De chimpancés y mariguana

En un periódico de la red, de cuyo nombre no quiero acordarme, leí que un grupo de biólogos solicitaban la reclasificación de nuestros primos no tan lejanos los chimpancés para que pasaran a ser nuestros primos segundos. De acuerdo a las investigaciones de este grupo, no solamente compartimos un porcentaje altísimo de código genético, también los pobres chimpancés tienen mucho en común con nosotros: Usan herramientas sencillas, tienen una capacidad de aprendizaje elevada y hasta tienen guerras entre ellos (Dios mio!)
De hecho, los chimpancés ya están en nuestra familia, la hominidae y todavía más, en nuestra subfamilia, la homininae. Voy a tratar de poner un poco de orden en este pequeño desmadre taxonómico que estoy montando.

Va primero el chimpancé:
Reino: Animal
Phylum: Chordata
Clase: Mamíferos
Orden: Primates
Superfamilia: Hominoidea
Familia: Hominidae
Sub-Familia: Homininae
Genus: Pan

Tómese un respiro el lector para descansar de tanto latinajo y ahora sumérjase en la clasificación taxonómica del hombre.

Reino: Animal
Phylum: Chordata
Clase: Mamíferos
Orden: Primates
Superfamilia: Hominoidea
Familia: Hominidae
Sub-Familia: Homininae
Genus: Homo

Al que encuentra la única diferencia entre una clasificación y la otra le mando una copia de “El Germen” de Michael Resnick.
Pues sí, de acuerdo a la clasificación taxonómica, sólo nos separa el Genus. Hay otro Genus, el Gorilla, el cual, por supuesto, agremia a los otros primos más grandes y juertes.

Con este remedo de clasificación espero que haya quedado un poco más claro lo que quería decir. La propuesta es entonces, que pertenezcamos al mismo genus. Ellos serían Homo Pan y nosotros Homo Sapiens.

Por supuesto, hay voces en contra de esta propuesta. El principal argumento es que, si bien compartimos el 95-98% de nuestro ADN con los chimpancés, en realidad los chimpancés no poseen la capacidad humana para el lenguaje.

Peeeeeeeeeeeeeeeeeero,

– Se olvidan que los chimpancés son capaces de aprender un lenguaje de señas bastante complejo y,
– Se olvidan que incluso son capaces de enseñar este lenguaje de señas a su descendencia.

Entonces, ¿cuál es su opinión? ¿Juntamos a los chimpancés como primos más cercanos o los seguimos viendo como los parientes pobres?

Esto me recuerda cuando leí el libro de Carl Sagan, Los Dragones del Edén. En él, Sagan se avienta un viaje alucinado mientras imagina que los chimpancés que han aprendido el lenguaje de señas son liberados en la jungla. Las preguntas de Sagan son varias e interesantes, por decir lo menos:
¿Los chimpancés educados podrán enseñar el lenguaje a los salvajes?
¿Los salvajes lo asimilarán o se resistirán a él, como una amenaza a su forma de vida?
¿Si se resisten, matarán al portador del lenguaje, como haríamos nosotros ante lo que es diferente?
¿Si lo aceptan, aprenderán correctamente?
¿Qué pasará si lo aprenden, serán capaces de crear una tradición de señas (iba a decir señil, por analogía a oral, pero mejor no)?
¿Si crean esta tradición de señas, existirán mitos similares al de prometeo que trajo el fuego robado de los dioses?

Después de leer esto, uno se queda pensando: ¿De cuál fumo Sagan? Una rápida búsqueda en la Wikipedia nos dice que Sagan gustaba de la mota. No me extraña. Para sacar esas teorías fumadas, se tiene que fumar.

Que quede claro que el hecho de que Sagan le haya entrado a la mariguana no desvirtúa sus logros, ni hace que lo admire menos que antes. Pero eso sí, ahora entiendo porque podía sacar semejantes ideas.

Entonces, al comentar de chimpancés y mariguana, ¿cuál es su opinión? ¿Juntamos o no a los primos lejanos? ¿Les damos yerba para que desarrollen teorías fumadas? ¿Voy a chelear o me regreso a mi casa? Decisiones, decisiones…

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Mi amigo Wei

¿Ustedes tienen un amigo Wei? Se dice que todos en la vida (y en particular los mexicanos) tenemos un amigo güey. Pero yo les puedo presumir que tengo un amigo Wei. Sí y no se trata de la triste escritura de la neolengua mexicana. Puedo presumir que tengo un amigo Wei.

Y puedo decir que es mi amigo, a pesar de que en la oficina mis amistades todavía son pocas. Pero este Wei fue de las primeras personas en hablarme regularmente. Lo que me hizo pensar: Es amigo, el Wei.

Más allá de eso, el Wei se percató de mi habilidades naturales para el basquetbol (que empiezan y terminan con mi estatura) y me invitó a los juegos de martes y jueves. En la cáscara (término mexicano para un juego informal de baloncesto) se calientan los ánimos, porque lo que más de una vez, me vi obligado a gritarle: “Pinche Wei!!!”

Pero lo mejor son los saludos y las despedidas: ¡Hola, Wei! ¿Ya te vas, Wei? ¿Por qué estás triste, Wei? Y el Wei, siempre con su eterna sonrisa (la sonrisa es de Wei, no de güey), me ha respondido con singular alegría.

Sí, mis dilectos amigos y lectores, mi amigo Wei Li es uno de mis compañeros de oficina y, definitivamente, una gran persona. En días pasados nos encontramos en el aeropuerto cuando nos disponíamos a pasar las navidades con nuestras respectivas familias. Cuando yo llegué a Manchester, del Wei ni sus luces. Sin embargo, la semana pasada nos llegó un correo explicando por qué no había llegado el Wei. Como siempre, una imagen vale más que mil palabras.

Recién casados

Pues sí, se casó el Wei…

Desde aquí, un afectuoso y respetuoso saludo para mi amigo Wei Li y su señora esposa. ¡Muchas Felicidades!
Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

Sexperiencias

Sexperiencias

Una de las muchas satisfacciones que me he dado este blog ha sido el conocer gente por demás interesante. Gracias a Maybrick conocí a Milena Ivanova, la autora del libro Sexperiencias. Intrigado por el título del libro y la notable inteligencia de Milena al platicar con ella en el foro de Maybrick (lo digo en serio, sin afán de hacer la barba o la pelota como dicen en España), me decidí a comprar el libro.
Y se preguntarán ustedes, ¿de qué trata Sexperiencias? Pues, básicamente de experiencias sexuales, ¿no? Es sólo un libro “para adultos”, pornocho como decimos en México, ¿verdad?
Pues no.
Para mí Sexperiencias fue un libro diferente, interesante y que me puso a pensar bastante. Sí, trata de experiencias sexuales, de las experiencias sexuales de una mujer anónima. Pero también trata de su desarrollo profesional y personal. En otras palabras, es la vida de la protagonista, narrada a través de sus experiencias sexuales.
El libro está dividido en nueve capítulos, cada uno titulado con el apodo del compañero sexual en turno. Así pasamos por cada uno de ellos desde “El primero”, “El compañero de piso” y “El Jefe”, hasta “El Canalla”, “El Otro Jefe” y “Misterio”. A través de estos capítulos podemos apreciar la evolución de la protagonista en todos los ámbitos. En este sentido Milena ha conseguido un efecto muy agradable: En todo momento la protagonista es la misma y, sin embargo, puede notarse el cambio de su personalidad a medida que esta crece. Técnicamente, fue lo que más disfruté del libro.
Milena me había advertido que los hombres no salíamos muy bien parados en su obra y que tal vez por eso no me gustaría. Aquí difiero de ella, creo que en ningún momento nos pinta de una mala manera. Al contrario, creo que nos muestra tal como somos y por ello es que a algunos congéneres no les gusta. Particularmente me sentí identificado con el coprotagonista llamado “El compañero de piso”. Este tipo es capaz de arrastrarse por el piso por un poco de cariño y de cortarse las venas por 5 minutos de sexo. La chava (chavala dirías tú, Milena) no lo puede tomar en serio en gran parte por esto:

“Enciendo un cigarrillo y me concentro en el rollo que me he montado con Antonio. Estoy rebuscando en mi alma para ver si por casualidad no se ha escondido algún sentimiento hacia él. No encuentro nada. […] es tímido y le falta iniciativa para todo. Me imagino que le arrastro por las calles como a un perro y me muero.”

Y es que, admitámoslo, cuando uno es joven se suele ser así. Uno no tiene idea de la vida y, como diría Mauricio-José Scharwz, se es un chamaco flaco, lleno de hormonas sin estrenar. Nos la pasamos haciendo tonterías por las mujeres, quedando como unos idiotas en el proceso. El tiempo pasa y posteriormente uno toma conciencia de sí mismo y de su hombría. Al final uno se ríe de haber sido tan tonto y ridículo, pero es parte del crecimiento.

Otro aspecto que me gusta mucho del libro (y que a algunas personas podría hacer sentir incómodas) es la sencillez y honestidad con que son descritas las relaciones sexuales. Nada de andarse con melosidades o metáforas baratas. Milena describe las cosas como son y ése es uno de los grandes aciertos del libro. Además no hay que perder de vista que en todo momento las descripciones son desde el punto de vista femenino y eso vale mucho la pena. Visto desde el lado de la mujer, uno acaba viéndose ridículo en muchos sentidos, pero principalmente en cuestiones amorosas.

A fin de cuentas, el libro me gustó mucho. Es muy recomendable, pero con una par de notas de advertencia: Si es Usted un macho cerrado a sus ideas, ni lo intente. Si es Usted una persona EPEGEC (Encargada de Poner El Grito en El Cielo) ante cualquier cosa que diga “sexo”, tenga cuidado, porque es un libro que lo trata con total naturalidad. No vaya a sentirse ofendido.

Fuera de este par de advertencias (que espero que tengan el efecto de hacer más apetitoso lo prohibido y eleven las ventas), compre este libro. De verdad vale la pena. Lo publica Random House Mondadori, pero creo que hasta el momento no ha llegado a México, lo cual no es problema. Si alguien de mi tierra se anima, nos ponemos de acuerdo y se los envío con todo gusto.

Finalmente, es bueno darse una vuelta para visitar Sexperiencias, el sitio de Milena. Siempre hay discusiones interesantes y temas por demás provocativos. ADVERTENCIA: El sitio tiene imágenes que podrían abochornarlos ante sus compañeros de oficina. Procedan con precaución. (Nuevamente la advertencia espera aumentar la curiosidad y las visitas al sitio).

Darth Tradd
Opal Gardens, Manchester
UK

…uta madre

Hoy es mi día de estar lucido, según parece. Acaba de irse mi asesor, que llegó a revisar los avances (?!) de mi proyecto. Como, aunque no lo crean, sí estaba trabajando pude mostrarle las últimas gráficas y madres que estoy haciendo. Lo malo fue que el Amarok seguía abierto y mostró que estaba tocando Jaded de Aerosmith. Mi asesor, admirador del buen jazz, puso una cara de desagrado y no pudo evitar expresar:

– You’re listening to Aerosmith?! yuck!
Y como siempre, yo como mis tonterías:
– Not really, it’s just a mix of some tracks…
– Whatever…

Añádanle a eso que el aliento de cebolla mutante no me ha dejado y él se sentó a un lado de mí para decirme que si el módulo de Young y que si las microestructuras y el diagrama esfuerzo deformación. Y el negro con su aliento de dragón.

Creo que mejor ya me voy a la casa, antes de que algo más pase.

Darth Tradd
Grosvenor Street, Manchester.
UK

¿Y…?

¿Y nunca les ha pasado que entre los cursos aburridos que se tienen que tomar, acaba uno conociendo gente interesante?
¿Y alguna vez les ha ocurrido que entre la gente interesante, puede haber una muchacha muy, pero muy interesante?
¿Y además de eso, la dama (fíjense como va subiendo de categoría) resulta que es por demás amable con uno?
¿Y más aún, les ha pasado que la amistad es buena y que uno se lleva bien y demás, pero llegan las vacaciones y se pierde algo el contacto?
¿Y se han pasado el tiempo desde que regresaron pensando en cómo será el reencuentro, si las cosas mejorarán o empeorarán, como dijo el gangoso?
¿Y precisamente el día en que felizmente se la vuelven a encontrar en los pasillos, ella les saluda con un caluroso abrazo y besos en ambas mejillas, mientras uno no sale de su asombro?
¿Y que justamente ese maldito día en que la vuelve uno a ver a la dama en cuestión resulta que se viene llegando del lunch, que trae uno el aliento a cebolla a todo lo que da y que se viene retirando la vaca a medio masticar de entre los dientes (Michael Caine dixit) dando el abrazo más cebollero de su vida?
¿Y que al final la cara de la chava en cuestión no deje lugar a dudas de que, en efecto, el aliento a cebolla era tóxico?

Me acaba de pasar…

Darth Tradd
Grosvenor Street, Manchester
UK

PS: Un saludo a Manuela DiBiase (no sean mal pensados, así se llama. Verdad del Osito Bimbo), por haber aguantado mi aliento de cañería.

