Espada del augurio

Me quedé pensando en un detalle del comentario anónimo sobre Don Patton. En particular en la frase: Es fácil criticar, lo difícil para ustedes es leer un artículo completo.
Y aquí cabe hacer un giro a la frase para contestarla: “Es fácil aventurar conjeturas y especulaciones sobre una persona a la que no conoces, lo difícil es admitir que no se tienen los elementos para hacer un juicio de valor”.

Y se preguntarán ustedes, ¿por qué le sigo dando tanta cuerda a este comentario? ¿Acaso me hizo enojar? No, la verdad es que me sirve de excelente puente para comentar sobre los juicios a priori, un pasatiempo internacional que nunca pasa de moda. Nos encanta hacer juicios sobre la gente apenas la conocemos: “Mira como camina, de seguro es puto.”; “¿Ya viste el coche que trae? Ese güey no se lo pudo haber comprado solo, a huevo que le ayudaron sus jefes” (Con un saludo al máster).

Volvamos al comentario, para mí no es fácil criticar. Nunca lo ha sido, a pesar de lo que digan mis amigos. Bueno, a mis amigos sí los critico, pero es carrilla sana. Sin embargo, me cuesta mucho escribir sobre un tema que creo que puede molestar a alguien. La verdad es que así soy, me pongo a pensar sobre si alguno de mis amigos se sentirá aludido, como le pasó al mono que quería ser un escritor satírico. (Si no han leído ese cuento, LEANLO, por el monstruo volador de espagueti.) Hizo que el gran Isaac Asimov dijera: Después de leer “El mono que quería ser escritor satírico”, jamás volveré a ser el mismo.

Pero ya me volví a salir del tema. El punto es que los juicios a priori pueden llegar a ser bastante molestos. ¿Por qué a la gente le encanta formarse una opinión sin conocer a la persona o juzgarla por un simple texto? Hace unas semanas una situación así llevó a Lola Cárdenas a pelearse duramente con una crítica. La discusión puede verse aquí. Lola se molestó muchísimo porque su interlocutora le dijo: “lo que quisiste decir fue…”. Y ahí está el detalle. ¿Cómo va a saber la otra persona lo que yo quise decir en ese texto en particular? ¿Cómo puedes afirmar que mi texto llevaba un sentido distinto al que yo le di? ¿Cómo puedes decir que no leí completo el artículo sobre el creacionismo, a partir de una entrada de mi blog?

Ese es el gran problema, que lo sencillo es juzgar a priori y emitir nuestra opinión sin tener los suficientes elementos para respaldarla. Me voy a atrever a hacer caravana con sombrero ajeno, porque el siguiente texto extraído de Desvanecidos Difuntos de Paco Ignacio Taibo II es excelente para cerrar este post tan extraño y criticón. Resulta que un maestro encarcelado le explica a Héctor Belascoarán Shayne cómo incluso Sherlock Holmes puede equivocarse al “leer” una persona.

El caso es el siguiente: al entrar un hombre a su despacho, el detective Holmes adivina que es periodista, está casado con una pelirroja, dejó de fumar recientemente, es zurdo, católico, regresó de la guerra anglobóer, usa el reloj de su padre muerto y acaba de comer cerezas. Sherlock Holmes ha llegado a esta conclusión al ver los cabellos rojos que lleva el hombre sobre su saco perfectamente remendado, el reloj que no encaja bien en el chaleco y lleva en el bolsillo izquierdo, la tinta en la mano izquierda que sería con la que escribe, el hecho de que lleve tres periódicos, las manchas desteñidas en los dedos de su mano izquierda, la ansiedad de ex-fumador, la cruz que lleva en el pecho, el bronceado y la cojera que evidenciarían la llegada de la guerra y los huesos de cerezas en el pantalón.

Un poco impresionado (dado que sus habilidades detectivescas son más bien limitadas), Héctor le pregunta al maestro dónde está el error de Holmes. La respuesta es por demás esclarecedora:

–No, pues que al pobre tipo al que le adivinaron la vida, podrían habérsela adivinado mal, y todo es truco literario: podría no estar casado con una pelirroja sino ser puto y el pelo de la melena roja pertenecer a su amante que es pintor, y las manchas son de trementina o amarillo de zinc o no sé qué pedo, y no ser periodista sino apostador en las carreras de galgos y el que se murió no fue su papá sino su padrote, y el que le cose los puños es el pintor que se le da muy bien la pinche costura, y no comió cerezas sino pinches ciruelas, y quién chingaos sabe cómo fue a dar un hueso de cereza a la valenciana de su pantalón, y no es católico, sino ateo pero le tiene miedo a los vampiros por eso trae la pinche crucecita y, de pinche soldado, nada, y menos que acaba de llegar de la guerra boer, que la mera verdad es que está tostado por el sol del lado izquierdo de la cara porque se sienta del mismo lado siempre en los galgódromos y la cojera obedece a que se rompió la pata estando bien pedo…

Amén.¡Ramén!

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Don Patton revisited

Hace unos días apareció un comentario en un artículo algo antiguo, de hace casi un año. Ese artículo es el que le dediqué a Don Patton, un defensor del creacionismo. El comentario en cuestión es el siguiente:

Anonymous said…

Jack Maybrick y Darth Tradd Qué pena pero yo sí he estudiado las pruebas de Don Patton y son muy serias, de hecho muchas se confirman con lo que los mismos evolucionistas han tenido que reconocer.Es fácil criticar , lo difícil para ustedes es leer un artículo completo. Maduren.

Siempre da gusto que la gente comente aquí, es en gran parte lo que mantiene este tugurio vivo. De hecho, las opiniones que se oponen a lo escrito por este sufrido aporreador de teclados suelen levantar discusiones interesantes. Sin embargo, dudo que la persona que dejó este comentario regresé por aquí, lo cual dejará esta discusión inconclusa. A pesar de ello, trataré de contestarlo, pues es un tema por demás interesante.

Como lo dije en el artículo anterior, Don Patton es un creacionista que se basa en pruebas por demás extrañas para defender sus ideas. La que más me llama la atención es la relacionada con las figurillas de Acámbaro. Por ahí de los años 40, un alemán llamado Waldemar Julsrud encontró una figura extraña en Acámbaro, Guanajuato. Emocionado, le dijo a su acompañante, una persona del lugar si podía conseguirle más. Acordó pagarles un peso por cada figura entera que le llevaran [Referencia en inglés]. A partir de ahí se formó la enorme colección de monstruos que hasta la fecha existe en Acámbaro.

La gente que defiende la autenticidad de las figuras dice que la gente no tenía por qué ponerse a hacer figurillas y que es absurdo pensarlo. Evidentemente esa gente no creció en México y mucho menos en los años 40. Un peso por figura en 1945 y vaya que yo me hubiera puesto a darle a la amasada de barro. Es claro también que la gente no conoce a los mexicanos. Es mi país, cierto, y lo que voy a decir es difícil de aceptar, pero la verdad es que nos encanta transar a quien se deje. Ya me imagino la plática entre compadres: “–El alemán ese está pagando de a peso la lagartija retorcida, ¿le atoras? — dice uno. –¡Juega! — contesta el otro” Y después los dos se ponen a retorcer el barro para sacar las lagartijas más extrañas.

Para que la gente que no es de México se dé una idea, con 20 pesos se pagaba un taxi al centro de mi pueblo en 1984 (cuando yo iba a la primaria…) y eso después de la devaluación de López Portillo. En 1945 un peso no era cualquier cosa. Sobre todo porque México en esos años era un país mucho más pobre de lo que es ahora y Acámbaro, al igual que San Juan del Río, era poco más que un pueblito.

Así, con estas tres premisas:

1. En 1945, Acámbaro es un pueblo pobre, como cualquier otro pueblo del bajío mexicano.
2. Un peso en 1945 valía muchísimo más que un peso en el 2006. Si alguien tiene el dato exacto, se agradecería, pero supongo que debe ser más de 10,000 veces. Y creo que me estoy quedando muy corto.
3. La actitud típica mexicana ante la oportunidad de fregar (chingar, pues) al prójimo.

Imagínense ahora sí que llega un alemán pagando un peso por cada figura de barro que parezca lagartija retorcida. Y ahora tenemos la explicación de cómo llegaron a sus manos esas figuras. Claro, los defensores de esta idea dirán que Julsrud rechazó muchas figuras por no considerarlas auténticas. Me imagino que empezó a rechazarlas cuando había perdido unos 200 ó 300 pesos.

Pero estoy divagando del asunto de Patton, por culpa de este asunto de los dinosaurios acambaritas. Otro aspecto que le quita credibilidad a esta persona es el hecho de exhibirse como Doctor sin tener un título. Que quede claro: yo no considero que se deba tener un título universitario para hacer investigación. Pero exhibirse con un título y no tener es simplemente mentir. Le creería más a Patton si dijera: Yo no soy geológo, pero soy un autodidacta y he aprendido mucho. Pero no, esa maña de los investigadores de lo oculto de por un lado hacer menos a la ciencia establecida y por otro querer ostentarse con título otorgado por la misma es extraña.

Patton además rechaza la datación por isótopos de cualquier tipo: Carbono 14, Argón-Potasio y demás son pura basura según él. Por supuesto, la datación radioactiva puede equivocarse como cualquier otra técnica, pero eso no quiere decir que es completamente inservible.

Podría seguir un poco más sobre las ideas y teorías de esta persona, pero este post ya quedó demasiado extenso. Sólo quiero agregar un par de detalles finales:

– No descalifico el trabajo de Patton por ser el líder de una religión basada en la interpretación literal de la biblia. Simplemente señalo algunos detalles que me parecen sin fundamento en su argumentación.

– Mi estimado amigo anónimo, no me pidas que madure más. En este momento las canas persiguen mis sienes y las están alcanzando. Y ya en serio, vaya que es difícil leer un artículo completo. Ya casi termino de pelearme con el libro ése que aparece arriba a la derecha (Los próximos 50 años), con ensayos de gente como Richard Dawkins, Hubert Reeves y Paul Davies. Acúsome que leer ensayos sobre la definición de un organismo vivo me emociona más que leer sobre teorías creacionistas basadas en figuras de barro que no pasan el rasero de Occam.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Ya lo dijo Barnum

(Antes de que pase algo más, feliz cumpleaños a Cataclísmica Maybrick. ¡Muchas felicidades, amiga!)

De repente, el flat de Brotherton Court en Opal Gardens se siente vacío. Tanto Woo Jin como Evan se regresaron a sus respectivos países y sólo quedamos K.B. y yo. Y como nuestros horarios casi nunca coinciden, prácticamente he estado viviendo solo en estos días.

Por eso me sorprendió encontrarme que ayer, mientras esperaba que se cociera mi pollo en el horno (detesto la estufa eléctrica), K.B. y su amigo (Kalepsheel? no me acuerdo ni cómo se llama) llegaran acompañados de un tipo desconocido, bien vestido y que cargaba un montón de papeles, agenda y un celular.

– ¡Hola!
– Hola… (¿Y este güey qué vende? ¿Venderá biblias?)
– Hola, ¿estás cocinando?
– Sí. (güey, te oí el primer Hola. Y sí, estoy tratando de hacer que las pechugas no se quemen, pero que el queso se gratine. Nótese por favor que el hambre me tenía de mal humor.)
– ¿Y cómo te llamas?
– Francisco… (y a ti, ¿qué chingao’s te importa?)
– Pardon?
– Francisco.
– ….
Francisco
– Ahh, ok, Francis
– No, FRANCISCO (uta, ¿que de veras tengo cara de Francis?)
– Sí, por eso, Francis

Y ya, preferí no insistir. Los desgraciados se apañaron de la mesita del cuarto común y yo les di la espalda, mientras me peleaba con el horno. Con el hambre que traía, les juro que estuve a punto de echarle aire a la estufa a ver si se avivan las llamas, pero como tenía resistencias desistí.
El punto es que no pude evitar oir la conversación del tipo con los dos hindúes. Comenzó diciendo que a Microsoft y a Ford les costó años hacer su fortuna, pero que Amazon la hizo en poco tiempo. Luego dijo que Wal-Mart era enorme porque era un distribuidor y no fabricaba nada.

Uta, no puede ser. Es un vendedor de Amway, Omnilife o algo peor, pensé.

Y sí, al rato ya les estaba diciendo que si ellos vendían 400 libras les tocaban 6, pero que sí conseguían más incautos clientes las comisiones aumentarían y en poco tiempo conseguirían salir de pobres.

Yo ya no aguante más el hambre y me hice una quesadilla de urgencia, porque evidentemente el pollo no tenía para cuando. Mientras tanto él les sacó otra cita y les bajó más estrellas del cielo. Pensé por un momento ponerme bíblico y sacarlo a punta de sartenazos, mientras le decía que mi casa era llamada casa de tentaciones y que él la estaba convirtiendo en una guarida de ladrones (¡¡domus mea domus tentationis vocabitur vos autem fecistis eam speluncam latronum!!). Sin embargo, y como estaban ocupando la pequeña sala-comedor-cocina-cuarto de tele , me encogí de hombros: “Al diablo, sí se los van a enjaretar por mensos, se lo merecen”

Y me fui a comer a mi cuarto, una vez que mi pollo se rindió ante la evidencia de que el horno estaba caliente y se dejó cocer. Mientras comía, me sorprendí de que a pesar de las diferencias, haya a veces tantas similaridades entre México y el Reino Unido. Acá también hay defraudadores y, evidentemente, también nacen tontos cada minuto, como dicen que dijo Barnum (que nunca lo dijo, según esto, pero eso no le quita la validez a la frase).

Cuando acabé de cenar, un muy apenado K.B. tocó a la puerta y me pidió disculpas por haber ocupado la sala. Yo le dije que no había problema, total, tengo mi cuarto. Luego me tranquilizó el saber que ellos nada más le seguían el juego, pero que no cayeron. La verdad es que el tipo cayó ahí por que ellos se vinieron de aventón con él. Como quien dice, ellos se lo buscaron.

Pero la verdad, me parece increíble que 20 ó 30 años después de que las pirámides, el avión, el círculo de oro y demás estafas tuvieron su auge, sigan existiendo personas que se dedican a eso. Me imagino que la gente sigue cayendo, por lo que el dicho de Barnum sigue tan presente como siempre.

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

Heat Wave

Nunca pensé pasar una ola de calor en esta isla. Cuando llegué a Manchester traía creo que 4 suéteres y compré suéteres y chamarras adicionales ya estando aquí. Manchester, aunque no lo parezca, está a la misma latitud de Moscú, pero la famosa corriente del golfo evita que los inviernos lleguen a ser tan crudos. De hecho, sólo llegamos a estar como a -7 grados centígrados en enero. Por supuesto que esa temperatura para un mexicano, prieto del anáhuac, güero color de llanta y raza de bronce (¿o era de cobre?) es muy baja y debo decir que hubo días en que sí pasé mucho frío.

Pero nunca esperé pasar calor aquí. Hoy, 19 de julio, estamos a unos gloriosos 31 grados, que incluso superan la temperatura en Mayorca. Y luego dicen que el calentamiento global es un cuento. Por supuesto, no es que me esté quejando del calorcito; al contrario, está agradable y disfrutable. Lo malo es que estas ciudades norteñas no están pensadas para pasar por veranos calurosos. Por ejemplo, el asfalto que le ponen a las calles se empieza a derretir por ahí de los 35 grados y las avenidas se ponen chiclosas. Aquí las albercas al aire libre son inexistentes (pasarían unos 9 meses cerradas, me imagino) y las techadas son medio caras (1.75 libras por hora). No hay nieves de “agua” como decimos en México y los helados que hay son de fábrica. Creo que me arrancaría una uña de raíz con tal de poder tomar una deliciosa nieve de guamisha (ya me salió lo queretense).

Por si fuera poco, los edificios aquí están hechos para soportar dos cosas (El frío y la lluvia) y para evitar la propagación de un posible incendio. Así que los ventanales absorben demasiada energía solar y no hay forma de que el calor salga. Es prácticamente imposible conseguir una buena corriente de aire, porque casi todas las puertas son “Fire Doors” (uséase, que tienen que estar siempre cerradas para evitar que cundan las llamas).

El resultado es que en la oficina todos estamos sufriendo enfrente de nuestras computadoras (excelentes emisoras de calor, por cierto). Hace un rato mi asesor vino a decirme si con este clima ahora sí ya me sentía más cómodo, pues era similar al de México. Mientras me secaba el sudor, le dije que sí, que estaba contento por el clima, pero que aquí no sabían disfrutar de un buen verano.

Y es cierto, pues los ingleses tienen poca idea de cómo disfrutar del sol. En primera, tienen que ponerse mil capas de protector solar, pues no aguantan nada y se queman fácilmente. Además, para refrescarse sólo se les ocurren dos cosas: semidesnudarse y beber cerveza. Lo primero parecería ser interesante, pero lo malo es que uno puede encontrarse una chava prácticamente en bikini en un parque y en la esquina siguiente un hooligan tatuado y con sobrepeso, mostrando impúdicamente todas sus lonjas y con cara de pocos amigos.

La cerveza por otra parte, parece una mejor opción. Sin embargo, las mejores cervezas de estos rumbos son las más pesadas (como las stouts: Guinness y Murphy’s, por ejemplo) y no se antojan en estas temperaturas. Pasa algo similar con las ales locales (Boddington’s y ese tipo), son demasiado amargas para el calor. Las laggers británicas son muy malas (la Carling es horrible, digan lo que digan) y las europeas acaban siendo una mejor opción (Kronenbeurg 1664, Stella-Artois y esas). Sin embargo, ¿saben qué cerveza acaban tomando los británicos en estos días de calor intratable?

Adivinaron. Corona. Corona con un limón atravesado en el cuello. En el de la botella, no en el de los británicos.

Les digo que no saben cómo disfrutar un buen verano. Su única opción es copiar nuestras buenas costumbres.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Ausencia de mí

Me he dado cuenta que estoy dedicando demasiado tiempo al trabajo y que he descuidado otros aspectos muy importantes. Y no me refiero simplemente a este blog, donde doy cuenta de mis desventuras en esta, la isla de la soledad. Me he dado cuenta que no le he dedicado tiempo suficiente a leer y a escribir, actividades que sin llegar a definirme forman una parte importante de mí.
Y es que a pesar de mi formación como ingeniero, siempre me ha gustado leer y escribir. Pero estos días me he puesto a leer el manual de MatLab y me he pasado escribiendo (más bien interpretando y reescribiendo) programas para ajustar los malditos picos de rayos X que se niegan a acomodarse en una bonita curva pseudo-voigt, como quien dice, una combinación de una curva gaussiana y una lorentziana. Y créanme que tener que descifrar un programa escrito hace 4 años y ajustarlo para que haga lo que necesito le mata a cualquiera su mejor vena poética y novelera. Todavía más cuando la buena gente que hizo el programa original se la pasó poniendo comentarios parcos y poco descriptivos:

%__________MAIN LOOP_______

for i=istart:iend;
dummy=int2str(i+10000);dummy=dummy(2:5);
fname=[froot dummy ‘.xrd’];fdata=load(fname);
tth=fdata(:,1);counts=fdata(:,2);err=fdata(:,3);

index=(tth>=xmin)&(tth
tth=tth(index);counts=counts(index);err=err(index);

if npks==1;ibtwn=[1 length(tth)];else;ibtwn=[1 ibtwn length(tth)];end;

for ii=1:npks;
cdum2=cdum(ibtwn(ii):ibtwn(ii+1));%Search for max intensity in vicinity of peak only
tthdum=tth(ibtwn(ii):ibtwn(ii+1));
inty(ii)=max(cdum2);
idum=find(cdum2==inty(ii));
xp(ii)=tthdum(idum);

¡Carajo! ¿Qué esta gente no conoce la tecla de tabulación? ¿Quién les enseñó a poner más de una instrucción por renglón? Y luego sus pinches nombres de variable: tthdum… Al menos ya conseguí averiguar que eso viene de two-theta dummy. Hasta eso era fácil, ¿verdad?

Pero en realidad estos programas tan latosos me han alejado de mis buenos vicios. Ustedes han visto que desde hace meses estoy leyendo “The Next Fifty Years”. Mis amigos lo seleccionaron específicamente para darme en la máuser, dado que suelo leer muy rápido. Este libro compila un montón de ensayos de gente como Paul Davies, Hubert Reeves, Richard Dawkins y otros más y se hace preguntas como ¿qué es la vida?, ¿qué es la mente? y ¿cuáles serán las respuestas a esas preguntas en 50 años? Ya casi lo termino, pero el capítulo de ¿qué es la vida? me ha provocado pesadillas recurrentes.

Y respecto al vicio de escribir, me he dado a la tarea de hacer una serie de cuentos sobre la soledad en este país. Lo malo es que mi super serie de cuentos no ha pasado de un párrafo del primer cuento. Hasta eso, me parece que tiene potencial, pero necesito dedicarle tiempo. Hoy me volví a emocionar por la posibilidad de escribir tras haber encontrado algunos fragmentos de las historias de Paco Ignacio Taibo II.

Para finalizar este post, que incluso quedó más raro y escatológico que el de wakko y eso ya es decir mucho, procedo nuevamente a hacer caravana con sombrero ajeno. Esta vez es un minipoema de José Emilio Pacheco. Creo que no se aplica a la situación actual del país, pero eso no importa.

ALTA TRAICIÓN

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

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Será?…..

Hoy me he puesto a reflexionar sobre todas las cosas que pudieron haber sido, que pude haber hecho y simplemente no fueron o no las hice, estoy totalmente convencido de que estos eventos han cambiado mi vida de una manera radical y bueno creo que esto a nivel personal no es exclusivo de su servidor, sino de muchos de nosotros, de muchos eventos, de muchos países, de muchas decisiones que han trasformado el mundo.

Como un segundo, una palabra una acción transforma radicalmente un entorno, creé héroes, destruye reputaciones, fulmina un país. La pregunta trascendental en todo esto es:

¿Que tan consientes estamos de las consecuencias de nuestras decisiones?

Para ser honesto yo pocas veces me he tomado un segundo para pensar dos veces una decisión, y en muchos de esos casos he tenido que tomar mas de un segundo en reparar el daño moral, físico o social que trae por consecuencia.

Una vez alguien me dijo ” Nunca hay tiempo para hacer bien las cosas, pero siempre para reparar lo que hacemos mal”.

Y yo creo que ese a sido uno de los males implícitos en nuestra naturaleza, nuestra visión es tan corta que no vemos adelante de nuestra nariz. Nuestro pensamiento es solo en primera persona y nuestras interrelaciones con otros sistemas nos valen total y categóricamente un cacahuate.

Hoy a 28 años 8 meses y algunos días de la primera vez que vi la luz y creyendo fielmente que los rasgos de la madurez están aflorando en mi, quiero pensar las ultimas decisiones que he tomado han sido pensando en mi y en el impacto que traerán en otras personas, en otras situaciones.

Será?…….

Angel Meadow

Ultimamente la curiosidad sobre Manchester me ha invadido. ¿Cómo es que llegó a consolidarse esta ciudad con barrios tan distintos? ¿Cómo es posible que no se mataran unos a otros? ¿De dónde vienen tantos nombres raros en los barrios: Rusholme, Victoria Park, Fallowfield, Moss Side, Longsight, Stockport?

Así que me puse a investigar un poco sobre la historia de Manchester y encontré, como en toda buena ciudad, aspectos muy interesantes y desconocidos para la mayoría de la gente. Lo que más me ha llamado la atención hasta el momento es el parque conocido como Angel Meadow.

El lugar donde hoy se ubica Angel Meadow (La Pradera del Angel, en una traducción libre y más bien mala) se conocía como El Nuevo Cementerio (The New Bury Ground) en 1787, cuando fue consagrado como una opción para la gente que no tenía los medios para pagarse un entierro decente. Por supuesto que era un sitio para los desposeídos, amolados, descamisados, los olvidados o la perrada (escojan ustedes el estilo que prefieran). Friedriech Engels estudió algún tiempo en Manchester y tuvo como inspiración las pobres condiciones de los trabajadores mancusianos. La descripción del cementerio es excelente, así que cedo la palabra a Don Friedrich

“En Manchester, el cementerio para los miserables se ubica enfrente del Pueblo Viejo, en las márgenes del río Irk: Es un lugar desolado. Hace unos años se construyó una vía de tren a través de él. De haber sido un cementerio respetable, ¡de qué manera hubiera quejádose la burguesía sobre tal profanidad! Pero era sólo un paupérrimo enterradero, el sitio de descanso de los desposeídos y los superfluos, por lo que nadie se preocupaba por él.

Ni siquiera era considerado necesario el mover los cuerpos parcialmente expuestos al otro lado del cementerio: eran apilados cuando esto ocurría, las pilas eran empujadas hacia tumbas nuevas, de modo tal que el agua escurría del terreno pantanoso, impregnada con materia putrefacta y llenaba el vecindario con los gases más nauseabundos e infatuantes. No puedo describir en mayor detalle la asquerosa brutalidad que acompañaba a este trabajo.”

Qué bueno que Engels no siguió describiendo el asunto. Se dice que cerca de 40,000 personas fueron enterradas en esa gigantesca fosa común, que era cubierta por una serie de losetas (flagstones, en inglés) para ahuyentar a los profanadores de tumbas. Por supuesto que esto no evitó que la gente hurtara cuerpos y huesos para molerlos y venderlos como harina. En unos escalones usados para acceder al parque (y que todavía existen) se decía que se aparecía un ángel, que era el único que cuidaba a los sepultados ahí. En 1816, el cementerio fue cerrado. En 1849, Angus Reach da la siguiente cuenta de cómo era el vecindario:

“La zona más baja, más sucia, más insalubre y más ruin en Manchester es llamada Angel Meadow. Yace cerca de Oldham Road, está llena de cobertizos y es habitada por prostitutas, sus padrotes, ladrones, vagos, malvivientes y los peores estadíos de suciedad y obscuridad.”

Junto a Angel Meadow, se ubicaba la Iglesia de St. Michael. Una vez que el cementerio estuvo cerrado y cubierto completamente por losetas, el parque ganó también el nombre de St. Michael’s Flags. En esos días, la tasa de mortalidad era de un 50% anual, con continuos pleitos sobre el cementerio, peleas de gallos y asesinatos.

Eventualmente, se colocaron columpios y otros juegos infantiles sobre las planchas de cemento, tratando de mejorar el aspecto de la zona. Así la pintó L.S. Lowry, famoso pintor local y también sólo localmente famoso.

st michael's church

A la larga se demolió la Iglesia y el parque cayó en el olvido. Todavía hasta inicios de este siglo, era un nido de malvivientes y heroinómanos. Sin embargo, una asociación de vecinos decidió levantar su parque y lo consiguió. El consejo de la ciudad les dio el dinero suficiente y ellos se pusieron a limpiar y a hacer un parque agradable. El resultado fue una zona verde limpia y llena de veredas para caminar. Los responsables han seguido vigilantes y han evitado que el área decaiga y se vuelva a llenar de drogadictos.

Pero bueno, ya estuvo del recuento histórico y cómico-mágico-musical. Después de leer todo esto, me animé a hacer una visita a Angel Meadow-St. Michael’s Flags. Por supuesto, como buen cobarde, no fui solo. Me llevé a Lalo Cota, que a todo esto es tan zacatón como yo. Llegamos al parque, no muy lejos del centro de Manchester, por ahí de las 2 de la tarde.

Veníamos de caminar por King Street y Deansgate, las calles más agradables de Manchester. Conforme nos acercábamos a Dantzig Street, nos alejábamos del ajetreo del fin de semana mancusiano. Cuando llegamos, todo el ruido había quedado atrás. Entramos y vimos un área muy bien lograda, cubierta de pasto, limpia y con varias veredas. En diversos puntos había pizarrones informativos, con la historia del lugar. Unas tres personas estaban sentadas en bancas dispersas.

A medida que íbamos leyendo la historia (mucho más detallada que lo que puse yo aquí) no podíamos dejar de pensar que estábamos, a pesar de todo, pisando un cementerio. Típicos farsantes, no decíamos nada mientras caminábamos alrededor. Sin embargo, varios eventos sin relación (como que los pájaros no cantaran. Es más, ni siquiera había pájaros!) nos pusieron un poco nerviosos. Al llegar al final del recorrido (en menos de 10 mins, el parque no es muy grande) dimos la vuelta para volver a ver el parque que seguía en silencio.

— Lalo…
— Eu…
— ¿No sientes como que no deberíamos estar aquí?
— Ahhhh…
(el famoso lalazo, algún día tendré que grabarlo para que sea haga famoso)

Y nos fuimos, saliendo por la puerta principal del parque. Al fondo, los escalones semi abandonados del Angel eran limpiados por una suave brisa.

Me estoy volviendo un cobarde o tal vez sólo fue la sugestión. Sin embargo, Angel Meadow tiene ese aire de cementerio y no lo pierde tan fácilmente. Antes de que llamen a Carlos Trejo (bueno, pueden llamarlo si es que le van a mentar su madre) no estoy diciendo que haya sentido energías, malas vibras o que el muerto me haya jalado la pata. Lo cierto es que cuando estuvimos ahí, no pude dejar de pensar en que ése era el sitio de reposo de miles de personas. Y los muertos merecen (e imponen) respeto.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

3 de julio

Como bien saben, he evitado hablar de política en este espacio (con algunas excepciones) La verdad me da gusto estar en el extranjero y haber evitado la invasión publicitaria de los candidatos a la presidencia. Sin embargo, masoquista que es uno, he tratado de seguir de cerca las campañas de los suspirantes.

Hoy, 3 de julio, cuando el Programa de Resultados Electorales Preliminares le da el triunfo por un escaso margen de menos de 400,000 votos a Felipe Calderón, me atrevo nuevamente a abrir la trompa y decir lo que pienso.

En una frase: Me preocupa mi país. Mucho. Estuve cerca de parafrasear a áquel senador demócrata que acertadamente dijo cuando empezó la guerra en Irak “Today, I weep for my country”.

Si algo se puede extrar de los resultados de la votación es la extrema polarización que sufre México. Una quinta parte votó por el PAN, otra quinta por el PRD, una sexta por el PRI, un 4 % por candidotes varios y al resto, un 40% le valió madre el asunto. Y eso es tan sólo en la elección para presidente. En las de las cámaras, aunque los porcentajes varían, tambieÅ„ se tiene una diversificación similar.

¿Y qué tiene eso de malo? ¿No es precisamente la belleza de la democracia el tener tal diversidad de opiniones?

Sí, pero nótese cómo está distribuida la votación geográficamente. Sí se observa la votación por circunscripciones, el PAN venció claramente en los estados norteños y en gran parte de sus plazas fuertes como Jalisco y Guanajuato. Por otro lado, el PRD ganó en los estados sureños.

Lo anterior tampoco es novedad, pero lo que sí me llama la atención sobremanera es la cantidad de insultos que se emiten en uno y otro sentido. La ciudadanía está lista para defender a muerte a su candidato y de antemano descalifica al oponente. En los foros pro-calderón, López Obrador es MALO (por Manuel Andrés López Obrador) y en los foros pro-peje, Calderón es FECAL.

Si me preguntan a mí, yo no estoy dispuesto a morir por ninguno de esos dos. Lo dije antes, ese par no representa lo que yo quiero para México. Me preocupa que la gente esté tan dispuesta a pelear por defender sus ideas y denostar las de los otros.

Hace unas semanas, Jack comentaba sobre el fenómeno de la balcanización y de cómo México, en cierta manera, es también una unión de estados con características tan diferentes que podría trazarse una similitud no muy forzada con Yugoslavia. Hoy México está dividido nuevamente, como se dividió en tiempos de Juárez. En esa ocasión, fueron necesarios 11 años de guerra fraticida para resolver el conflicto. Curiosamente, la Guerra de Reforma es enseñada pobremente en México.

Quiero creer que me equivoco, que me estoy preocupando de más por esto. Que seguimos siendo el país de no pasa nada y que los perdedores, sean del partido que sean, aceptarán dócilmente el resultado y seguirán trabajando para llevar pan a su casa. Que las ofensas quedarán en el olvido y que la gente, siempre la gente, seguirá trabajando. Quiero creer que después del resultado, los vecinos y los amigos seguirán saludándose, recordando que los unen lazos más fuertes que la diferencia en ideas políticas y que, finalmente, no vale la pena matarse por un chaparrito de lentes y un pejelagarto. México, el país, es mucho más que su clase política.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK