The lion sleeps tonight

Me está pasando algo curioso: Veo la página en WordPress, grande, blanca, vacía y se me cierran los ojos. Mis dedos se resisten a escribir algo y lo único en que puedo pensar estando aquí en mi cuarto es en lo delicioso que sería mandar todo al diablo e irme a dormir.

Estoy cerca de cumplir dos semanas de haber regresado a México. Aún me falta mucha gente importante que visitar, pero la verdad es que los compromisos familiares me han tenido relativamente atado. Además, regresé hecho trizas de Manchester. La última sesión en el sincrotrón duró, en efecto, 24 horas. A las 7 de la mañana me enfrenté a la difícil decisión de desayunar o dormir. Elegí esto último, dormí tres horas, me levanté corriendo, me bañé y salí disparado a Lyon. En el aeropuerto me encontré con la desagradable noticia de que el vuelo estaba retrasado.

– ¿Qué tan retrasado está el vuelo, señorita? – me atreví a preguntar.

– Pues fíjese que sólo hay un avión que da el servicio entre Manchester y Lyon y este avión todavía no sale de Manchester.

– Gracias…

Llegué por la tarde a Manchester, aventé el microtester (sí, ya lo alucino) y me fui a dormir. Me colapsé sobre la cama como a las 8 de la noche, pero me desperté cuando llegó mi flatmate (luego les cuento) y me puse a platicar un buen rato con ella. Finalmente me fui a dormir, con la idea de despertarme temprano para aprovechar esos dos días que me quedaban.

A eso de las 11 de la mañana abrí los ojos. Como Charlie Sheen en Apocalypse Now! me sentí desubicado y sólo alcancé a decir:

“Manchester. Shit. I’m still only in Manchester”

Esa noche, en vez de descansar como debí hacerlo, me fui a la despedida de Monsieur Darcy, quien al igual que yo se regresó a México durante estas fiestas. La fiesta terminó como a las 2 de la mañana o algo así. Al día siguiente, ahora sí, me levanté temprano para acabar de pagar mis deudas con el banco, hacer maletas, comprar regalos de última hora y acompañar a mi tocayo a su graduación de maestría.
Después, sólo faltaba encarar el corto vuelo (~1 hora) entre Manchester y Amsterdam y el desesperante viaje entre Amsterdam y la Ciudad de México (11 horas y media). Añádanle a eso que atrás de mí venían sentados (es un decir) un par de niños que se propusieron hacerme el viaje más miserable posible. Lo consiguieron. Creo que los peores momentos eran cuando cantaban a coro el sonsonete del Rey León

“In the jungle, the mighty jungle
the lion sleeps tonight…”

Y de ahí no salían como por 15 minutos. Ese tipo de tortura debería estar penado por las leyes internacionales.
Como sea, la recepción que me ha brindado mi familia ha hecho que todos los problemas del viaje valgan la pena. Eso sí, he pasado gran parte de estas dos primeras semanas hibernando profundamente, con sesiones de sueño que han superado las 10 horas diarias. Creo que el exceso de sueño ha sido el responsable de que no haya actualizado este blog en todo este tiempo. Al menos, hoy vencí a mi flojera y publiqué algo. Intentaré hacerlo otra vez en el corto plazo. Espero.

Darth Tradd
San Juan del Río, Qro.
México