Internet de mis recuerdos

En el último post, Maybrick me hizo un comentario muy cierto: nos estamos haciendo viejos. Hace un tiempo estaba platicando con una amiga que se puso a enviarme un montón de “guiños” como se les llama a ciertas animaciones flash en el msn messenger. Yo estaba utilizando Gaim en Linux y no pude recibir las dichosas animaciones. Su comentario fue lapidario: “No sé cómo puedes usar el internet así”

Y yo también me pregunté, ¿Cómo puedo usar el internet así? ¿Cómo es posible que pueda usar un mensajero instantáneo sin mandar un puerquito que mueve el rabo? ¿Cómo puedo vivir en línea sin poder mandar o recibir un pedo en el cerebro, como el que regala BlueMountain?

Y me puse a recordar cuando comencé a utilizar internet de manera rutinaria. Era 1997, si mal no recuerdo. Yo utilizaba una fiel computadora Pentium MMX, a 166 MHz de velocidad. Mi conexión era sobre una línea analógica, usando un módem Motorola Lifestyle eterno a unos gloriosos 28.8 Kbps. En aquellos días, mi poco dinero se iba en pagar los 150 pesos (más IVA) que pagaba por 30 horas de internet al mes.

Recuerdo que no tenía una cuenta basada en web, sino dos cuentas alojadas en el servidor, con una dirección larga, hasta para esos días: fagpstor@sjr.podernet.com.mx. Mi primera cuenta en un servidor público, mailcity si recuerdo bien, la saqué por ahí de 1999.

Netscape era la neta en tecnología y facilidad de navegación. Por esos días Microsoft comenzó a regalar su Explorer y le dio en la torre, dejándome para siempre con un resentimiento a su programa. Dicho sea de paso, el Explorer daba lástima en esos días por su falta de características y ahora lo sigue dando, pero sumado a su carencia de seguridad.

Eran los días en que los chats estaban escritos en java-script en las páginas. Recuerdo mucho uno que estaba en la página de Guadalajara Interactiva (en España) donde las conversaciones eran muy pero muy interesantes. La otra opción, por supuesto, era bajar un cliente de IRC y conectarse a cualquier servidor (en especial undernet) para entrar a canales con los temas más variados. Ahí aprendí la neolengua geek para referirse a los noobs y a los h4ck3rz y otra fauna de por ahí. Conocí los emoticons puramente basados en texto y el arte en caracteres ASCII.

La mensajería instantánea iba empezando y lo que más se usaba era el ICQ. Una vez más, fue superado por el msn messenger de Microsoft. Para los que no lo conocieron, el ICQ era la neta, era capaz de mantener chats en tiempo real (donde las letras aparecian en la máquina remota a medida que se escribía), mandar archivos de audio (por paquetes, no como se hace ahora) y establecer salas de charla y de juegos AÑOS antes que su venerado msn. La tecnología del ICQ era única, pero fue superado por la inmensa popularidad del hotmail.

Ahh, el pinche Hotmale! Porquería de correo libre donde los haya. Era malo desde antes que lo comprara Microsoft y se fue haciendo peor. Jamás saqué una cuenta ahí y ahora menos. Después de haber trabajado con servidores POP, IMAP y SMTP el correo basado en web era una broma mal lograda y más en hotmail.

Y cómo olvidar la primera cadena que me mandaron. No se me olvida, me la mandó una amiga llamada Saraí (a la que por cierto, tengo años de no ver). Le mandé un correo para agradecerle la cadena. Qué ridículo me he de haber visto.
Igualmente con el primer correo de spam que me llegó. Recuerdo que le contesté para reclamarles por mandarme correo no solicitado… Qué tiempos aquellos.

Después vino un año de desconexión total. No tenía dinero para pagar mi mensualidad de internet y además la empresa donde trabajaba no tenía acceso a internet. Cuando volví a estar en línea, a mediados del 2000, todo había cambiado. En gran parte fue la hegemonía de Microsoft (con productos que no me gustaban en su momento porque eran inferiores en calidad y que ahora francamente rechazaba por haber eliminado a mis preferidos), lo que me acercó al software libre. Usando GNU/Linux me acerco un poco a esos días lejanos en términos de tecnología y me siento (casi) libre de la maldición del Explorer y del msn messenger. Pero mi acercamiento al software libre es otra historia.

Definitivamente, me estoy haciendo viejo.

