Casi el paraíso

De regreso a las cálidas tierras del Anáhuac

Archive for the month “June, 2012”

La pichancha

Uno de los principales problemas de mudarse a tierras semi-desérticas es sin duda la falta de agua. Manchester, como siempre dije en el blog anterior, era una ciudad muy lluviosa. San Juan del Río, de donde soy originario, tiene abundancia de agua que, por si fuera poco, es muy poco dura y además sale calientita. Ramos Arizpe es una ciudad muy seca, pero tiene agua (bastante dura) en el subsuelo. De hecho, creo que la falta de agua se debe a la mala planeación de la ciudad. En la entrada de la misma hay una fábrica papelera que por necesidad usa una cantidad importante de agua. Sin esa planta y su elevado consumo, creo que no habría tantos problemas de abastecimiento.

El caso es que falta el agua en las casas de Ramos Arizpe. Así que cuando llegué por acá el buscar una casa con un buen depósito de agua fue fundamental. Al final, la casa donde estoy viviendo tiene un tinaco de un poco más de 1,000 litros y una cisterna (aljibe, como le dicen por acá) de un poco menos de 3,000. Dado que vivo solo, en realidad nunca había vaciado el tinaco y confieso que no sabía si funcionaba la dichosa cisterna.

Dos circunstancias conspiraron para cambiar esa situación: Por un lado, compré una lavadora que, si bien es de alta eficiencia, incrementó de manera importante el consumo de agua. Por otro lado, durante varios meses, de acuerdo a las noticias, ha escaseado el agua en Ramos Arizpe. Así las cosas, el nivel del tinaco descendió de forma importante y el sistema automático decidió que era hora de arrancar la bendita cisterna que me impediría sufrir por falta de agua.

– BZZZZZZZZZZZZZ- comencé a escuchar el domingo, por espacio de un minuto, seguido por 5 minutos de silencio. Dije yo: Ah, que efectiva salió la bomba, llena en un ratito pero, ¿por qué vuelve a arrancar pasados 5 minutos?

Después de escuchar el zumbido varias veces me di cuenta que algo no estaba bien. Salí a revisar la bomba para ser recibido por una araña de tamaño mediano, unos buenos 5 cm entre extremos de patas. La araña había decidido que la bomba le gustaba para vivir, con todo y el zumbido. La diplomacia fracasó y pronto tuvimos que decidir el uso de la bomba (entre zona habitacional arácnida y sistema de abastecimiento de agua) por medio de la violencia. Afortunadamente la araña perdió, así que pude proseguir con la inspección de la bomba.

Encontré que la bomba definitivamente no estaba enviando agua, así que puedo decir literalmente que no me subía el agua al tinaco. Tras varios intentos de cebarla (a la bomba, no a mi suerte) me di cuenta de que simplemente no estaba girando. Dije yo: Ahh, la bomba esta no se ha usado en años. Debe estar pegada.

Para entonces ya comenzaba a pardear y temiendo que los primos de la araña vinieran por la revancha, decidí dejar la bomba por la paz. Desconecté el circuito que le daba energía y me fui a dormir. Al día siguiente, a buscar un plomero. Afortunadamente, conozco al dueño de una ferretería cercana quien muy amablemente me recomendó a uno.

Para las 11 de la mañana del lunes el buen señor plomero ya estaba listo para despegar la bomba usando un buen brazo de palanca. Despegada la bomba, la cebamos (a la bomba, no a nuestra suerte) y la echamos a andar. Pero por más agua que le poníamos de cebo, el agua seguía sin subir al tinaco.

– Es la pichancha – determinó el plomero.
– ¿La qué? – dije yo, temeroso de estar siendo vilmente albureado.

pichancha

Una pichancha, en toda su pichanchosa gloria

Resulta que la pichancha es una válvula unidireccional. No sólo sirve como filtro, sino también sirve para que el agua no se regrese, gracias a un flotador. Así que accedimos a la fosa donde se encuentra la cisterna y tras matar a las primas de la araña del domingo, sacamos el tubo con todo y pichancha descompuesta.

Para entonces ya era el mediodía y el sol del semidesierto nos estaba dorando cual charales salados. Sin embargo, tras haber cambiado la válvula pichanchosa el sistema estaba listo para ser probado. Se cebó nuevamente (la bomba, no mi suerte, ni la del plomero, ni la de, guarde Dios, la pichancha) y se escuchó el glorioso sonido de agua subiendo al tinaco. El plomero sonreía satisfecho cuando su sonrisa se tornó en una mueca: Ahora el agua escurría desde la azotea.

Nuestros temores fueron confirmados: El tubo se había rajado. Porque hay que decir que las heladas en Ramos Arizpe son terribles y el agua, que tiene la mala costumbre de expandirse al congelarse, revienta las tuberías de cobre. Quién sabe cuánto tenía ese tubo rajado, dado que el sistema tenía al menos un año sin funcionar. Conjeturas aparte, se retiró el pedazo de tubo tronado y se soldó el resto.

Tubería

Tubo de cobre rajado por el congelamiento del agua. Creo que se los voy a dar a mis alumnos para que estudien análisis de falla.

Para la una de la tarde, el arreglo estaba listo. Se encendió la bomba (ya sin cebarla, ya que todavía estaba cebada de lo de endenantes) y, por fin, se llenó el tinaco. Mientras se llevaba sus cosas (y su pago) el plomero me preguntó:

– ¿Y de verdad escasea mucho el agua por aquí?
– Pues sí – dije yo, al tiempo que abría la llave conectada a la red municipal. Por supuesto, un chorro de agua me contradijo.

Mientras se iba el plomero, nubes negras y panzonas de lluvia se desplazaban hacia el valle.

Darth Tradd
Ramos Arizpe, Coahuila
México

 

Recuerdos de vida

Hace casi dos años decidí que era momento de cerrar el ciclo en el cual se había desarrollado “Desde la Inopia”, el blog que mantuve durante el tiempo que estuve en el Reino Unido. Para tal fin, decidí respaldar la base de datos del blog y borrarlo del servidor. Sin embargo, como suele ocurrir, me arrepentí de esa decisión.

Por un lado, había algunas entradas que me gustaron mucho y dado que mi conocimiento de bases de datos es limitado, me costaba mucho encontrar. Además, ya establecido en México, me di cuenta que todo lo que había publicado anteriormente tenía un gran valor sentimental para mí. Así que a inicios de este año, decidí volver a subir el contenido a la red.

Por supuesto, fue mucho más difícil de lo que esperaba. Resulta que WordPress tiene una manera de importar y exportar un archivo .XML con toda la información necesaria para recrear el blog. Sin embargo, yo no hice el respaldo de esa manera, sino que copié la base de datos SQL. Entonces, tenía que volver a hacer la liga entre dicha base de datos (que seguía en el servidor, por cierto) y un nuevo blog.

Claro, había otra opción. Podía abir el archivo SQL y exportar el contenido de las entradas, para después pasarlo a Word o algún programa similar y así poder tener acceso rápido al contenido. Quedaba por supuesto, el problema de tener que hacer lo mismo con todos los comentarios. Encima de todo esto, guardé la base de datos con una codificación que echó a perder los acentos, así como las eñes y los signos de interrogación y admiración.

Como definitivamente me iba a llevar más tiempo del que tenía entonces, tuve que dejarlo para mejor momento. Pero los días pasaban y claramente nunca lo iba a terminar de rescatar si no le dedicaba un buen rato. Así que me puse a trabajar, conseguí importar la base de datos mediante un rápido malabareo de directorios y de repente tenía un sitio funcionando, si bien con los caracteres acentuados completamente equivocados. Pero ya con WordPress funcionando, pude exportar el archivo XML, generar un nuevo blog, realizar una rápida búsqueda y remplazo de los caracteres erróneos y volver a subir el XML al nuevo blog.

El resultado puede apreciarse (es un decir) en esta dirección: Desde la Inopia vuelve a estar en línea, como un testigo de mis días en Manchester. No será actualizado, pero sí se mantendrá ahí hasta que decida lo contrario. Confieso que me gustó mucho volver a encontrarme con mi antiguo blog y los comentarios de los fieles lectores y amigos. Espero que también a ustedes les guste recordar esos días.

Darth Tradd
Ramos Arizpe, Coahuila
México

Regresando a México (Parte II)

Terminó el congreso en aluminatos de titanio, me despedí de Zoé (la chava de China con la que andaba quedando bien), la felicité por su recién obtenido doctorado y creo que ambos nos quedamos con la idea de que pudimos habernos llevado muy bien si nos hubiéramos conocido 3 años antes. Pero en fin, la vida siempre se encarga de reírse de uno. Regresé rápidamente a mi cuarto de hotel, alcé mis cosas y me dirigí a la estación de trenes de Birmingham New Street. Desde mi hotel a la estación pude caminar a lo largo del canal que llevaba al nuevo centro comercial conocido como MailBox. En verdad me sentía satisfecho, contento con mi vida y decidí meterme a comer una hamburguesa en un restaurante de los que abundan en ese lugar.

Area renovada de un canal en Birmingham

Area renovada de un canal en Birmingham

Una vez satisfecho mi apetito, seguí caminando hacia New Street. Todavía anduve perdiendo el tiempo y considerando comprar un nuevo par de audífonos para suplir los que ya andaban tronando. Finalmente decidí dejar de perder el tiempo y me acerqué a los andenes desde los que salían los trenes a Manchester. Y justo antes de entrar al andén 14, me encontré con BW, quien se veía un poco perdido tratando de encontrar la plataforma correcta.

Nos saludamos brevemente y, dado que se veía que le urgía llegar a un tren en particular, me dispuse a seguir mi camino. Me detuvo y me dijo que le había gustado mucho mi presentación, así como el trabajo que había desarrollado en mi tesis doctoral. Y, con un estilo de hombre de negocios que no pierde el tiempo, me dijo: “Creo que tienes un perfil ideal para desarrollarte en General Electric”.

Como se podrán imaginar, me quedé sorprendido. Hasta ese momento no había considerado esa opción y ahora la oportunidad estaba justo frente a mí. Le dije, por supuesto, que me interesaba conocer más. Me dejó su tarjeta y me pidió que lo contactara, pues estaba a punto de perder su tren. Nos despedimos y llegué a la plataforma 14, a tiempo para tomar el tren de regreso a Manchester.

Así, a finales de mayo, tenía al menos 3 opciones de trabajo: Un post-doc en Manchester, otro más en Birmingham y ahora la posibilidad de continuar mi carrera en GE, la empresa de ingeniería más importante del mundo y catalogada como uno de las 5 mejores compañías para hacer carrera. Casi no cabía al salir por las puertas deslizantes de la estación Manchester Piccadilly.

Esa tarde me puse a pensar que en realidad la decisión de estudiar el doctorado en Inglaterra había sido la correcta y que la Universidad de Manchester había incrementado significativamente mi “empleabilidad”. Sin embargo, quedaba una pregunta en el aire. ¿Tomaba una de las oportunidades que se me estaban presentando o exploraba la opción de regresar a México? La respuesta, para estas fechas, es obvia, pero en esas semanas fue una decisión particularmente complicada.

 

Darth Tradd
Aeropuerto de Monterrey
México

 

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