Casi el paraíso

De regreso a las cálidas tierras del Anáhuac

Archive for the category “Vida”

Ya nadie lee blogs

El otro día estaba leyendo que ya nadie lee blogs. Que su tiempo vino y se fue como un vil arbusto rodante del desierto coahuilense. Lo de ahora es el Twitter, ya que la gente no tiene tiempo para leer. Y después leí que en realidad, mucha gente todavía lee blogs. Que de hecho, los blogs se han convertido en una de las principales fuentes de información que se comparte ahora en Twitter y Facebook. Lo que en realidad ha pasado es ya casi nadie mantiene blogs. Y esto es de esperarse pues, finalmente, estar escribiendo no es tarea fácil. En verdad tenía toda la intención de escribir y mantener un blog de mi reincorporación a la buena sociedad mexicana, después de haber estado tanto tiempo (bueno, fueron 5 años) fuera.

Simplemente, no pude. Mi vida ha cambiado y ahora tengo otras responsabilidades que limitan el tiempo que tengo para dedicarle a esto del aporreo de teclas. Ahora que tengo un trabajo oficial y que algunos estudiantes dependen de mí para poder terminar sus tesis en tiempo y forma, la vida se ve distinta. Pero a pesar de ello, no he perdido la intención de escribir. La inquietud había estado muy escondida, pero por fin volvió a salir.

Además, ahora la buena gente detrás de Nanowrimo ha tenido a bien abrir el Camp Nanowrimo, donde la temática es más abierta y uno fija el límite de palabras a escribir. No sé cómo me vaya en esta ocasión, pero me he fijado un límite de 40,000 palabras en un texto que tratará de hilar cuentos e historias cortas personales. En general, será inspirado por todo lo que no he escrito en los últimos 3 años. Ojalá que alguien se dé el tiempo de leer todo esto y, tal vez, lo encuentre interesante.

La pichancha

Uno de los principales problemas de mudarse a tierras semi-desérticas es sin duda la falta de agua. Manchester, como siempre dije en el blog anterior, era una ciudad muy lluviosa. San Juan del Río, de donde soy originario, tiene abundancia de agua que, por si fuera poco, es muy poco dura y además sale calientita. Ramos Arizpe es una ciudad muy seca, pero tiene agua (bastante dura) en el subsuelo. De hecho, creo que la falta de agua se debe a la mala planeación de la ciudad. En la entrada de la misma hay una fábrica papelera que por necesidad usa una cantidad importante de agua. Sin esa planta y su elevado consumo, creo que no habría tantos problemas de abastecimiento.

El caso es que falta el agua en las casas de Ramos Arizpe. Así que cuando llegué por acá el buscar una casa con un buen depósito de agua fue fundamental. Al final, la casa donde estoy viviendo tiene un tinaco de un poco más de 1,000 litros y una cisterna (aljibe, como le dicen por acá) de un poco menos de 3,000. Dado que vivo solo, en realidad nunca había vaciado el tinaco y confieso que no sabía si funcionaba la dichosa cisterna.

Dos circunstancias conspiraron para cambiar esa situación: Por un lado, compré una lavadora que, si bien es de alta eficiencia, incrementó de manera importante el consumo de agua. Por otro lado, durante varios meses, de acuerdo a las noticias, ha escaseado el agua en Ramos Arizpe. Así las cosas, el nivel del tinaco descendió de forma importante y el sistema automático decidió que era hora de arrancar la bendita cisterna que me impediría sufrir por falta de agua.

– BZZZZZZZZZZZZZ- comencé a escuchar el domingo, por espacio de un minuto, seguido por 5 minutos de silencio. Dije yo: Ah, que efectiva salió la bomba, llena en un ratito pero, ¿por qué vuelve a arrancar pasados 5 minutos?

Después de escuchar el zumbido varias veces me di cuenta que algo no estaba bien. Salí a revisar la bomba para ser recibido por una araña de tamaño mediano, unos buenos 5 cm entre extremos de patas. La araña había decidido que la bomba le gustaba para vivir, con todo y el zumbido. La diplomacia fracasó y pronto tuvimos que decidir el uso de la bomba (entre zona habitacional arácnida y sistema de abastecimiento de agua) por medio de la violencia. Afortunadamente la araña perdió, así que pude proseguir con la inspección de la bomba.

Encontré que la bomba definitivamente no estaba enviando agua, así que puedo decir literalmente que no me subía el agua al tinaco. Tras varios intentos de cebarla (a la bomba, no a mi suerte) me di cuenta de que simplemente no estaba girando. Dije yo: Ahh, la bomba esta no se ha usado en años. Debe estar pegada.

Para entonces ya comenzaba a pardear y temiendo que los primos de la araña vinieran por la revancha, decidí dejar la bomba por la paz. Desconecté el circuito que le daba energía y me fui a dormir. Al día siguiente, a buscar un plomero. Afortunadamente, conozco al dueño de una ferretería cercana quien muy amablemente me recomendó a uno.

Para las 11 de la mañana del lunes el buen señor plomero ya estaba listo para despegar la bomba usando un buen brazo de palanca. Despegada la bomba, la cebamos (a la bomba, no a nuestra suerte) y la echamos a andar. Pero por más agua que le poníamos de cebo, el agua seguía sin subir al tinaco.

– Es la pichancha – determinó el plomero.
– ¿La qué? – dije yo, temeroso de estar siendo vilmente albureado.

pichancha

Una pichancha, en toda su pichanchosa gloria

Resulta que la pichancha es una válvula unidireccional. No sólo sirve como filtro, sino también sirve para que el agua no se regrese, gracias a un flotador. Así que accedimos a la fosa donde se encuentra la cisterna y tras matar a las primas de la araña del domingo, sacamos el tubo con todo y pichancha descompuesta.

Para entonces ya era el mediodía y el sol del semidesierto nos estaba dorando cual charales salados. Sin embargo, tras haber cambiado la válvula pichanchosa el sistema estaba listo para ser probado. Se cebó nuevamente (la bomba, no mi suerte, ni la del plomero, ni la de, guarde Dios, la pichancha) y se escuchó el glorioso sonido de agua subiendo al tinaco. El plomero sonreía satisfecho cuando su sonrisa se tornó en una mueca: Ahora el agua escurría desde la azotea.

Nuestros temores fueron confirmados: El tubo se había rajado. Porque hay que decir que las heladas en Ramos Arizpe son terribles y el agua, que tiene la mala costumbre de expandirse al congelarse, revienta las tuberías de cobre. Quién sabe cuánto tenía ese tubo rajado, dado que el sistema tenía al menos un año sin funcionar. Conjeturas aparte, se retiró el pedazo de tubo tronado y se soldó el resto.

Tubería

Tubo de cobre rajado por el congelamiento del agua. Creo que se los voy a dar a mis alumnos para que estudien análisis de falla.

Para la una de la tarde, el arreglo estaba listo. Se encendió la bomba (ya sin cebarla, ya que todavía estaba cebada de lo de endenantes) y, por fin, se llenó el tinaco. Mientras se llevaba sus cosas (y su pago) el plomero me preguntó:

– ¿Y de verdad escasea mucho el agua por aquí?
– Pues sí – dije yo, al tiempo que abría la llave conectada a la red municipal. Por supuesto, un chorro de agua me contradijo.

Mientras se iba el plomero, nubes negras y panzonas de lluvia se desplazaban hacia el valle.

Darth Tradd
Ramos Arizpe, Coahuila
México

 

Recuerdos de vida

Hace casi dos años decidí que era momento de cerrar el ciclo en el cual se había desarrollado “Desde la Inopia”, el blog que mantuve durante el tiempo que estuve en el Reino Unido. Para tal fin, decidí respaldar la base de datos del blog y borrarlo del servidor. Sin embargo, como suele ocurrir, me arrepentí de esa decisión.

Por un lado, había algunas entradas que me gustaron mucho y dado que mi conocimiento de bases de datos es limitado, me costaba mucho encontrar. Además, ya establecido en México, me di cuenta que todo lo que había publicado anteriormente tenía un gran valor sentimental para mí. Así que a inicios de este año, decidí volver a subir el contenido a la red.

Por supuesto, fue mucho más difícil de lo que esperaba. Resulta que WordPress tiene una manera de importar y exportar un archivo .XML con toda la información necesaria para recrear el blog. Sin embargo, yo no hice el respaldo de esa manera, sino que copié la base de datos SQL. Entonces, tenía que volver a hacer la liga entre dicha base de datos (que seguía en el servidor, por cierto) y un nuevo blog.

Claro, había otra opción. Podía abir el archivo SQL y exportar el contenido de las entradas, para después pasarlo a Word o algún programa similar y así poder tener acceso rápido al contenido. Quedaba por supuesto, el problema de tener que hacer lo mismo con todos los comentarios. Encima de todo esto, guardé la base de datos con una codificación que echó a perder los acentos, así como las eñes y los signos de interrogación y admiración.

Como definitivamente me iba a llevar más tiempo del que tenía entonces, tuve que dejarlo para mejor momento. Pero los días pasaban y claramente nunca lo iba a terminar de rescatar si no le dedicaba un buen rato. Así que me puse a trabajar, conseguí importar la base de datos mediante un rápido malabareo de directorios y de repente tenía un sitio funcionando, si bien con los caracteres acentuados completamente equivocados. Pero ya con WordPress funcionando, pude exportar el archivo XML, generar un nuevo blog, realizar una rápida búsqueda y remplazo de los caracteres erróneos y volver a subir el XML al nuevo blog.

El resultado puede apreciarse (es un decir) en esta dirección: Desde la Inopia vuelve a estar en línea, como un testigo de mis días en Manchester. No será actualizado, pero sí se mantendrá ahí hasta que decida lo contrario. Confieso que me gustó mucho volver a encontrarme con mi antiguo blog y los comentarios de los fieles lectores y amigos. Espero que también a ustedes les guste recordar esos días.

Darth Tradd
Ramos Arizpe, Coahuila
México

Regresando a México (Parte II)

Terminó el congreso en aluminatos de titanio, me despedí de Zoé (la chava de China con la que andaba quedando bien), la felicité por su recién obtenido doctorado y creo que ambos nos quedamos con la idea de que pudimos habernos llevado muy bien si nos hubiéramos conocido 3 años antes. Pero en fin, la vida siempre se encarga de reírse de uno. Regresé rápidamente a mi cuarto de hotel, alcé mis cosas y me dirigí a la estación de trenes de Birmingham New Street. Desde mi hotel a la estación pude caminar a lo largo del canal que llevaba al nuevo centro comercial conocido como MailBox. En verdad me sentía satisfecho, contento con mi vida y decidí meterme a comer una hamburguesa en un restaurante de los que abundan en ese lugar.

Area renovada de un canal en Birmingham

Area renovada de un canal en Birmingham

Una vez satisfecho mi apetito, seguí caminando hacia New Street. Todavía anduve perdiendo el tiempo y considerando comprar un nuevo par de audífonos para suplir los que ya andaban tronando. Finalmente decidí dejar de perder el tiempo y me acerqué a los andenes desde los que salían los trenes a Manchester. Y justo antes de entrar al andén 14, me encontré con BW, quien se veía un poco perdido tratando de encontrar la plataforma correcta.

Nos saludamos brevemente y, dado que se veía que le urgía llegar a un tren en particular, me dispuse a seguir mi camino. Me detuvo y me dijo que le había gustado mucho mi presentación, así como el trabajo que había desarrollado en mi tesis doctoral. Y, con un estilo de hombre de negocios que no pierde el tiempo, me dijo: “Creo que tienes un perfil ideal para desarrollarte en General Electric”.

Como se podrán imaginar, me quedé sorprendido. Hasta ese momento no había considerado esa opción y ahora la oportunidad estaba justo frente a mí. Le dije, por supuesto, que me interesaba conocer más. Me dejó su tarjeta y me pidió que lo contactara, pues estaba a punto de perder su tren. Nos despedimos y llegué a la plataforma 14, a tiempo para tomar el tren de regreso a Manchester.

Así, a finales de mayo, tenía al menos 3 opciones de trabajo: Un post-doc en Manchester, otro más en Birmingham y ahora la posibilidad de continuar mi carrera en GE, la empresa de ingeniería más importante del mundo y catalogada como uno de las 5 mejores compañías para hacer carrera. Casi no cabía al salir por las puertas deslizantes de la estación Manchester Piccadilly.

Esa tarde me puse a pensar que en realidad la decisión de estudiar el doctorado en Inglaterra había sido la correcta y que la Universidad de Manchester había incrementado significativamente mi “empleabilidad”. Sin embargo, quedaba una pregunta en el aire. ¿Tomaba una de las oportunidades que se me estaban presentando o exploraba la opción de regresar a México? La respuesta, para estas fechas, es obvia, pero en esas semanas fue una decisión particularmente complicada.

 

Darth Tradd
Aeropuerto de Monterrey
México

 

Regresando a México (Parte I)

Supongo que algunas de las personas que fielmente seguían a Desde La Inopia se quedaron con la mitad de la historia. ¿En qué momento este hijo del Anáhuac decidió dejar la Pérfida Albión y acabó trabajando en el semidesierto coahuilense? Así que en parte por esa razón y también porque nunca me han gustado las historias que se quedan sin ser contadas (como el blog anterior puede atestiguar, jajaja), aquí va un recuento de las situaciones y decisiones por las cuales regresé a México.

Después de presentar mi examen doctoral en diciembre del 2009, me encontraba en una situación privilegiada. Tenía una beca del gobierno británico por 8 meses posteriores al doctorado (el llamado PhD+) que me daba tranquilidad económica en lo que encontraba trabajo. Así las cosas, estuve en condiciones de solicitar una visa de trabajo británica para poder quedarme en el PhD+ y dejar abierta la posibilidad de un post-doc. Pasó navidad y a mediados de enero estaba escribiendo un artículo cuando ocurrieron varias cosas simultáneamente.

Por un lado, mi asesor me ofreció un post-doc en un área nueva. Era un trabajo seguro por 3 años, pero después de eso no había seguridad alguna de continuar o de encontrar trabajo. También recibí una oferta de parte de la asesora de Mulan, me ofrecía un post-doc para irme a trabajar con ella a Birmingham. Y también competí por un puesto en una empresa conjunta europea ubicada en Provence, Francia, el cual perdí en la última ronda con un francés.

El punto es que en el primer trimestre del 2010, tenía una abanico de opciones para escoger. Además, tenía el colchón del PhD+ que me aseguraba un excelente sueldo hasta agosto. Suficiente tiempo para no tomar una decisión apresurada, así que me puse a considerar mis opciones.

Por supuesto que el quedarme en Manchester era la opción más atractiva. Tenía un buen núcleo de amigos, la ciudad me gustaba, la Universidad también y el tema propuesto suponía un buen reto científico. El problema, sin embargo, era que no había seguridad de un trabajo más allá de esos 3 años. Al término de ese post-doc tendría 35 años y competiría con gente más joven, con la desventaja de no ser europeo. El perder la posición en Provence en la última ronda basado exclusivamente en la nacionalidad del otro candidato me hacía estar muy receloso a ese respecto.

Pasó el tiempo y llegando semana santa acudí a un congreso organizado por la asesora de Mulan, exclusivamente para gente trabajando con los benditos aluminatos de titanio. Ahí conocí a una persona que le daría una nueva opción a mi vida. Llamémoslo BW.

Necesito hacer una pausa para decir que conocí a BW en noviembre del 2006, en el primer congreso internacional al que acudí, el MRS de Boston. BW es un científico senior de General Electric y fue el moderador en la sesión en la que presenté. BW asistía a esas conferencias, entre otras cosas, a buscar nuevos talentos para GE. En esa ocasión, le entregó su tarjeta a un alemán que trabajaba en el mismo tema que yo y le dijo que quería hablar con él al respecto de incorporarse a GE. A mí, ni caso me hizo.

Terminada la pausa, regresemos al congreso de TiAl en Birmingham. Mi plática fue casi al final, en la mañana del último día. Fue bien recibida en general, hubo algunas participaciones y, dado que ya había defendido mi tesis exitosamente, fue la primera vez que fui presentado en un congreso como Doctor. 🙂

En general, puedo decir que el congreso fue exitoso. Anduve medio ligando con una chava de China, la asesora de Mulan reiteró su ofrecimiento de trabajo, conocí a gente que posteriormente utilizaría mi trabajo como base para un modelo de plasticidad cristalina y demás cosas. Pero BW, al igual que en el 2006, no me pidió mis datos ni me dijo que había opciones en GE. Excusándose porque tenía que alcanzar su avión de regreso a Estados Unidos, salió del congreso y ya no pude platicar con él.

(continuará)

 

Darth Tradd
Ramos Arizpe, Coahuila
México

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