Darth Tradd
Opal Gardens, Manchester
UK

Ciclos

Hace 6 años era yo un joven (en serio, era joven, tenía 22) ingeniero industrial recién egresado. Trabajaba como ingeniero de calidad en una empresa de troquelados, tenía novia, el título a la vuelta de la esquina (pues en los tecnológicos puede uno titularse por promedio) y, en general, estaba comenzando mi vida profesional.
Entonces, mi rumbo tuvo un cambio de unos 270 grados (me pasé de la vuelta, pues). Recibí una invitación de parte del gobierno de México para estudiar una maestría en cualquier instituto tecnológico del país, en el Instituto Politécnico Nacional o el CINVESTAV. Dado que la maestría más interesante (Ciencia de Materiales) estaba en esta última institución, me lancé para allá, persiguiendo algo que todavía no sabía bien qué era. Aún así, comencé la maestría en Mayo del 2000.
Para esos días, yo no sabía nada del CINVESTAV. Me enteré que sus siglas significaban Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional. Con un nombre tan pomposo, la gente que estudia o trabaja ahí debe ser de lo más presuntuoso que exista en este mundo.
Y en efecto, había gente que necesitaba terapia urgente, pero la gran mayoría hizo mi estancia un período muy agradable. Hay amistades excelentes que hice ahí y que han durado hasta estos días. Durante dos años estudié para terminar las materias de rigor y comenzar con mi tesis. Ahh, mi tesis de maestría… Tantos recuerdos, tantos desvelos y tantas decepciones.
Cuando por fin pude defender mi tesis, en Diciembre del 2004, ya no era la misma persona que comenzó la maestría.
Estaba más viejo, pero con más experiencia. Sin novia, pero más libre. Alejado de la Ingeniería Industrial, pero encontrando mi camino en la Ciencia de Materiales. Con menos pelo, pero con más canas (Creo que esto último no fue tan bueno…)
Hoy, a seis años de haber egresado de la licenciatura, he encontrado el área en que más me gusta desempeñarme y un proyecto de vida. Es por eso que el distintivo-acreditador-de-la-maestría que me dieron justo antes de regresar al Reino Unido significa tanto para mí. Es sólo un pin de plata con el logotipo del Cinvestav pero, personalmente, es el broche con el que cierro un ciclo muy importante de mi vida. Muchas gracias a todos los que lo hicieron posible.

Distintivo

Darth Tradd
Opal Gardens, Manchester
UK

Schiphol express

Ya estamos de regreso en las grises tierras mancusianas. Debo admitir que me siento bien ahora que regresé y que las cosas van mejorando. Por ejemplo, hoy que me presenté en la oficina, mis queridos compañeritos ya me asignaron un escritorio!! No sé ni qué decir, me siento halagado. Por supuesto, a mediodía salimos a comer (yo pedí unas sizzling chicken fajitas, más dulces que la miel) y todo va bien.
Estoy pensando que en estas vacaciones no aproveché para contar las cosas que me pasaron al regreso y que no quiero dejar de lado. Así que ahí va mi cuento de cómo regresé a México.
Por mi providencial falta de planeación, el vuelo más “barato” que conseguí fue a través de KLM, pasando por el aeropuerto de Schiphol en Amsterdam. El día que salí (19 de diciembre), llegué a eso de las 8 de la mañana al aeropuerto de Manchester.
Me gustó mucho la revisión de mis maletas:
Señorita-de-sonrisa-forzada: ¿Usted hizo sus maletas?
El-Negro-que-todos-quieren: Sí, así es.
Señorita-de-sonrisa-forzada: ¿Nadie le ayudó ni se acercó a sus maletas?
El-Negro-que-todos-quieren: No.
Señorita-de-sonrisa-forzada: Adelante, entonces.

Y le puso el sello de revisado. ¡Esa sí es eficiencia!
Total que pasé a la zona de abordaje esperando que llamaran el vuelo de las 10:25 a Amsterdam. Dieron las 10 de la mañana y no nos llamaban, por lo que empecé a temer un problema. Además sólo tenía 1:50 horas para hacer la conexión. A las 10:05 apareció en la pantalla el aviso de que el vuelo saldría a las 10:35. En rápida sucesión ese tiempo estimado se movió y se movió hasta llegar a las 11:05. Para no hacer el cuento largo, despegamos de Manchester a las 11:25. Para entonces yo ya iba casi seguro de que no iba a alcanzar el otro vuelo. Le recé a todo mundo, hasta el Santo Enmascarado de Plata, para alcanzarlo.

Al llegar a Schiphol el capitán comenzó a dar avisos. Primero en holandés, luego en alemán y, por último, cuando el negro estaba a punto de volverse loco, en inglés. Entonces entendí que dijo que el aeropuerto estaba hasta su madre y que mejor ni nos hiciéramos ilusiones de alcanzas nuestros vuelos. 5 minutos después, otra serie de avisos, con los mismos idiomas, en el mismo orden. Entonces el capitán avisó que, dada la cantidad de pasajeros que traíamos conexiones, nos iban a dar preferencia de aterrizaje. Acto seguido el capitán dijo: Los que todavía están en tiempo de alcanzarlo, corran!

Peeeeeeeeeero…. a mí no me dieron el pase de abordar en Manchester, por “problemas técnicos”. Así que todavía que llegué, tuve que pedir mi pase en un escritorio de transferencia. La señorita, muy amablemente, me explicó que lo que pasaba es que el vuelo estaba sobrevendido y que por ello no me habían dado el pase de abordaje, porque existía la posibilidad de que no llegara. Entonces me dijo: El vuelo ya está abordando en la puerta F06 y usted está en la D53. ¡¡Corra!!

Y así fue, como subalterno ante el tercero de la tarde, recorrí el Schiphol casi cuan largo es. Corrí y corrí viendo que faltaban 15 minutos para el despegue. Cuando empecé a ver prietitos (dicho con todo respeto, finalmente a mí me dicen el negro), me calmé un poco. Me subí al avió con todo el glamour que me quedaba y encontré mi asiento ocupado.

En vez de hacer espectáculo gratis, me dirigí con la aeromoza más cercana, que casualmente era la más guapa, y le dije que mi asiento estaba ocupado. Tras revisar sus cosas (ella, yo no se las pude revisar a pesar de mis esfuerzos) retiró al fulano que estaba ahí y yo me senté finalmente. Lo más divertido del vuelo es que mi vecina era una sueca que estudia en Manchester. Yo comencé a tirar rostro, pero una circunstancia me lo impidió: Al sacar su pasaporte, resulta que había nacido en 1986. Imagínense… yo recuerdo el mundial de ese año, hasta me acuerdo que Dinamarca le ganó a Escocia 2-0 en el estadio La Corregidora de Querétaro. Luego por qué le salen canas a uno…
En fin, la vida es así, llena de sorpresas. Ahora sólo me queda quitarme este jet-lag tan molesto y darle a mis queridos compañeritos de oficina las gracias por asignarme escritorio. Hasta me siento aceptado.

Darth Tradd
Grosvenor Street, Manchester
UK

En transito

Y si, aqui estoy atorado, nuevamente sin acentos y con un retraso de horario bastante molesto. Una vez mas la querida aerolinea KLM me tiene esperando un vuelo. Pero como la adiccion al correo electronico en particular y al internet en general es mayor que cualquier otra cosa, aqui estamos, pagando 6 euros por media hora en el aeropuerto de Schiphol. Al menos en esta ocasion el vuelo es de aqui a Manchester y no de Amsterdam a Mexico, como cuando fui para alla.
He de decir que esta es una maravilla de aeropuerto, muy funcional y amplio y un paraiso para los compradores compulsivos. Recurriendo a tecnicas de meditacion Zen (aplaquenzen! tranquilicenzen! calmensen!) pude evitar comprar el reloj y el perfume que me estaban haciendo ojitos (de un color azul profundo… ahh! amo a las holandesas!) en la tienda. Pero como decia lineas arriba, no pude evitar pagar para tener acceso aunque sea breve a internet y eso que aqui lo unico azul era el kiosko automatico para venderte tiempo de acceso. Supongo que no tengo remedio…
Aprovecho para agradecerle a la gente que hizo que estas vacaciones en Mexico hayan sido excelentes. Tambien me disculpo con los muchos amigos de quienes no pude despedirme adecuadamente. De repente uno quiere hacer muchas cosas y visitar a medio mundo y termina sin hacer nada y quedando mal con todos. Lo lamento mucho y me disculpo con las orejas rojas de verguenza.
Acabo de ver pasar a las gentiles aeromozas de KLM con rumbo a la puerta D47, asi que espero que sea la señal para partir. Ya luego les cuento los detalles de mi llegada.
Darth Tradd
Schiphol, Amsterdam
Holanda