Casi el paraíso

De regreso a las cálidas tierras del Anáhuac

Ya nadie lee blogs

El otro día estaba leyendo que ya nadie lee blogs. Que su tiempo vino y se fue como un vil arbusto rodante del desierto coahuilense. Lo de ahora es el Twitter, ya que la gente no tiene tiempo para leer. Y después leí que en realidad, mucha gente todavía lee blogs. Que de hecho, los blogs se han convertido en una de las principales fuentes de información que se comparte ahora en Twitter y Facebook. Lo que en realidad ha pasado es ya casi nadie mantiene blogs. Y esto es de esperarse pues, finalmente, estar escribiendo no es tarea fácil. En verdad tenía toda la intención de escribir y mantener un blog de mi reincorporación a la buena sociedad mexicana, después de haber estado tanto tiempo (bueno, fueron 5 años) fuera.

Simplemente, no pude. Mi vida ha cambiado y ahora tengo otras responsabilidades que limitan el tiempo que tengo para dedicarle a esto del aporreo de teclas. Ahora que tengo un trabajo oficial y que algunos estudiantes dependen de mí para poder terminar sus tesis en tiempo y forma, la vida se ve distinta. Pero a pesar de ello, no he perdido la intención de escribir. La inquietud había estado muy escondida, pero por fin volvió a salir.

Además, ahora la buena gente detrás de Nanowrimo ha tenido a bien abrir el Camp Nanowrimo, donde la temática es más abierta y uno fija el límite de palabras a escribir. No sé cómo me vaya en esta ocasión, pero me he fijado un límite de 40,000 palabras en un texto que tratará de hilar cuentos e historias cortas personales. En general, será inspirado por todo lo que no he escrito en los últimos 3 años. Ojalá que alguien se dé el tiempo de leer todo esto y, tal vez, lo encuentre interesante.

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