Noche internacional

Por difícil que sea de creer, el negro anda metido otra vez en cuestiones de la Iglesia Católica. Podría extenderme sobre las razones por las que estoy en la capilla católica de la Universidad, pero será en otra ocasión. Baste decir por ahora que hace una semana hubo noche internacional y todos fuimos invitados a hacer platos típicos de nuestro país. La banda mexicana realizó aquelarre y decidimos hacer todo un puesto digno de feria, con harta comida, edecanes y todo. Por supuesto, a medida que se acercaba la fecha, nos vimos en la necesidad de reducir nuestras ideas originales. Las enchiladas se volvieron quesadillas, la barbacoa se hizo alambre, el consomé se convirtió en lentejas y el tequila nada más llegó a agua de tamarindo surgida del fondo de un sobre de tang. Lo único que quedó igual fue el flan.

A pesar de todo, montamos el puesto más llamativo de la noche internacional, llevamos la bandera, mantelitos bordados (que no sé por qué se trajo Oscar, pero estuvieron excelentes) y hasta el negro estuvo de edecán.

El negro de categorÃa

A mí me la hicieron de jamón porque hice sólo 300 gramos de carne en el alambre. Yo les contesté: “pero si es un probete, no un llenete!!”. Por supuesto que esto no les satisfizo y hasta la fecha me siguen molestando con esto. Espero que algún día lo superen y que cuenten el pico de gallo que lleve (que casi era pico de guajolote por lo mal picado del jitomate y las quesadillas adicionales). Al menos el alambre sí estaba bueno.

Y pues nos pusimos a hacerle promoción al puesto. Como puede verse en la siguiente foto, teníamos al público admirado. Lo mejor vino cuando agarré vuelo y expliqué brevemente (20 mins) el origen de la bandera de México.

Speech

Después se lanzaron como lobos hambrientos sobre nuestra comida. Probaron de todo, se acabaron hasta el pico de gallo y el agua de tamarindo. Si no se acabaron el flan fue porque ya no podían comer más (hay que recordar que el nuestro no era el único puesto). Al terminar sólo quedó desolación en nuestro antes orgulloso puesto.

Debacle..

Y entonces vino la votación. La verdad, estábamos seguros de que nos la íbamos a llevar de calle. Pero no. Como había premio individual, los platos se calificaron por separado. Pasó el mío y ni un sólo voto. Pasó el de mi tocayo y nada… Llegaron al de Alfonso (el agua de Tang, que había sido un éxito) y seguimos sin un voto. Al llegar al flan de Oscar, Alfonso levantó la mano para al menos tener el voto del honor y Carolina, una muchacha de Polonia, lo secundó.

Claro, a partir de ahí Carolina se convirtió casi en nuestra heroína. Le pedimos que se tomara una foto con nosotros para recordar por siempre su hazaña y gentil aportación a la causa mexicana. Lo malo fue que durante la foto, todos nos lanzamos (literalmente) sobre ella y el resultado fue la siguiente toma:

Jotos

Derrotados ante la cocina italiana (que quedó en primerísimo lugar), nos quedó el consuelo de que se comieron todo y que nos sirvió de experiencia para irnos preparando para las siguientes olimpiadas. Cocinamos como nunca… y perdimos como siempre.
Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

¿Y ahora que carajos como?

Pues sí, es oficial. Un perico venido desde Surinam se murió mientras esperaba en la cuarentena. De acuerdo a la autopsia, el perico no murió de 20 cuchilladas en la espalda como suele dictaminar la PGR, sino de fiebre aviaria, en particular de la cepa H5N1, que es la que responsable de unas 60 muertes en Asia.

Por supuesto que esto ha generado un revuelo en este país de prensa amarillista. Fotos del pobre perico aparecieron en casi todos los diarios, proclamando: “La fiebre aviaria ha alcanzado Inglaterra!!!” Y abajo en letras un poco más pequeñas, que la película Goal! donde salen Kuno Becker y David Beckham es más bien mala.

Dado que mis habilidades en la cocina son más bien limitadas y que lo que mejor me salía eran las pechugas de pavo rellenas de jamón y queso y envueltas en tocino (no es cuento, en serio me salen buenas), me empiezo a preocupar por mi alimentación. No puedo comer res todo el tiempo, después de todo estamos en el país de las vacas locas (aunque eso se supone está bajo control). Además Woo Jin ya me puso de apodo Beef Man por razones obvias.

Así es que ando en búsqueda de recetas fáciles y que no involucren mucha carne. Hasta el momento he conseguido cocinar pasta (sopa de moñito, de hecho), de manera aceptable. Hace dos días hice moros con cristianos al más puro estilo cubano, con frijoles y arroz comprados a los hindúes y quedaron comestibles. Se acepta cualquier sugerencia de los cuates respecto a la comida.

Ahora he comenzado a extrañar los higiénicos tacos de tripa, las gringas de cochinita con cebolla morada de la Cruz, las carnitas cisticerco-free de Santa Rosa y los tacos de cabeza con la ruleta rusa de la salmonella (me acuerdo mucho del Nani preguntándole al taquero: ¿tiene lengua? ¿tiene cachete? ¿tiene cerebro? casi se ahoga cuando se dio cuenta de cómo se oían sus preguntas y de la cara del taquero ofendido).

Definitivamente la gente de por acá se espanta mucho por la fiebre esta. Me imagino que una noche de tacos en México les impactaría y trataría de desinfectar todo.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

Round 2

A pesar de todo, sigo llevándome bastante bien con mi amiga la española que se atrevió a mancillar la cultura mexicana. Tanto, que ya conseguí una copia de Pedro Páramo (que fue el único libro de un autor mexicano que conseguí por acá). Le adelanté que estaba por regalarle un libro y, como buena mujer, la curiosidad la corroía; vulgo se le cocían las habas porque le dijera.

– Anda, dime que me vas a regalar – me decía.
– Bueno, es un libro de un autor mexicano que me gustó para ti.
– ¿En serio? ¿Cómo se llama? ¿Por qué te gustó para mí?
– Pedro Páramo, de Juan Rulfo- le dije con orgullo.
– No me suena el autor… No ha de ser muy bueno…



(ponga aquí el lector la palabreja que prefiera en cada punto suspensorio como diría Cantinflas)
– ¿Y porque no te suena el autor – repuso el negro, recuperando la compostura – piensas que no ha de ser muy bueno?
– Bueno…. – dudó ella.
– Está bien, nómbrame 5 autores latinoamericanos que conozcas o hayas oído nombrar. Mejor aún, dime 5 novelas latinoamericanas que hayas leído.
– jejeje
Saqué el mejor acento chilango y dije:
ai’stá!!!

Tras de lo cual procedí a sermonearla alegremente sobre la literatura latinoamericana y que era casi una vergüenza que la desconociera y más que una vergüenza que la juzgara sin conocerla. Tras haber descargado todo el rollo que suelo despepitar en esos momentos de rara lucidez (como cuando me empujé unos choco roles con una lagger), me siento mucho mejor. Por supuesto, ahora falta que juzgue y critique el libro, pero para entonces ya habré pensado algunas otras formas de ganarle.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

José Emilio Pacheco

El plan de hoy era poner el link para un video de He-Man cantando What’s up de las Four non-blondes que encontré por ahí. Sin embargo, me entero en La Jornada que José Emilio Pacheco ha ganado el premio de poesía Federico García Lorca. Por supuesto que esto me llena de orgullo y llega en el mejor momento, después del coraje pasado la semana anterior.

Siempre he pensado que tenemos muy perdidas nuestras prioridades. Nos interesa más hacer ídolos de papel como artistas y deportistas, y nos vale madre la gente que ha conseguido logros impresionantes en los campos de las ciencias y las humanidades. Que conste que no estoy haciendo menos el gran triunfo de la selección sub-17, pero hacer un ídolo de Cuauhtémoc Blanco mientras nadie conoce el trabajo de Pacheco, de Spota o de tantos otros es terrible.

El jurado calificador del premio consideró que la obra de Pacheco es “un patrimonio cultural de la identidad hispánica”. También considera que “la larga trayectoria poética e intelectual de Pacheco lo ha convertido en una figura máxima de categoría literaria en América y España, y el conjunto de su obra poética constituye una aportación de relevancia al patrimonio cultural de la literatura hispánica”
De acuerdo a la nota, se publicará una antología de sus poesías, además la Universidad de Granada se efectuarán un congreso y un seminario para el estudio y análisis de la obra de Pacheco.

Honestamente, conozco muy poco de la poesía de José Emilio Pacheco, pero sí he leído algunas de sus ensayos y, principalmente, sus cuentos cortos. Hay dos de sus cuentos que siempre me han gustado y me han dejado con la sensación de: “maldita sea, yo quiero escribir como él cuando sea grande.” Ni modo, sueños de opio.

Van las ligas a estos dos cuentos. El primero se llama Tenga para que se entretenga, un cuento de misterio a la mexicana de los 40. El segundo es La Reyna, una delicia de cuento ambientado en Veracruz.

Un poco más de información sobre Pacheco puede ser encontrada aquí y acá.

No sean gachos y dénles una leída.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

Mexico is in the eye of the beholder

Al andar por estas tierras he tenido oportunidad de conocer gente de muchos lugares: Ingleses, europeos, africanos, sudamericanos, de todo un poco. También me he dado cuenta que, en general, los hispanoparlantes nos buscamos mutuamente. He hecho buenos amigos colombianos, peruanos, panameños y, por supuesto, españoles.
Una de mis mejores amigas es precisamente española. Está aquí en un intercambio Erasmus (que permite a los estudiantes europeos pasarse un año en otro país para fortalecer su licenciatura), estudiando filología inglesa o, como lo llaman aquí, Languages, Linguistics and Culture.
La muchacha en particular es una persona extremadamente inteligente (además de guapa, pero eso es cuento para otro día), que ha aprovechado sus clases y que me dio una clase del Ulises de Joyce que me impresionó un poco (y mis amigos saben que no me impresiono fácilmente). Sin embargo, mi amiga es un buen ejemplo de la gran diferencia entre inteligencia y conocimiento, que también puede ser vista del otro lado: idiotez e ignorancia. Ella no es en absoluto una idiota, pero vaya que ignora muchas cosas.

Al platicar con ella, salió a la luz la literatura latinoamericana. Para mi sorpresa, ella no conoce prácticamente nada de la literatura en español hecha en América. Entonces, amplié un poco para la literatura hispanoamericana, pero León Felipe no le sonó ni de lejos. Lo achaqué a que se había especializado en literatura inglesa, pero aún así me parece inexcusable no conocer a León Felipe.

Pero lo malo llegó algunos días después. En el afán de estar presumiendo lo bien hecho en México, le estaba yo pasando por el messenger extractos de las Redondillas de la Décima musa. Ella contestó que le gustaron, pero que le parecía que utilizaba un lenguaje demasiado sencillo. Yo iba a decir algo más, pero entonces ella insistió:

– Es natural, pues no se puede comparar la cultura mexicana con la inglesa…
Yo contesté, todavía tratanto de entender lo que me había dicho:
– Pues, es naturalmente diferente.
– Claro- siguió ella- realmente es más reciente la literatura mexicana, no tiene siglos como la española o la inglesa.
– Sí – dije yo – pero estás dejando de lado la enorme tradición indígena en latinoamerica.
– Bueno, pero los indígenas apenas tenían cultura, o me equivoco?
Sintiendo que le hervía la sangre y a punto de sacar su bandera y el machete, el negro se contuvo y pensó: “no te sulfures, simplemente no conoce…” luego pensó otra vez: “bueno y yo que culpa tengo que no conozca…”. Más adelante, el pensamiento llegó a: “Y todavía nos acusa de que los indígenas apenas tenían cultura”. Y cuando ya el pensamiento estaba en el filo del machete, me calmé y le dije:

– Pues sí, con la pena te equivocas. Pero el asunto es que hablas por desconocimiento (nótese la sutil maniobra del negro, esquivando la palabra ignorancia). No niego que como país, México sea joven (y que nuestra identidad nacional sea todavía más joven), pero de ahí a afirmar lo que dijiste hay una gran diferencia.

Y ahí quedó, cambiamos de tema antes de que perdiera el control y empezara a contar el Himno, haciendo énfasis en el “Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo” (nótese por favor, que no cometí la pifia de Edith Márquez, gracias a que los buenos soldados de La Llave me enseñaron a cantarlo correctamente a base de lagartijas).

Pero más allá del evento en sí, me puse a pensar en cómo nos ve la gente de este lado del charco y la facilidad que tenemos para sacar conclusiones sin conocer todos los hechos. Mi amiga se aventó de cabeza, porque sin conocer nada de Nervo, Sabines, Díaz Mirón, López Velarde, Sor Juana y tantísimos otros que no cabrían, se aventuró a sacar una conclusión.

Platicando con gente de otros lugares, he visto que la mayoría de la gente cree que México es como lo pintan las películas de Quentin Tarantino. Algunos otros de inmediato relacionan a México con el Zorro (y siempre he odiado ese personaje). Otros más cuando escuchan México, piensan en Salma Hayek.

Por supuesto, la gente de latinoamérica nos ve un poco mejor. En particular me decía un colombiano que él veía a México como un ejemplo en latinoamérica de oposición al expansionismo gringo. Me dio un poco de pena y escondí mis tarjetas de Sam’s y Costco, pero ése es tema para algún otro día.

Como sea, debo admitir que si me molestó mucho la afirmación de mi amiga. Gran parte de este post es para desahogarme un poco, algo que, por cierto, conseguí.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK