Escape

Entre las múltiples búsquedas raras que hacen que la gente llegue a este bodrio tan mío y, por lo mismo tan lleno de inmundicia, me llamó la atención esta última: “dispositivo para que arroje lumbre por el escape (?!)”. Dicha búsqueda hace que esta página salga en primerísimo lugar en Google México.

Por supuesto, lo anterior no tiene nada que ver ni con el título ni con el contenido de este post. Pero tenía que contarlo en algún lado. El escape, mis estimados amigos, es a París. Mi buen amigo el master, que dice que estudia un doctorado en materiales en Laussanne, me invitó a ver el partido amistoso México-Francia. No conozco París y cuando fui a Francia en abril, me pasé una semana sin salir del lab. Así que esta es la revancha en súper libre:

Próximamente, el negro en París, remake región 2 de “4 nacos asaltan Las Vegas”.

Así que una vez más estamos en hiatus. Como pueden ver, excusas no me faltan para dejar de escribir. Ya les contaré que tal me fue por allá.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Benditos bytes y maldita necedad

Todo empezó hace más de 10 años, cuando todavía estaba en la prepa (1994!). En casa teníamos a la sufrida 386 SX a 20 MHz y con dos megas de memoria. Yo conservaba de mis tiempos de la secundaria un jueguillo adictivo (basado en Defender) llamado Round 42. El Round 42 sólo funcionaba en monitores CGA y nosotros teníamos un glorioso VGA de 16 colores. Entonces, por aprender a base de burradas, me dispuse a meterme al archivo ejecutable del juego en cuestión. Entre las tripas de ese archivo (codificado en binario) encontré una línea que parecía controlaba la resolución del juego. Se me hizo fácil cambiarla e intentar correr el juego.

La máquina trató de correrlo y después falleció. Completamente. Mi feliz peripecia arruinó la tabla de asignación (la nefasta FAT) y todos los datos del disco duro se perdieron. Mi papá me miró con indulgencia y no pasó a mayores. Sin embargo, me quedé con la duda de si esos datos pudieron haber sido recuperados si la persona a la que le llevamos la computadora hubiera sabido un poco más de recuperación de datos.

Entonces me prometí a mi mismo nunca más depender de un técnico computacional genérico (computito genérico, como diría el huevo) para hacer el trabajo de recuperación de archivos. Me di a la tarea de aprender todos los intríngulis de las computadoras y poder repararlas yo mismo. Mi vida cambió por completo cuando por fin completé mi propósito y me convertí en un paladín de los archivos, desfacedor de discos duros muertos y caballero de brillante llave USB.

Después de la licencia literaria del párrafo anterior, volvamos a la realidad. Después de haber echado a perder la máquina otras tres veces, comencé a agarrarle la idea a la cuestión de arreglar desperfectos. Supongo que esta historia es la más común entre geeks (o nerds, como éramos llamados a inicios de los 90). También es muy común admitir que en algún momento pensamos que nuestras nuevas habilidades nos harían simpáticos y populares, como por arte de magia, entre todo el género femenino. (Creo que este último punto no necesita mayores comentarios aclaratorios sobre su falsedad)

Hoy, 12 años después de aquel evento, estoy aporreando el teclado de una IBM Thinkpad que se niega rotundamente a darme acceso a su disco duro. La laptop en cuestión pertenece a una amiga colombiana, la cual es laica consagrada.

(Las laicas consagradas son un especie un tanto extraña. Son monjas, pero no son. Digamos que hacen votos cada año y después de un cierto tiempo hacen profesión perpetua. Todavía no entiendo bien la diferencia, para serles franco.)

El punto es que mi amiga me llamó ayer, un tanto espantada:

– ¿Aló Francisco?
– Sí, ¿en qué puedo servirte?
– Mi máquina tronó y tengo ahí unos archivos con las partituras de los himnos que se van a cantar en la próxima profesión perpetua y quedé de enviarlos mañana. ¿Tú sabes de algún técnico que pueda ayudarme?
– …

Media hora más tarde estaba ya en el colorido vecindario de Rusholme, tratando de encontrar esas partituras en las entrañas de esa malograda partición de windows. Básicamente la máquina se estaba actualizando y ocurrió una desconexión de internet (no me pregunten por qué, las causas pueden ser muchas, pero yo le apuesto a un atorón de un zapato con un cable de red). El punto es que windows se negaba a arrancar y mi live CD de Linux tenía una incompatibilidad con esa máquina en particular. Después de batallar un rato, salieron las partituras de música sacra. Supongo que con eso se me ha caído un cuerno o al menos gané unas horas de indulgencias. Ahora estoy acabando de corregir los archivos dañados en windows para que la máquina funcione normalmente. Y luego se preguntan por qué uso Linux.

Ha sido una semana muy movida a este respecto. La máquina de Lalo Cota (ahh, no les he contado de Lalo Cota… les platico en la semana, espero) también llegó descompuesta y me tomó un buen rato echarla a andar, con el aliciente de que la tesis de otra amiga estaba ahí, sin respaldo alguno. Me he dado cuenta, sin embargo, que me complico demasiado la vida. Cuando tengo que tratar de recuperar una máquina windows dañada, siempre trato de entrar por un Live CD de Linux, la cual no siempre es la opción más sencilla pero es sin duda la más geek. Otro ejemplo es la desencriptación del nombre oculto de Cata (Hola Serena!). El ganador del concurso buscó en internet un decodificador Vigenere y yo traté de escribirlo desde la base con resultados obvios. Un día de estos se me va a inflamar la píamadre, la duramadre y hasta el aracnoides si sigo así de necio.

Pero mi peor experiencia con la necedad computacional fue cuando nos bloquearon el messenger en el cinves (el cinves, mejor conocido como el CINVESTAV, fue un centro de investigación donde trabajé un buen rato). Obviamente habían cerrado los puertos que daban salida, pero yo tenía esperanza que los administradores no fueran tan buenos cerrando cosas.

Mi amiga Martha miraba sobre mi hombro mientras yo tecleaba casi frenéticamente.

– ¿Qué haces?
– Estoy haciendo un ataque de nmap para ver qué puertos abiertos tiene el servidor y ver si podemos darle la vuelta a este bloqueo que nos tiene incomunicados
– Ahh.
– ¿Qué es ese “ahh”? ¿No quieres volver a tener messenger?
– Sí, claro.
– ¿Entonces?
– No, nada

Yo seguí picándole al servidor y encontré cosas interesantes, pero no podía encontrar esos puertos en cuestión. Salí a comer y cuando regresé vi a Martha chateando alegremente.

– ¿Cómo le hiciste?
– ¿Hacer qué?
– ¿Cómo te brincaste el bloqueo de puertos?
– Ahh, le dije al administrador que no fuera ojeis y que le diera acceso a mi máquina. 10 minutos y ya estaba. Ahh y no hubo necesidad de nmap ni de ninguna de esas payasadas que decías.

Con mi mejor acento mancusiano: “Keep it simple, mate”

Darth Tradd
Presbiterio de St. Edward’s
Rusholme
Manchester, UK

La honestidá’ cobarde

Un compañero de la oficina me subió un sobre que aparentemente tenía mi nombre. Venía de la Universidad y estaba dirigido a Mr. Francisco Garcia Garcia. Dudé un momento antes de abrirlo, porque, finalmente, no era mi nombre como tal. La duda duró como 2 segundos y pronto estaba descubriendo el contenido.

Un cheque.

No cualquier cheque, un cheque de la Universidad de Manchester, con 150 libras para depósito en cuenta del beneficiario, a nombre de Mr. F Garcia Garcia.

Mi primer pensamiento fue: ¡Por fin la revolución me hizo justicia! ¡Se acabó el racionamiento alimenticio y etílico! ¡Vámonos de fiesta! Me dirigía a cambiar el cheque cuando reparé en varios detalles:

1. Yo no soy Francisco Garcia Garcia. Bueno, soy Francisco García, pero García Pastor. (Antes mis amigos me decían que era un perro pastor alemán y ahora me dicen que sólo llego a ser un viejo pastor inglés. El tiempo que no perdona).
2. Yo no esperaba un pago de 150 libras.
3. De hecho, yo no esperaba pago alguno.

Jugué con el cheque un rato, tanto con mis manos como en mi mente. ¿Debería seguir el consejo de Don Porfirio y parafrasear el “mátalos en caliente” por el “cóbralos en caliente”? ¿Es verdad que en caliente ni se siente? ¿Los del banco dirán que yo no soy el beneficiario porque mi apellido no coincide? ¿Habrá un error de parte de la Universidad o, como una ironía de la vida, habría un semi-homónimo en mi departamento? ¿Si cobro su cheque, me multaran por suplantación de identidad?

Anduve cargando el cheque de un lado a otro por casi una semana, tratando de decidir qué hacer (en realidad, ya se me había olvidado al tercer día). Finalmente, tomé una decisión. Fui con las contadoras del Departamento de Materiales.

– Hola
– Hola, ¿en qué puedo servirte?
– Mira, recibí un cheque en mi buzón, pero no sé si sea mío, pues no esperaba pago alguno de la Universidad.
– Ok, déjame revisar.


(20 minutos después)
– No puedo encontrar de dónde salió ese cheque.
– Mira, lo que me preocupa es que haya un homónimo y que yo pudiera estar cobrando dinero que le pertenece (y que por ello al rato acabe en la cárcel)
– Déjame el cheque y lo reviso.
– De acuerdo, muchas gracias.

Pasó una semana sin que las contadoras dieran señales de vida, pero la confirmación me llegó ayer, cuando por fin me enteré a qué horas era mi exposición. Entre toda la bola de apellidos raros (Al-Janabi, Delkumburwatte, Domvoglou, Rungruangkitkrai y Sureeyatanapas, entre otros) apareció la combinación Garcia-Garcia.

Hace unos meses me sorprendió gratamente compartir mi cumpleaños con cdaae.. Hoy encontrarme un homónimo al otro lado del mundo me costó 150 libras. Ya lo dijo Rulfo: “La vida no es muy seria en sus cosas”

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Student Conference II (y sigo quedando como un imbécil el 90% del tiempo)

Y cada vez más mi frecuencia de actualización se está estabilizando en 7 días. Creo que debería empezar a preocuparme o mejor aún, a esforzarme un poco más para publicar por lo menos cada tercer día. En fin, algo habrá qué hacer. Ahora (como diría el Licenciado Trastupijes), lo que importa es lo importante.

Acabo de salir de la presentación de mi proyecto, mundialmente desconocido como Pre-yield cracking in gamma-TiAl intermetallic alloys. Finalmente pude entregar mi presentación el viernes pasado (¡Tan sólo 5 días después de la fecha límite!) y exponerla hoy. Por cierto, no supe la hora en que debía exponer hasta hoy en la mañana, cuando me entregaron el programa. Me tocó a las 12:15, la última exposición de la sesión 2A.

Así las cosas, la sesión comenzó a las 11:00 de la mañana, con un italiano que se moría de nervios. Sus tartamudeos y balbuceos hicieron que su presentación fuera de éxito limitado. Luego pasó una griega, con su presentación perfectamente memorizada, creo que uso un metrónomo para ello. Más adelante, un chino que no se entendía ni él mismo. Y, finalmente, cuando todo mundo quería irse al lunch, pasé yo.

Entre tantas cosas que tengo que agradecerle a mi señora madre, está la exigencia que tuvo conmigo para mejorar mi pronunciación y dicción. Siempre tuve la tendencia a hablar demasiado rápido o con muletillas, así que los regaños eran constantes. Afortunadamente les hice caso y hoy, a pesar de la diferencia del idioma, mi exposición no fue tan mala. Todo es cuestión de calentar la voz al inicio y lo demás llega por sí sólo.

Ahh, pero siempre hay errores que le cuestan a uno muy caro. En el programa de conferencias vi que Manuela Di Biase, de quien ya había hablado antes, exponía a las 9:45 de la mañana. Como todavía le estaba dando los toques de última hora a la presentación, no entré a la suya. Pero justo cuando comenzaba la mía, la vi entrar a la sala. He de admitir que me perdí un segundo en lo que estaba diciendo, aunque alcance a corregirme. Cuando terminé, fui a saludarla.

– ¡Hola!
– ¡Hola! Estuvo muy bien tu presentación.
– Gracias y también gracias por haber venido.
– Sí, bueno, me puse a ver el programa, vi tu nombre y me quise dar una vuelta

Mientras tanto yo pensaba: ¿Y ahora qué le digo?
a) Yo también vi tu nombre pero no fui porque estaba terminando la mía.
b) ¿En serio? Qué bien!
c) …
d) Yo también vi tu nombre pero no fui porque soy un imbécil.

– Te agradezco que hayas venido. (Evidentemente, fue la opción d)
– No hay de qué.

Y ya, platicamos de tonterías sin importancia, hasta que se fue a su oficina.

Para seguir con los pleonasmos y como diría mi amigo Don Caralampio Maurilio Perrazo (alias el Perry): Maldita maldición.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Student Conference

Todo comenzó con un correo muy educado de parte de la secretaria de posgrado. Me decía que no había recibido mi resumen para la conferencia que se iba a realizar la próxima semana. Dicho resumen es obligatorio y esperaba recibirlo a la brevedad posible.
Volví a leer el correo. Sí, estaba dirigido a mí y se refería a dicha conferencia de la que no había oído hablar. Era viernes por la tarde, después de la hora de salida de los administrativos. Seguramente ya se había ido. Le escribí a mi asesor preguntándole al respecto. Su respuesta me preocupó un poco: “¿Nadie te dijo? Sí, tienes que preparar un resumen y me parece que también una presentación. Por favor revisa los detalles con la secretaria de posgrado”, en un viernes a las 6 de la tarde.

En otros tiempos me hubiera preocupado. Pero yo ya no soy yo ni esta casa es ya mi casa. Perdón, eso es de alguien que sí sabía escribir. La verdad es que no había nada que pudiera hacer al respecto hasta que pasara el fin de semana. Así que disfruté de mi descanso semanal y me olvidé de todo hasta hoy lunes.

Llegué a ver a la secretaria a las 9 de la mañana:

– Hola, buenos días. Soy Francisco García, recibí un correo de…
– Ahh, sí, sí, la conferencia de posgrado.
– Así es y me preocupa porque no había recibido información al respecto anteriormente.
– ¿Ah, no?
– No
– Déjame revisar… Ohh, hubo un error, en efecto. Tu nombre no aparece en la lista de correo.
– ¿En serio? – mientras trataba de disimular con una sonrisa.
– Sí, que pena, me disculpo por esto.
– No se preocupe, dígame, ¿cuando es la fecha límite?
– Era hoy…
(De haber sido un poco más claro de tez, la secretaria hubiera podido ver como mi cara se enrojecía de preocupación, molestia y risa. Sin embargo, dado mi color de Pantaleón {el esposo de Guadalupe la Chinaca} fue incapaz de percatarse.)
– Hoy…
– Sí, hoy era el límite para mandar la presentación. El límite para el resumen de 200 palabras fue el 24 de abril.
– Ah, abril – dije haciendo cuentas de que tan rápido tendría que trabajar para poder entregar el trabajo dos semanas antes de hoy.
– Oh, pero no te preocupes.
– ¿No?
– No, fue un error nuestro, así que tendrás un par de días adicionales a los demás para entregarlo.
– …
– Y nuevamente me disculpo, ya está corregido el error en la lista de correo.

Alcancé a decirle gracias mientras me dirigía a mi oficina, pensando en que esto debería salir publicado en la sección de surrealismo mundial del 42 Metros Bajo Tierra. Así que ahora tengo que dejar de lado la feliz tarea de seguir con la descifrada del primer nombre de la amiga Cata, con lo bien que iba mi programita de Python para recorrer letras. Lo malo es que me van a ganar a descifrarlo… Ni modo. Por lo menos ya terminé el resumen y la presentación no debería tomarme mucho tiempo, pero mi asesor también quiere revisar resultados esta semana y Lalo Cota llega el jueves.

Una semana que comienza alegre, sin duda.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

Kriptonita amarilla

No, no estaba muerto, ni andaba de parranda. Simplemente sufrí un monumental ataque de kriptonita amarilla, vulgarmente conocida como hueva. No fue el trabajo lo que me mantuvo ocupado, de hecho, el trabajo ha estado a niveles aceptables. Simplemente no encontraba qué escribir y los borradores que tenía necesitaban una buena corrección. Sin embargo y ahora que se acaba la semana, trataré de recuperar el ritmo y de publicar un poco más.

Me pregunto si alguien llegó a ver esa caricatura, no me acuerdo si en El Universal o en La Jornada. Decía al calce: “Se averiguó que la supuesta muerte de Supermán no fue tal si no un repentino ataque de Hueva, comúnmente llamada Kriptonita Amarilla”. Podía verse a Supermán debajo de una enorme piedra del citado mineral diciendo alegremente: “No estén chingando…”

Ahora que lo pienso, El Universal no hubiera publicado eso, me suena más a que sea parte de la Chora que publicaba La Jornada los domingos. ¿Recuerdas algo así, Jack?

Ahh, la Chora interminable. El leer a Jis y a Trino cuando uno tiene unos 12 años puede provocar daños irreversibles al cerebro preadolescente. Aquí estoy como prueba viviente de ello. Me pregunto si mis amigos españoles han tenido la oportunidad de leer a Jis y a Trino. Por si no, aquí va un resumen ejecutivo y extremadamente breve.

Este par de dibujantes cultivaron una serie de locuras que publicaban en un diario izquierdista. Su humor tiene un contenido altamente sexual y alburero, con expresiones y actitudes que enaltecían el habla y las costumbres mexicanas. Sus antihéroes: El Santos, La Tetona Mendoza, El Cabo, El Diablo Zepeda, son referentes importantes del estilo local y vulgar del mexicano. Una mitad de México (la mitad conservadora) ve su trabajo como una muestra más de la degeneración de la buenas costumbres en nuestro país. Dénme oportunidad de llegar a la casa para buscar el disco que el buen Wakko me regaló, para que no se me olvidara el buen decir, y publico algo de su trabajo.

Creo que el raro calor que hace en Manchester (25°C!) me está haciendo desvariar. ¿Qué tiene que ver Trino con la Kriptonita Amarilla? Ahh, sí, superman y el ataque de hueva. Tal vez no sea el calor después de todo.

*** opdeit ***

El calor llegó a estar tan fuerte al mediodía (encerrado en esta caja de tabique y cristal, con un montón de monitores emitiendo calor) que mi laptop comenzó a resentirlo. Me puse a buscar un poco en las tripas de /proc /acpi y encontré que hay un archivito que registra la temperatura del procesador. Para que se vea a que grados llegó mi ociosidad, hice un script muy sencillo en Python para que me reportara la temperatura cada 5 segundos y que me mostrará los datos de las últimas 9 tomas de temperatura. Sólo corre por una hora y no tiene salida gráfica ni nada de eso, pero fue un buen juguete para soportar el calor. Un día que ande de buenas, espero poder hacer un programa adecuado. Y así, en vez de salirme a disfrutar de un extraño día soleado, me puse a jugar con los datos de ACPI de mi lap. No tengo remedio. Ya lo dijo Jack, ¡qué asco de generación!

import time
dpr=range(10)
for x in range(720):
temp=open(‘/proc/acpi/thermal_zone/THRM/temperature’, ‘r’)
t=temp.read()
temp.close()
cmode=open(‘/proc/acpi/thermal_zone/THRM/cooling_mode’,’r’)
cmt=cmode.readlines()
cm=cmt[1]
cmode.close()
dpr[9]=int(t[25:][:-2])
print dpr,cm[:-1]
for y in range(9):
dpr[y]=dpr[y+1]
time.sleep(5)

(Disculpen la falta de tabulaciones en el código de Python, Blogger se niega a aceptarlo y ya me dio otro ataque de kriptonita amarilla de pensar en moverle al html)

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK