Mirando atrás

Hace unos días platicaba con una amiga sobre como me gustaba ver hacia atrás en mi vida y me regañó diciéndome que eso era malo. Así, simple y llanamente malo. Me dijo que siempre debería ver hacia adelante y nunca hacia atrás. Es una forma de ver la vida, pero ¿de verdad es malo mirar hacia atrás?

Yo no lo creo así. Siempre es importante mirar hacia el pasado no para llevarlo como una carga, sino para aprender de él. Finalmente la experiencia se cimenta en lo que hemos hecho anteriormente y es la forma más efectiva (aunque también la más dura) de aprender. También he encontrado útil mirar hacia atrás cuando me pregunto: ¿Qué estoy haciendo aquí? Siempre puedo cambiar la pregunta y buscar en mi pasado y decir: ¿Qué es lo que me trajo aquí? Y así puedo encontrar un momento en el que tomé una decisión que me llevó a este punto.

Y todo esto sale a tema porque mi querida cdaae acaba de poner un meme en su blog. Lo dejó abierto, no lo pasó a nadie en particular, pero me puso a pensar un poco y me recordó lo que escribí arriba. Así que aquí va:

Hace 10 años yo:

Estaba en el segundo semestre de la carrera. Recuerdo muy bien ese año, las amistades que hice y lo bien que trabajamos en equipo. En ese año reprobé un examen parcial por primera vez en mi vida (permutaciones y combinaciones… qué vergüenza) y comencé a programar (en Turbo Pascal). Eran tiempos de escuela, recuerdo haber estado todo el día ahí. También fue cuando comencé a jugar ajedrez periódicamente y tal vez ese fue mi mejor año en ese sentido.

Hace 5 años yo:

Recién había terminado una larguísima relación con mi novia durante casi toda la carrera. Fueron casi 5 años y muchísimas historias juntos. Para ella fue mucho más difícil que para mí y aún hoy se pregunta qué fue exactamente lo que pasó. Sé lo que pasó y lo que sentí, pero por más que se lo explico no termina de comprenderlo, aún a cinco años de distancia. Lo cierto es que fue una relación muy importante y que marcó mi vida.

Hace 1 año yo:

Estaba en La Habana, disfrutando del clima y la hospitalidad cubana. Jane me convenció de acompañarla y me pasé una semana entera en la isla. Por cierto, acababa de renunciar a mi trabajo en la fundidora de aluminio, dado que había decidido enfocar todos mis esfuerzos a conseguir la beca para venir a estudiar el doctorado en el extranjero. Por otro lado, recuerdo el circo mediático en torno a la muerte de Juan Pablo II y como mis opiniones al respecto y la necesidad de expresarlas me pusieron a pensar en hacer un blog.

Ayer yo:

Me tomé el día libre, de otra manera no hubiera podido recuperarme por completo de la gripa. Traté de trabajar un rato, pero me la pasé leyendo la colección completa de The Authority en línea. Un cómic muy divertido del que pienso hablar más adelante.

5 lugares especiales para mí

La tumba de Chelito. Cada vez que la visito recuerdo lo mucho que me enseño y su alegría incomparable.
La Huasteca Potosina y la Sierra Gorda de Querétaro. Pudiera irme a vivir ahí y olvidarme de la ciencia de materiales.
El centro histórico de Querétaro. Me siento tan en mi ambiente cuando camino ahí.
El zócalo de Iguala. No hay nada más relajante que tomar un raspado de grosella a la sombra de los tamarindos, mientras las ardillas saltan de árbol en árbol.
Una cancha de basquetbol. Cada vez juego menos, pero el estar bajo el aro es una sensación única.

5 mayores alegrías para mí

Al igual que cdaae, las voy a resumir en una sola. Todos esos momentos que mis familiares y amigos me han mostrado su cariño y apoyo, a pesar de mi actitud.

5 cosas que me gusta comer

Tacos de pollo remojados en salsa verde y cubiertos de col, rábanos y crema. El que no los haya probado no ha conocido la cocina guerrerense.
Barbacoa. Mortífera, pero deliciosa, principalmente acompañada de una buena salsa y suficiente cebolla picada…
Pozole. Al estilo Guerrero, no Jalisco (con todo respeto, Jack)
Cualquier carne asada o empanizada con salsa verde de tomate.
Tocino ahumado.

5 juguetes favoritos

Mi laptop, computadora portátil o chiquita (como le decía Víctor)
Mi computrón, un robot armable que me ha durado hasta estos días.
Mi teclado electrónico. (maldición, cuantas cosas se quedaron en México)
La Quasar, aunque Jerome y LBQ ya no me la presten para jugar.
Un juego de desarmadores.

5 víctimas

Pues al igual que cdaae, lo dejo abierto a quien lo quiera contestar. Son libres de contestarlo en su blog o aquí en los comentarios.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

En mi delirio

He publicado muy poco en marzo y veo con cierto desconcierto que, contando este post, las 3 últimas entradas han salido con una periodicidad semanal. Por razones variadas y más bien tontas he abandonado mi querido blog en este mes, y lo peor es que el mes que viene está lleno de motivos todavía más variados y tontos para seguir por el mismo camino.

Pero no, me rehúso a seguir dejando abandonado este proyecto personal, en especial durante el mes que viene. El próximo mes esta sarta de publicaciones mayormente inconexas cumplirá un año y eso es algo que se tiene que celebrar. Y la mejor manera de celebrar es aumentar el ritmo de publicación, para ver si abril puede romper la marca de visitas mensuales.

Mientras tanto, puedo comunicarle a mi querido público y lectores adicionales que toda la semana he tenido una gripe bastante molesta que me ha dejado con muy pocos deseos de escribir al llegar a casa. Y como ando dañado, en el trabajo tengo que dedicarle tiempo al proyecto y no puedo invertirle al blog. Además los ojos me lloran terriblemente cuando paso demasiado tiempo frente a la pantalla, consecuencia de mi condición de “lágrima debilitada” (MR), según la cual mis lágrimas no lubrican adecuadamente a mis ojos.

Pero ya basta de estar disculpándome a través de los síntomas del resfríado que más bien parecía rotavirus… perdón, ya me portaré bien. Mejor aprovecharé uno de los síntomas para platicar un poco de mis más raros sueños. Una de las pocas ventajas de la fiebre asociada al resfriado, común o de rancio abolengo, es la posibilidad de delirar. Ahh, los delirios que he tenido cuando he sido presa de la fiebre de 39°C me han dado material que me ha servido tanto para espantar como para entretener gente.

Hace mucho años (cuando tenía 16) me enfermé de bronquitis y pasé una semana sin ir a la escuela. En aquellos días era yo un chamaco flaco (porque en algún tiempo fui flaco) y espigado. Pero, más importante aún, era todo un nerd antisocial (en 1995 todavía no se había popularizado el término geek). Sí, mi vida era el estudio y la escuela, ni pensar en parrandas, deportes, cervezas y mujeres. Mi vida estaba dedicada a mantener el promedio más alto del bachillerato.

Gracias a Dios llegó mi bronquitis y con ella, las fiebres de 40 °C. En uno de mis delirios recuerdo haber asistido a mi propio funeral, el cual veía desde una perspectiva extracorpórea (si ven un exceso de palabras domingueras y paréntesis en este post, es que el paracetamol, la miel con limón y el caballito de tequila ya hicieron chuza en mis meninges esquina con mi corteza cerebral). El punto es que cuando escuchaba a mis compañeros de escuela, el consenso general es que estaban en mi funeral por mero compromiso, pero que en realidad no me conocían porque
yo nunca les había permitido acercárseme. Después de ahí, cambié mi forma de ser y comencé la espiral descendente (o tal vez ni siquiera desciende, tal vez es una espiral que se mantiene en el plano y que varía en theta, pero no en r… definitivamente no debí mezclar el tequila con la miel) que me ha llevado a este punto de mi vida. A partir de ahí dejé de ser tan tímido y retraído y empecé a disfrutar más de esta vida. Lo malo es que, de acuerdo a mi último test psicométrico, sigo teniendo tendencias de nerd antisocial. Los malos hábitos siempre son difíciles de erradicar.

