Casi el paraíso

De regreso a las cálidas tierras del Anáhuac

Regresando a México (Parte II)

Terminó el congreso en aluminatos de titanio, me despedí de Zoé (la chava de China con la que andaba quedando bien), la felicité por su recién obtenido doctorado y creo que ambos nos quedamos con la idea de que pudimos habernos llevado muy bien si nos hubiéramos conocido 3 años antes. Pero en fin, la vida siempre se encarga de reírse de uno. Regresé rápidamente a mi cuarto de hotel, alcé mis cosas y me dirigí a la estación de trenes de Birmingham New Street. Desde mi hotel a la estación pude caminar a lo largo del canal que llevaba al nuevo centro comercial conocido como MailBox. En verdad me sentía satisfecho, contento con mi vida y decidí meterme a comer una hamburguesa en un restaurante de los que abundan en ese lugar.

Area renovada de un canal en Birmingham

Area renovada de un canal en Birmingham

Una vez satisfecho mi apetito, seguí caminando hacia New Street. Todavía anduve perdiendo el tiempo y considerando comprar un nuevo par de audífonos para suplir los que ya andaban tronando. Finalmente decidí dejar de perder el tiempo y me acerqué a los andenes desde los que salían los trenes a Manchester. Y justo antes de entrar al andén 14, me encontré con BW, quien se veía un poco perdido tratando de encontrar la plataforma correcta.

Nos saludamos brevemente y, dado que se veía que le urgía llegar a un tren en particular, me dispuse a seguir mi camino. Me detuvo y me dijo que le había gustado mucho mi presentación, así como el trabajo que había desarrollado en mi tesis doctoral. Y, con un estilo de hombre de negocios que no pierde el tiempo, me dijo: “Creo que tienes un perfil ideal para desarrollarte en General Electric”.

Como se podrán imaginar, me quedé sorprendido. Hasta ese momento no había considerado esa opción y ahora la oportunidad estaba justo frente a mí. Le dije, por supuesto, que me interesaba conocer más. Me dejó su tarjeta y me pidió que lo contactara, pues estaba a punto de perder su tren. Nos despedimos y llegué a la plataforma 14, a tiempo para tomar el tren de regreso a Manchester.

Así, a finales de mayo, tenía al menos 3 opciones de trabajo: Un post-doc en Manchester, otro más en Birmingham y ahora la posibilidad de continuar mi carrera en GE, la empresa de ingeniería más importante del mundo y catalogada como uno de las 5 mejores compañías para hacer carrera. Casi no cabía al salir por las puertas deslizantes de la estación Manchester Piccadilly.

Esa tarde me puse a pensar que en realidad la decisión de estudiar el doctorado en Inglaterra había sido la correcta y que la Universidad de Manchester había incrementado significativamente mi “empleabilidad”. Sin embargo, quedaba una pregunta en el aire. ¿Tomaba una de las oportunidades que se me estaban presentando o exploraba la opción de regresar a México? La respuesta, para estas fechas, es obvia, pero en esas semanas fue una decisión particularmente complicada.

 

Darth Tradd
Aeropuerto de Monterrey
México

 

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