Piano

Bueno, ya regresé al tema del piano, tal como salta a la vista. Finalmente le cambié la letra a arial, la cual tiene como ventaja no tener serifa y ser un poco más fácil de leer. Esto provocó reacciones encontradas entre los cuates. El buen Vic, mejor conocido entre la banda GM como Pierrot, nos dice:

Fatal, fatal esto ya parece el blog de la banda de los darketos descuartizadores, necesitamos otro tamaño de letra, otro tipo de fondo, o ¿Quieres que en dos meses vayamos al oculista?

Mientras que Marthita, por otro lado, es de la opinión contraria:

Me gusto el cambio!!!!

De tal suerte que como suele pasar a menudo en los blogs, la vida, el universo y todo lo demás, hay gente a favor y gente en contra. Pero como pasó también en la fábula del niño, el viejo y el burro, lo que más importa es que el ni el viejo sea tan burro ni el burro sea tan viejo. Así que siguiendo el consejo aquel de “[…]que majaderos, que bestias, tienen burro y van a pie[…]”, el tema se queda oficialmente. Espero que Vic no acabe en el oculista en un par de meses.

En temas menos amenos, mañana comienzan mis sesiones de problemas con los queridos estudiantes de licenciatura. El tema de mañana es Indices de Miller. El año pasado se llevaron las 3 horas completas para contestar 8 preguntas y, la verdad, el examen está para una hora escasa. Veremos que tal nos va mañana, sin duda habrá material de sobra. El año pasado, durante una sesión de laboratorio, una chava muy sonriente se me acercó y me dijo con un fuerte acento mancuniano:

– Do you have a rubber?
-  A what? – contesté yo perdiendo la compostura, pues mi inglés perfeccionado con cintas porno gringas entendió rubber como condón, tal como se usa en el slang gringo.
– A rubber. – insistió ella, mientras hacía el ademán de borrar en el aire.
– Ahh, yes, certainly. – le dije, mientras buscaba la goma (borrador, como le dicen en Jalisco) – Here you are.
– Cheers!
– Sure! – respondí, mientras recuperaba el aliento.

Creo que el asunto de las gordas no fue un caso aislado, después de todo.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Back to basics (and work…)

Pasó el fin de semana y no me convenció cómo me quedó el tema del piano. Así que regresé a este tema ya conocido, seguro, tranquilo y aburrido. Así que se va a quedar hasta que encuentre un tema que me convenza.

Este año se ve muy interesante y con muchos retos que enfrentar. Primero, hay que terminar el artículo para la conferencia en Japón (nueva fecha límite: 5 de marzo). Segundo, hay que analizar los resultados del experimento de Francia, para poder presentar algo en la conferencia esta de Japón (que se realizará hasta por ahí de junio). Tercero, ya tengo las correciones de mi reporte de primer año (sí, apenas) y tengo que moverle algunas cosas al documento para defenderlo en fecha próxima. Cuarto, Mulan me trajo unas muestras en las que ella dice que no se ve lo que yo veo (evidencia de twinning usando contraste de imágenes por canalización de electrones, ECCI para los cuates). Quinto, me dieron más clases de laboratorio y de solución de problemas este semestre y el jueves comienzo con ellas. Lo bueno fue que aumentaron el pago por hora, así que vamos con más gusto.

Así las cosas, me he prometido no volverme a encerrar en el trabajo como lo hice a finales del año pasado. Mi vida social ya de por sí anémica lo resintió bastante. El viernes, estando en una fiesta de un camarada colombiano saludé a Jane, una amiga en común.

– ¿Dónde te has estado escondiendo? – me dijo mientras me invitaba el siguiente Jack Daniels (sí, estaba tomando whiskey gringo en Inglaterra. Soy corriente pues.)
– Ahh… ¿En México? – contesté tras darle un sorbo al JD.
– No, pero yo digo desde antes de vacaciones. Antes de que te fueras a México ya habíamos perdido contacto. Es más, me dejaste plantada en una noche de ceilidh, ¿recuerdas?
– Sí, lo recuerdo – (ojalá el whiskey gringo ayudara a olvidar ciertas cosas).
– Pues hoy nos vamos de fiesta al copacabana y no espero que me digas que no. – me dijo riendo y pidiendo la ronda siguiente.

Así que no me quejo, acabé en el bar latino bailando salsa (es un decir, al menos creo que no hay video) y estoy en mejores términos con ella. No es que vaya a volver a tomar la vida de antro, pero definitivamente no me quiero pasar todos los fines de semana encerrado.

Pero no es solamente el desmadre callejero lo que me interesa. Quiero dedicarle más tiempo a la lectura y la escritura. Tras haber terminado los tres primero libros de la Ripliada de Patricia Highsmith, estoy disfrutando del Maltese Falcon de Dashiell Hammett. De hecho, también me llegó en un libro triple, con The Thin Man y Red Harvest incluídos. Ahora estoy empezando a entender por qué estos escritores tienen tan buena reputación.

En resumidas cuentas, el año comienza bien. Veremos si digo lo mismo ahora que cumpla 29.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

WordPress 2.10

Me decidí a darle nueva vida a este tugurio y ayer me puse a buscar un nuevo tema. Lo encontré, lo personalizé y lo puse en línea. Luego, tras de que Maybrick lo recordara, me puse a actualizar a WordPress 2.10 (el sistema de publicación que mueve a Desde la Inopia y a un montón de blogs más) con el pequeño problema de que todas mis personalizaciones se fueron a la basura. Además, la nueva plantilla se llevó de corbata una parte de la barra lateral, en especial la lista de blogs amigos. Así que estamos estrenando la nueva versión de WordPress y el nuevo tema. Volvemos a la obscuridad y a un estilo más bien simple. No me acaba de convencer la nueva letra, me parece un tanto pequeña. A ver si luego le muevo.

Se aceptan sugerencias y demás. A ver si el fin de semana me pongo a traducir algunos detalles del tema.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Mulan y sus bemoles

Bueno, ya estuvo de flojera y depresión. Me llevó toda una semana recuperarme del cansancio del viaje y del cambio de vida de México a Manchester. El clima no ha ayudado en absoluto, por supuesto, con buenas heladas y nada de nieve. Curiosamente, cuando llegué me sentí bastante bien, animado y sin nada de jet lag. Pero una vez que salí del compromiso con Mulan, me dio un terrible ataque de kriptonita amarilla y casi me pasé todo el sábado durmiendo. Supongo que el jet lag sólo estaba esperando gentilmente a que terminara mi reunión y a que llegara el fin de semana para dejarse ir con toda su fuerza.

Volviendo a Mulan, debo decir que ya me tiene un poco bastante más bien mucho muy harto. En resumidas cuentas, no sé a qué vino. No tiene idea de lo que hicimos en Francia, por eso se aburrió. MP, mi asesor, le preguntó si había disfrutado su tiempo en Grenoble. Ella, con un cierto grado de repulsión, dijo: “No, para nada. No pude dormir.” MP insistió y le dijo que la mayoría de las veces la adrenalina en esos experimentos era tal que uno no se acordaba de dormir. Mulan, para rematar, dijo que de adrenalina nada y que al contrario se aburrió increíblemente. MP fue tan gentil como para dejarlo hasta ahí y no insistir.

El día que estuvo aquí, yo trataba de explicarle lo que estaba tratando de hacer en MatLab:

– Mira, Mulan, voy a tratar de realizar una integración de estos malhadados anillos de Debye-Scherrer en radio, abriendo un pequeño segmento de arco de +/- 5 grados.
– Ajá.
– Pero considera que es un resultado preliminar, que lo hago para que tengas una idea de cómo salieron los experimentos y que los valores de d-spacing no son válidos todavía y que no he hecho la relación correcta entre la deformación de red cristalina y los valores de esfuerzo aplicado. Además, todavía no estoy seguro de que la longitud de onda que nos dijeron que usamos sea la correcta.
– Ajá.
– Fuera de esos pequeños detalles, las gráficas resultantes nos van a dar una muy buena aproximación de cómo se mueve la familia de planos (113) gamma a lo largo del experimento.
– No esperes que te entienda todo lo que me dices, eh?
– …
– Tú síguele, yo aquí te veo.

Finalmente tuvo que irse (gracias a Dios) y me dijo que quedó de verse con una amiga en un edificio llamado The Mill, el cual no tenía ni idea de dónde podía estar. Tras pasar un rato tratando de que entendiera un mapa del campus, mi salvación pasó juntó a mí.

– ¿John? Tú trabajas en el Mill, ¿verdad?
– Sí…
– ¿De casualidad vas para allá?
– Sí…
– Ahh, te importaría llevarte a esta… perdón, déjame presentarte a Mulan, ella se dirige hacia el Mill, pero no sabe dónde queda. ¿Sería mucho pedirte que la acompañaras?
– No, para nada, con todo gusto.
– Muchas gracias.

(John me contaría más adelante que se la encontró al día siguiente, perdida en el campus norte, parada en frente del Mill y preguntándole a la gente si sabía dónde estaba ese edificio. Incluso le preguntó a John, sin reconocerlo del día anterior. Mon dieu!)

Pero más allá de todo eso, Mulan cayó de mi gracia por otra razón. Estando en Francia, resultó que se le había olvidado llevar su bitácora. No sólo eso, no llevó ni siquiera una libreta, servilleta o ticket del súper alguno para anotar. Vaya, ni pluma llevaba. Le presté una libretita de pasta dura que me compré antes del viaje a Boston. Ahí ella garrapateó (sí, escribió con letras que parecían garrapatas decapitadas y aplastadas) sus notas.

Y lo malo, es que se quedó con mi libreta. Y en esa libreta, en un raro momento de inspiración escribí un cuento que llame, apropiadamente según creo, Goretti. Ese cuento, de los pocos que escrito de un sólo golpe, se fue en esa libreta. Por supuesto, Mulan, tan fina persona ella, juró y perjuró que me entregaría la libreta en esta visita a Manchester.

Y lo malo, lo mero malo, es que llegó aquí con su batea de babas como dicen en mi pueblo. Mi cuento, tan malo y humilde como todos mis cuentos, pero mío, a merced de un “No me acuerdo dónde puse la libreta, je…”

A ver cómo me queda la segunda (a)versión.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

Back in Manchester

Se acabaron mis felices días en México. Tal como me temía, no pude saludar a mucha gente importante para mí, pero los días volaron. Honestamente, me la pasé con mi familia y no salí mucho, al menos no como acostumbraba salir.

Se llegó así el 15 de Enero y salí con rumbo a la ciudad de México para tomar el famoso vuelo 685 de KLM a Amsterdam. Se me hizo tarde y cuando llegué a documentar no había ya nadie en la fila. Afortunadamente, en el mostrador sí había gente y me recibieron mis maletas, pagando “solamente” 26 dólares de sobrepeso. Ni modo.

El vuelo estuvo tranquilo, tenía de compañeros de fila a un señor mayor (miembro del servicio exterior mexicano) y junto a mí una muchacha muy joven (de 21 años, según averigüé después) que iba a hacer una maestría a España. El viejito se propuso conquistarla tirando el famoso choro mareador. A mí, la verdad, me bastó con tener una plática amena durante el largo vuelo. El canciayer, por su parte, le dio hasta su tarjeta y demás. Hay gente a la que le gusta lucirse.

En Schiphol por poco me quedo dormido y pierdo el vuelo. Estaba empezando (o tal vez terminando) de cabecear cuando oí por el sonido local en un perfecto español:

“Señor pasajero Francisco García Pastor con destino a Manchester, está retrasando el vuelo. Presentarse inmediatamente en la puerta D53 o procederemos a descargar su equipaje”.

Afortunadamente estaba a menos de 50 metros de la dichosa puerta. La azafata que me recibió el pase de abordar me dedicó una sonrisa y un “ahh…” invaluable. Trepé al avión y llegué a Manchester a eso de las 4 de la tarde, entre una llovizna de esas que sólo se saben dar en el Reino Unido. Finalmente, después de un taxi de 16 libras de doña Esther Lina, llegué al departamento de Hulme.
Para no perder la costumbre, a la mañana siguiente ya estaba en la oficina. Mulan había amenazado con llegar hoy y así lo hizo. Tratamos de trabajar lo mejor que pudimos, pero la verdad es que ella no tiene ni idea de cómo analizar los datos y se aburrió casi todo el día. Eso sí, la salvó el mal tiempo: A eso de las 3 de la tarde el viento estaba tan fuerte (rachas de hasta 100 Km/h!) sobre Manchester que una barda y un espectacular ya habían aplastado a dos personas dos, así que nos evacuaron del edificio. Según el cómite de seguridad, era mejor estar afuera que adentro, así que ni modo, tuvimos excusa para irnos por unas frías y unas bangers & mash.

Y para rematar este extraño día, mi compañera de departamento (Labere) tiene fiesta de puras parejas (ya que su novio está de visita). Me invitó, pero pues como yo no traigo pareja y la reunión con Mulan continúa mañana temprano, aquí estoy escribiendo mi vida en vez de andar en el desmadre. Ni modo.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

PS: Como pueden ver en la firma, ya tengo internet en la casa. Al fin se dignaron conectar la línea.

Lesionado

Me queda menos de una semana aquí en México y puedo decir con orgullo que me he dedicado a dos actividades principales:

1. A estar con mi familia a la cual, la verdad, ya extrañaba.
2. A comer todo lo que no se encuentra en Manchester.

La lista se ha ido reduciendo con el paso de los días.

Barbacoa
Pozole
Carnitas
Cecina
Gorditas
Frijoles charros
Salsa de hormiga
Tostadas de ceviche
Tartaletas
Enchiladas
Chilaquiles
Nopales
Tamales
Tacos de tripa, pastor, suaperro

Les aseguro que no quiero saber mi actual nivel de colesterol y triglicéridos en mi sangre. Mi plan era aprovechar esta última semana para acabar de nutrirme como Dios manda. Sin embargo, cuando faltan 7 días para tomar el avión de regreso al Reino Unido, estaba disfrutando de un delicioso sope (picadita como le dicen en Guerrero. Lo juro, no es albur) cuando al morderlo sentí que una de las orillas dio un giro un tanto extraño y se incrustó entre mis dos incisivos centrales inferiores.

Una rápida revisión (usando una servilleta) me mostró que la encía sangraba ligeramente. Nada que no se pueda arreglar con un poco más de salsa y cebolla, pensé. Y así fue, seguí comiendo alegremente los sopes en cuestión. Cuando terminé, sentí claramente un pellejito de frijol entre los incisivos anteriomente citados. El problema es que este pellejito no salía con las típicas maniobras de alta discreción (rápido enjuague con la bebida más cercana, acompañado de un suave masaje desatascante con la lengua). Entonces recordé que los sopecitos estos no tenían frijoles, así que no era un pellejito de frijol lo que me colgaba, sino una tirita de encía.

Afortunadamente ya tenía la cita para mañana con el dentista. A estas horas (medianoche) el pedacito de encía que traigo colgando ha agarrado un extraño color gris. Supongo que habrá que recortarlo y acomodar lo que sea rescatable. Pero mi principal preocupación es, por supuesto, si estaré en condiciones de seguir comiendo mañana. Hay cosas importantes en esta vida.

Darth Tradd
San Juan del Río, Qro.
México