Casi el paraíso

De regreso a las cálidas tierras del Anáhuac

Archive for the month “November, 2015”

Laguna del Rey

Hace ya varios años, cuando era un niño, me preguntaba qué opciones habría para poder desarrollarme en las áreas de mi interés en ciencia y tecnología. En esos días vivía en San Juan del Río, Querétaro, un lugar que no dejaba de ser pueblo para convertirse en ciudad. Mi inquietud era compartida con varios de mis compañeros con el mismo gusto por la ciencia. Era difícil pensar en que se podían encontrar opciones para conocer centros de investigación o participar en ferias de ciencia como las que veíamos en las series importadas.

Avance rápido hasta la preparatoria. El colegio católico donde estudiaba tenía una orientadora vocacional que estuvo cerca de alejarme de las áreas que me gustaban. ¿La razón? No tenía claros los campos de oportunidad de las diversas carreras. No olvido que a un amigo le dijo que si estudiaba Ingeniería en Sistemas se la iba a pasar cambiando discos. A mí me dijo que si estudiaba física iba a terminar de maestro de preparatoria porque en México no se podía hacer carrera como científico. Como nota aparte, creo que el trabajo de orientador vocacional es muy delicado y no debe dejarse a gente que desconoce la realidad de las profesiones y el ambiente laboral.

El punto es que hasta finales de la década de 1990 yo no creí que hubiera un futuro para hacer ciencia en México. Esto cambió cuando cursé la maestría y conocí a la comunidad científica mexicana. Ahí comenzó el viaje que me llevó a ser ahora profesor del Cinvestav. ¿Qué edad tenía cuando me di cuenta que sí era posible trabajar en estas áreas en México? 22 años. ¿Algo tarde, en particular comparado con cómo se descubren y encauzan las vocaciones científicas en otros países? Sin duda.

Hace unos días el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Coahuila, me pidió ser parte del comité científico para evaluar a los proyectos participantes en la Feria de las Ciencias e Ingenierías. En la evaluación se destacó un proyecto realizado por estudiantes del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Coahuila, CECYTEC, de la localidad de Laguna del Rey. El sistema de CECYTEC ofrece estudios de educación media superior a los muchachos del estado. El proyecto que presentaron, llamado Renovalact, consistía en un protocolo de investigación para evaluar la efectividad de un tratamiento anti-acné. El tema estaba bien presentado y en la evaluación que realicé lo consideré el mejor de todos para representar al estado a nivel nacional.

Esta semana los muchachos del CECYTEC expusieron su trabajo en el evento nacional. Su trabajo fue merecedor del primer lugar en la categoría Medicina y Salud. Este triunfo les permitirá participar en el certamen internacional a realizarse en Phoenix, Arizona.

Y para mí, lo más impresionante, es que Laguna del Rey es una población que no rebasa los 4,000 habitantes. Está muy cerca del Bolsón de Mapimí, en una zona muy poco poblada del país. Me llena de esperanza el ver que esos muchachos de escasos 16 años, salidos de una población mucho más pequeña que San Juan del Río hace 20 años, sean capaces de destacar de esta manera. Me ilusiona también el ver qué existen las condiciones en el país para que ellos presenten este tipo de trabajos.

No cierro los ojos ante la realidad de que existen muchas carencias en el país. Discutirlas es un tema amplio y escabroso. Pero este triunfo del CECYTEC Laguna del Rey debe ser motivo de orgullo para todos.

Cinco años

El autor de este abandonado blog ha cumplido ya cinco años en el norte de México. Al llegar a estas latitudes, me propuse muy seriamente dedicarle más tiempo al blog. Pero claro, es muy difícil hacerlo cuando el trabajo y la vida se interponen entre el teclado y uno mismo. Pero ahora que se cumplen estos primeros 5 años de este trabajo, quise sentarme un rato a escribir. Remember, remember, the fifth of November, como dicen por ahí.

En términos estrictamente profesionales, han sido cinco años muy agradables. En este tiempo he tenido varios proyectos industriales, graduado 5 estudiantes de maestría y publicado 4 artículos. Definitivamente pude haber publicado más, pero es difícil iniciar con un tema de investigación nuevo. Quiero extender un poco más este punto. En mi doctorado trabajé con aluminatos de titanio, una familia de materiales particularmente interesante en términos de deformación a nivel microestructura. Mi trabajo se limitó a estudiar los mecanismos de deformación de estos materiales, mientras me eran suministrados por la Universidad de Birmingham. Por otro lado, tenía acceso a toda una serie de equipos de vanguardia, lo cual me permitió caracterizarlos a un alto nivel. Trabajé con microscopios electrónicos de barrido de emisión de campo, con difracción de rayos X en fuentes sincrotrón, correlación digital de imágenes y tomografía de alta resolución.

Entonces, al llegar a México, me encuentro con que no puedo seguir con esta línea. Aquí nadie trabaja con este tipo de intermetálicos y el procesamiento, además de ser extremadamente caro, estaba fuera de mi experiencia. Los microscopios electrónicos a mi alcance no eran de emisión de campo y tampoco había posibilidades de trabajar con correlación de imágenes. Así que hubo que ponerse a trabajar para conseguir recursos para habilitar un laboratorio que me permitiera trabajar en cuestiones de deformación micro-mecánica y procesamiento de materiales avanzados.

Es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Para que se den una idea, un sistema sencillo de correlación de imágenes está en el orden de un millón de pesos. Un microscopio de barrido de emisión de campo, en un millón de dólares. Y las convocatorias de Conacyt son muy competidas y, por supuesto, limitadas en el presupuesto. Básicamente es un círculo vicioso, no podía conseguir recursos de Conacyt porque no tenía un historial académico suficientemente fuerte en México y no podía construir dicho historial porque no tenía recursos.

Afortunadamente, surgió la opción que me permitió hacerme de recursos: Los proyectos vinculados con las empresas. En los últimos años, la vinculación academia-industria ha crecido de modo importante en México. Existen diversos programas que apoyan a este tipo de proyectos. Y aquí he tenido más éxito. He tenido ya 4 proyectos vinculados con las industrias y de este modo he ido armando el laboratorio. Tenemos ya varias estaciones de trabajo para realizar simulación numérica de deformación mediante el método de elemento finito, software especializado, un molino de laminación para procesar materiales en frío y en caliente y un sistema simple de correlación digital de imágenes.

Aquí tengo que señalar un detalle importante en la vinculación industrial. En México, casi todo el procesamiento de metales y aleaciones se hace en los sistemas de acero y aluminio. Sistemas con los cuales no estaba familiarizado. Así que para poder ofrecer los proyectos industriales, tuve que ponerme a estudiar nuevamente. Este esfuerzo dio resultado y ahora tengo la posibilidad de ofrecer varios servicios tecnológicos a las empresas, mismos que me permiten establecer el laboratorio para desarrollar la investigación básica.

¿He conseguido un buen equilibrio entre la academia y la industria? Es difícil decirlo. Apenas he podido realizar las primeras adquisiciones y en los próximos años éstas deben reflejar un incremento en la productividad científica, entendida como artículos publicados. Sin embargo, creo que los 5 estudiantes de maestría graduados muestran que no todo ha sido trabajo industrial. Y espero a inicios del próximo año graduar a mi primer estudiante doctoral.

En resumen, en términos académicos, tome la elección correcta al regresar a México y tomar este trabajo. No es fácil trabajar en estos aspectos en este país, pero es muy satisfactorio. Todos debemos contribuir desde nuestras respectivas trincheras para hacer algo por México. Estoy convencido que esto es lo que me toca hacer. Y espero con mucho gusto los siguientes 5 años.

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