Otros de mis delirios más elevados tienen que ver con animales, principalmente con perros. De niño le tenía mucho miedo a los canes, aunque hoy creo que está superado. Lo cierto es que cuando regresa, siempre es un delirio. Me veo no perseguido, sino directamente atacado por los más diversos perros y en más de una ocasión me han mordido en mis sueños. Lo interesante es que también he contraatacado con armas de diversos estilos, que van desde un cinturón hasta un carrito de súper. El peor de todos sin embargo, tuvo que ver con una rata enorme a quien acabe decapitando con mis propias manos. Si alguien tiene una idea de lo que significa el sueño de matar una rata blanca con ojos rojos y tamaño tlacuache a mano limpia y que concluye cuando le separo la cabeza del cuerpo (de manera altamente gráfica, eso tienen mis sueños que son demasiado detallados), que me lo haga saber a la brevedad posible y a vuelta de correo le mandaré un completo kit para matar ratas imaginarias.

Ya veremos que depara el delirio de esta noche. Como ya no estoy tan enfermo, supongo que no será tan extraño. Pero nunca se sabe. Y ustedes, mis queridos amigos, ¿a qué se enfrentan en sus delirios?

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

C’est la vie

(Feliz cumpleaños papá)

Curiosamente hoy que estaba meditando con un amigo sobre la dirección que ha tomado nuestra vida, cdaae comentó sobre algo similar. John Francis es un australiano que comenzó a hacer su posdoctorado un mes después de yo comencé con mis estudios aquí en Manchester. Al principio, como sucedió con todos los demás, no me llevaba muy bien con él pero ahora somos buenos amigos. Y es que curiosamente, aún viniendo del otro lado del mundo, nos acosan las mismas dudas y las mismas preguntas sobre si tomamos la dirección correcta en nuestras vidas.

John es un poco mayor que yo (32) pero como dije ya es doctor en ciencia de materiales. Es soltero y a estas alturas se pregunta si no debió cambiar todo este esfuerzo en pos de crecer individualmente por una australiana de buen ver y mejor tocar. John al igual que yo, empieza a ver a sus compañeros de licenciatura casados, con hijos en algunos casos y hasta con casas y vidas estables. El siente que ha hecho lo correcto y que el día que se estabilice significará que es todo lo que pudo crecer individualmente. La metáfora que utiliza es que tiene una carta ganadora bajo la manga, pero que tiene que esperar el momento justo para tirarla. Si la tira antes de tiempo, todo habrá sido en vano. Si la tira en el momento justo, habrá conseguido darle un sentido a su vida.

A seis meses de estar por estos rumbos, yo también me detengo a pensar si hice lo correcto. Y, a pesar de algunos momentos de duda, tengo la convicción de que así es. Hoy me siento más integrado al sistema y la Universidad y sé que no hubiera tenido oportunidad en mi vida de realizar mi estudios aquí. Por supuesto, sé que estoy sacrificando aspectos muy importantes en mi vida y que habrá ocasiones en las que me sienta mal por ello.

Hoy, precisamente hoy que entra la maldita primavera (Yuri dixit) con deliciosos 3 grados sobre cero, me siento bien conmigo mismo y con lo que hago y lo que soy. Dejé mucho atrás y estoy acabando de enterrar partes de mi pasado que hasta hace poco me molestaban. Creo que es momento de volver a evolucionar y continuar con mi crecimiento hacia otra etapa, aunque no estoy muy seguro de cuál sea ésta.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

ISIS

Finalmente se me hizo escribir un brevísimo post ahora que estoy de visita en el ISIS, parte del Rutherford Appleton Labs. Aquí, encerrado en el pequeño cuarto de control de la línea ENGIN-X, disfrutamos de la rara oportunidad de tener un haz de neutrones para jugar con él un par de días. Hasta el momento las mediciones van bien y hemos obtenido resultados interesantes. No deja de tener su dosis de emoción (y de radiación) el trabajar en estas condiciones. La seguridad para operar el rayo es alta y se tiene que pasar por 6 interruptores en secuencia y en tiempo límite para poder abrir el obturador y poder medir. El alineamiento de la muestra se realiza mediante un tedolito (y no por medición láser, como yo esperaba) y la programación de la máquina es sencilla. El análisis de los datos es otra cosa, pero eso ya no me toca a mí, sino a la persona que vine a acompañar.

Algo que me llamó mucho la atención es que, al contrario de México, esta instalación científica tiene pocos señalamientos. En mi país al dirigirse a un centro de investigación importante, como el CENAM, se pueden encontrar avisos desde unos 50 kilómetros de distancia. Aquí la salida está señalada con un discreto letrero que dice “R.A.L”. Eso sí, al entrar se observa el impresionante anillo del segundo blanco, que se espera entre en operación en un año más.

Mientras tanto, aquí seguimos tratando de terminar la preparación para el experimento que correrá durante lo que resta de la noche. He de admitir que el doctorado está superando mis expectativas. No tenía contemplado que algún día iba a estar trabajando en una línea de un acelerador de partículas, aunque sea por un par de días. Tengo que admitir que cedo a la tentación de escribir este post y de publicarlo, por el puro gusto de decir que lo escribí desde aquí.

Darth Tradd
ENGIN-X
ISIS Neutron Spallation Source
Oxfordshire, UK

Otra vez en hiatus

Esta semana estoy prácticamente rompiendo el récord de publicaciones en este blog, nada menos que cinco después de pasar una semana sin nada que presumir. Lo malo es que la próxima semana me vuelvo a ausentar por motivos de trabajo.
Resulta que un estudiante doctoral tiene un experimento a llevarse a cabo en el ISIS, un acelerador de partículas ubicado en Oxfordshire. Vino con mi asesor buscando ayuda para llevarlo a cabo y mi asesor me mandó a mí. Yo estaba feliz porque pensaba que eso era distinción, pero la verdad es que mandó al que tenía menos carga de trabajo. Además se necesita ayuda porque el tiempo en los aceleradores de partículas es muy solicitado y normalmente se asigna en períodos continuos: Si se tienen dos días de experimentos, se cuentan con 48 horas corridas para sacar lo que se pueda. Así que básicamente necesitaban quien se encargara del tercer turno. Como diríamos en México, voy de chalán. En fin, es lo malo de ser el recién llegado en estos rumbos.
Como sea, es bueno porque voy a ver que aprendo y puedo añadirle al curriculum que hice un experimento en la Neutron Spallation Source, midiendo esfuerzos residuales de una soldadura. Hasta me siento importante.

Espero poder publicar algo estando por allá, pero la más probable es que me vaya en blanco en esta semana. Ya veremos que pasa. Que tengan un excelente fin de semana.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Actualización: Ya no me pude aguantar después de haber hecho este horrible header, pero quería ver que tal se veía. Espero que lo critiquen y lo acaben, es sólo una versión preliminar del cambio de piel para el primer aniversario de esta colección de sandeces.

Tirando rostro en el cementerio III (Análisis post-mortem)

Para ya enterrar este asunto de mis tonterías (más precisamente de esta tontería) quiero hacer unos comentarios finales al respecto. El tema de los ligues casuales, con un enfoque importante en cuestiones de sutilezas y señales ocultas es tratado con amplitud en el trabajo de Maybrick (James Maybrick, La guía definitiva para triunfar con las mujeres. El arte de fracasar selectivamente y por iniciativa propia sin quedar como un idiota en el proceso. Quinta Edición. Editorial Ave Nocturna. Guadalajara, Jalisco, México. 2005) en especial en los capítulos 7, 8 y 9. Además, en los capítulos 30 y 35 se encuentra algo más de información sobre la delicada relación entre el ánimo sexual de una mujer y el clima.

Por otro lado, en la obra de Milena (Milena Ivanova. Sexperiencias. Editorial Plaza & Janes. Madrid.2005) [ahora disponible en México, en Librerías Gandhi. ¡Apúrense porque se agota!] puede encontrarse un enfoque de cómo nos vemos cuando actuamos como perfectos idiotas en el sutil arte de cortejar. Todavía más, en el blog de la querida cdaae, se está comentando que, al menos en su tierra, las mujeres ven a los hombres como los responsables de que no haya ligues y la percepción de los hombres es recíproca.. O sea que algo está pasando en este mundo tan convulso.

El punto es que, como comenté anteriormente, quedé como un imbécil cuando tenía a mi querida desconocida prácticamente a mi merced. La pregunta que me hice esa noche mientras trataba de dormir en el Youth Hostel es, por supuesto, ¿qué fue lo qué pasó? Así que trataremos de analizar este asunto capa por capa y con escalpelo, cortesía de Jack D. Ripper, contestando una a una las cuestiones que surgieron de la primera y vaga ¿qué fue lo qué pasó?

1. De por qué ella se acercó a mí en primera instancia.

Después de descartar que haya sido por mi aplomo de hombre de verdad (como decían los comerciales de Patrick’s de cuando era niño), la única opción que queda es simple y llanamente la pinche soledad. La muchacha no era particularmente atractiva bajo los estándares actuales, pero era simpática. Supongo que el asunto fue principalmente una cuestión de combinación de estrógenos, el frío de las catacumbas, la latitud de Edimburgo y una torta de guacamole que se me antojó estando allá abajo.

Conclusión: NPI

2. De sus particularidades.

Como dije, la muchacha era bastante simpática y me gustó mucho su boca, en gran parte porque me recordó el poema de Díaz Mirón que puse el otro día. Esa noche caí en cuenta que no le pregunté ni su nombre ni su nacionalidad y me quedé solamente con su profesión deseada, dado que quería ser la “versión femenina de Jamie Olivier”.

Conclusión: Fue terriblemente torpe de mi parte no haber preguntado siquiera su nombre.

3. De cuáles fueron las verdaderas palabras que me dijo y no alcancé a entender.

La verdad, el gorro me impedía escucharla cuando hablaba tan bajo, así que eso de “night”, “you” y “think” la verdad son pensamientos a posteriori. Por todo lo que sé (que como puede verse es prácticamente nada) ella me pudo haber estado contando que a su abuelo lo detuvieron por tratante de blancas, a su mamá por traficante de drogas y que ella estaba juntando dinero para la rehabilitación de un refugiado afgano dañado por la invasión gringa. ¿Una risa bajo esas circunstancias hubiera provocado la misma reacción que un rechazo a una gentil invitación para dormir juntos?

No lo creo. Creo que, dadas las preguntas iniciales sobre si era soltero y sobre mi estatura, en realidad me invitó a pasar la noche juntos. Sin embargo y como comentaban Don Pastrami y elpep con Milena hace unos días, en cuestiones de mujeres no se aplica la lógica dialéctica ni la lógica difusa, antes bien se aplicará la lógica confusa. Me confieso muy poquita cosa para poder procesar eso sin herniar el cuerpo calloso que une a mi cerebro.

Conclusión: Me pudo haber dicho cualquier cosa, lo que importa es que mi risa la encabronó. Punto.

4. De por qué pierdo mi tiempo haciendo análisis a toro pasado.

Bueno, la semana pasada no publiqué nada así que estoy tratando de continuar con un tema que ha sido sobre-explotado desde la segunda parte. Así que prometo que esta será la última entrega al respecto.

Conclusión: puaj!

5. De lo que gané después de tan amarga experiencia

En fin, aprendí varias cosas. Aprendí que no debo reírme como imbécil cuando es evidente que la chava en cuestión me está tirando el can y yo no entiendo. Aprendí que me debí haber quitado el gorro para escuchar mejor, dado que el frío que hubiera podido sentir hubiera sido compensado con el calor en la noche.

Y, más importante aún, gané puntos extra para mi ego: Aunque no culminó la historia con un final feliz, no todos los días a uno se le lanzan a uno medio tour “busca-fantasmas”. Definitivamente eso levanta el ánimo.

Conclusiones finales.

a) Quedé como un imbécil en el proceso.
b) La presencia de gorros para evitar el frío en las orejas incide desfavorablemente en la comunicación entre ambos sexos cuando las dos partes hablan idiomas distintos.
c) La risa nerviosa no siempre es buena.
d) No gano pero como me divierto.
e) Si a la primera no gano, tal vez el fallar sea mi estilo.
f) Los ganadores nunca renuncian, los que renuncian nunca ganan, pero los que nunca ganan y nunca renuncian son simple y llanamente estúpidos.
g) Consume frutas y verduras.
h) Quedé como un imbécil en el proceso.
i) Pues, después de todo, al final del día me quedé con una sonrisa. No por las razones que debieron ser, pero a fin de cuentas es lo que importa.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

PS: Prometo solemnemente que este fue el último post al respecto. Verdad del osito bimbo.

Tirando rostro en el cementerio II (y quedando como un imbécil en el proceso)

– Pues yo quiero ser una chef mundialmente conocida.
– ¿En serio? ¿Estás estudiando para serlo? – contesté
– Sí, me estoy esforzando, pero sabes es, difícil me ha pasado de todo. Ahora que hace tanto frío me estoy acordando.

La velocidad de su conversación no disminuía, en cierto sentido era impresionante verla articular tantas oraciones sin parar. Como diría una amiga, le papaloteaba la boca. Además el anacoluto del frío y los recuerdos me pareció un poco raro. Ella siguió contándome que un día se quemó una pierna mientras preparaba no sé qué. Creo que estaba a punto de enseñarmela cuando le dije que teníamos que esperar al resto del grupo al que, por razones un tanto obscuras, habíamos dejado atrás.

– Oye, estás muy alto. Debes medir mínimo unos 6 pies, ¿no?

Como podrán imaginarse me sentí como un buey siendo medido y pesado.

– 6 pies, una pulgada – respondí, pues mi trabajo me costó crecer hasta el 1.85 para que ahora esta loca me quite 2.5 cm.
– Oh, eres muy muy alto – continuó ella, mientras me miraba y reía.

En ese instante nos alcanzó el resto del grupo y continuamos nuestra caminata bajo el frío de Edimburgo. Ella seguía hablando de un sinúmero de temas personales como si era hijo único y cuántos hermanos tenía. A estas alturas debo decir que la perspectiva de pasar una noche por demás interesante en Edimburgo se hacía más presente. Mientras pensaba en esto ella comenzó a hablar en voz cada vez más baja, hasta que sólo susurraba palabras que escapaban a mis oídos, cubiertos con el gorro. Creo que escuché palabras como “you”, “night” y “think”, pero no estoy seguro. Como ella seguía y seguía susurrando y yo seguía sin entenderle, acabé soltando una risa nerviosa.

Ella hizo una pausa, me volteó a ver con enojo y me dijo:

– ¿Te parece gracioso lo que te estoy diciendo?
– Ehhhh…
– ¿O te estás burlando de mí?
– Yo… lo que pasa es que… – las palabras simplemente no me salían, sobre todo viendo esos ojos hipermétropes que me veían con furia asesina.
– ¿Crees que soy un payaso?

Y apretó el paso dejándome atrás.

Todo mundo sabe que una mujer herida es peor que un tigre menopáusico (bueno tigrepáusico o como se diga), con una espina clavada en la pata junto con una cruda monumental el día que se da cuenta que no es más aquel tigre joven capaz de mantener 6 tigresas felizmente complacidas. Traté de retomar la conversación un par de veces más pero prácticamente huyó de mí cerca del cementerio, justo cuando terminaba el tour.

La vi alejarse sola, en sentido contrario a donde estaba mi hostel. Dudé unos 10 segundos antes de decidir qué hacer. Finalmente, di media vuelta y regresé a intentar dormir esa noche, solo.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Tirando rostro en el cementerio I

Por fin he vuelto a publicar, tras una larga semana sin poder hacerlo. No me voy a poner a narrar cómo estuvo el trabajo, basta decir que fue suficiente para mantenerme alejado del blog y para terminar la semana satisfecho de lo alcanzado. Tanto así que el fin de semana, en vez de dormir para recuperarme, me escapé a Edimburgo en un viaje de la universidad.

Decir que Edimburgo es una ciudad hermosa es quedarse corto. Está llena de historia y leyendas en cada esquina. Es un deleite caminar por sus calles y colinas. Las vistas desde el castillo y desde el Arthur’s Seat son increíbles. Pero me estoy desviando de lo que quiero comentar. Resulta que en la oficina de información turística compramos boletos para visitar los pasajes subtérraneos que tiene Edimburgo, el famoso “Edinburg’s underground”. Tomamos un tour llamado “Ghosthunter trail”, que nos llevaría a las catacumbas de esta ciudad. El tiempo me ha enseñado a temerle a los vivos antes que a los muertos y, en efecto, el tour fue altamente disfrutable, sobre todo viendo sufrir al resto del grupo. Además, nuestra guía (enfundada en una capa negra) creó una atmósfera única con su voz y presencia.

Al salir del primer subterráneo el frío comenzó a hacerse sentir. Me puse mis guantes y mi gorro que tapaba convenientemente mis orejas. Mientras seguíamos a la guía por los callejones, una muchacha se me acercó y me empezó a hablar.

-¡Hola, hola! Te escuché hablar con tus amigos y me parece que hablan en italiano, ¿verdad?
– Ahh, no, era en español. Somos mexicanos – contesté mientras la miraba detenidamente.
– ¡Ahh, sí, mexicanos! ¡Oh la la! ¿O cuál es la expresión en español? – me dijo mientras se reía y me veía a través de sus gruesos anteojos.
– Ehh, bueno, no sé, creo que sí me preguntas por una expresión netamente mexicana tendría que decir: ¡Ay, güey!
– ¿Highway?
– No, ¡Ay, güey! lo decimos para todo, si algo te espanta, te impresiona, te gusta, te molesta, te alarma, te preocupa, te emociona, te tranquiliza o de alguna forma te motiva a expresar algo.
– Ahh…

La chamaca en cuestión era de una estatura media (unos 1.65 metros), de tez clara, ojos café claro y cabellera castaña suelta y algo enmarañada. Como dije antes, sobre su nariz un tanto fina cabalgaban lentes de grueso calibre. Dado que se fijó en mí, supuse que su problema era que no veía muy bien de cerca. Si un razgo me gustó de su cara fue su boca, de labios finos y con unos dientes pequeños que asomaban cuando ella sonreía. Me recordó un poco la insuperable descripción de Díaz Mirón de una chica guapa y algo rústica en su poema Idilio:

Blondo y grifo e inculto el cabello,
y los labios turgentes y rojos,
y de tórtola el garbo del cuello,
y el azul del zafiro en los ojos.
Dientes albos, parejos, enanos
que apagado coral prende y liga,
que recuerdan, en curvas de granos,
el maíz cuando tierno en la espiga.
La nariz es impura y atesta
una carne sensual e impetuosa,
y en la faz, a rigores expuesta,
la nieve da en ámbar, la púrpura en rosa
y el júbilo es gracia sin velo
y en cada carrillo produce un hoyuelo.

Bueno, quítenle los ojos azules y los labios carnosos, pero la descripción de la boca (y de la cara en general) es exactamente lo que quiero decir. Continuamos caminando sobre las lucidas calles de la capital de Escocia.

– Oye y dime, ¿qué haces aquí en Edimburgo? – me preguntó.
– Estoy de visita, en realidad estudio en la Universidad de Manchester y vine por el fin de semana.
– ¡Ahh, que bien! Y dime, ¿eres soltero, casado, viudo, divorciado?
– … – (Imagínense mi cara de extrañeza) – soltero…
– Ohh, que bien – contestó – mientras se reía nerviosamente jalando aire por nariz y boca.

Voltée a verla con más detenimiento. Ella traía una chamarra demasiado ligera para el frío que estaba haciendo (unos -2 grados), color gris claro. Completaban su atuendo un pantalón negro y zapatos del mismo color. La chamarra era demasiado amplia como para revelar algún detalle de su cuerpo y…

– Veinticuatro
– ¿Qué? –
– Que tengo veinticuatro años, ¿y tú?
– 28, te ves mucho más joven que 24. (Eso casi nunca falla)
– ¿En serio? ¡Gracias!

Mientras nos acercábamos a uno de los varios cementerios de Edimburgo, la oía hablar y hablar y hablar. Con una cadencia bárbara, hilaba las ideas una detrás de otra y me preguntaba, casi me interrogaba sobre mi vida y milagros. Entre la sarta de palabras que ella hilvanaba, yo no acertaba más que a asentir la mayoría de las veces y a reír en otras, cuando no alcanzaba a entender lo que decía.

Y, después de unos mensajes de nuestro patrocinador, continuaremos con la narración mañana.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK