Ruta Quetzal

La verdad, yo no conocía que existiera un programa como la Ruta Quetzal. Mucho menos sabía, claro está, que actualmente la Ruta se está realizando en estos momentos en México y que, según esto, están siguiendo la huella de la Nao de China.

(Paréntesis informativo: Raúl Prieto [ya fallecido] mejor conocido como Nikito Nipongo, {las ligas son a dos artículos de Poniatowska, recientemente galardonada} publicó alguna vez las razones por las que era incorrecto llamar Nao de China a los galeones que transitaban entre México y Filipinas. Particularmente, el nombre me gusta y evoca aventuras asiáticas exóticas. También, por asociación de ideas, me recuerda a las chinas poblanas y al chiste de la novia que se ponía una lentejuela por cada desliz cometido.)

Pero en fin, el punto es que la Ruta, auspiciada mayormente por BBVA, está siendo cubierta (vía blog) por un corresponsal del diario El País, David Corrral. David publica todos los días, en ocasiones dos o tres veces (lo cual me avergüenza cuando lo comparo con mi frecuencia de actualización) y su estilo de diario de viaje es ágil y agradable. Pero lo que más me agradó fue que seleccionara a este blog como representante de Querétaro. Si se dan una vuelta por su página, verán que en el lado derecho hay una sección de México en la blogósfera y ahí, al final de la lista, aparece Desde la Inopia.

Si bien me da muchísimo gusto que Desde la Inopia aparezca en esa lista, me preocupan dos cosas. Bueno, de hecho, tres.

Uno. Mi blog nunca habló mucho de Querétaro, algo de lo que me arrepiento. Ahora, lejos de mi ciudad, no puedo decir mucho, creo que sólo puedo decir que la extraño, pero no narrar aventuras en ella. Eso sí, podría tejer historias al respecto, eso sería interesante.

Dos. La frecuencia de actualización de mi blog es muy baja. De repente tengo mis ratos, pero en general estoy escribiendo una vez por semana. A este paso voy a acabar de columnista de fin de semana en un diario local.

Tres. Me he dado cuenta de que me la paso contando mi vida, pero no he publicado suficientes cuentos cortos, opiniones sobre temas varios (la secreción nacional, cómics, costumbres británicas) ni desvaríos como la conferencia tripartita. Tengo que dedicarle un poco más de tiempo, lo sé, pero muchas veces no tengo nada qué decir y, en vez de publicar algo forzado, prefiero callar. Y, últimamente, la inspiración ha andado baja. Ha de ser el verano tan lluvioso que estamos teniendo.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

La revolución me hizo justicia

Ahh, ¡qué buen descanso me tomé! Casi dos semanas sin publicar y todavía podía haber seguido por más tiempo. Tristemente el descanso en mi publicación no fue reflejado en descansar del trabajo. El regresar de Japón incluyó no solamente el recuperarse del gran retraso de horario, sino también el terminar un reporte que tiene algunas semanas de atraso y el ponerse a programar en MatLab para tratar de simular la deformación micromecánica de mi querida aleación.

Pero, como dice el título, la revolución me hizo justicia. Ya no me acuerdo si lo comenté antes, pero mi sufrida laptop ha resentido el uso y abuso que le he dado y tiene rato que no le funciona bien el ventilador. Esto, por supuesto, la hace extremadamente silenciosa, pero también hace que se caliente a niveles preocupantes. Pasando los 94 °C se congela automáticamente por seguridad. Naturalmente, algunas rutinas de MatLab hacen que alcance esa temperatura con relativa facilidad, así que tuve que comprarle una base con ventiladores externos. Debí haberla mandado a reparación hace algún tiempo, pero no había podido pararla ni siquiera por un día.
El asunto es que un buen amigo, un postdoc que me ayudó mucho con mi proyecto, consiguió trabajo y dejó el grupo hace un mes. El estaba usando una laptop que pertenece al grupo y, antes de que alguien más la pidiera, le pedí a MP que me la heredara. Accedió y ahora tengo una Dell Latitude D620, con doble procesador centrino a 1.8 GHz y 2 GB de RAM. Lo único que necesitaba, claro está, era quitarle Windows e instalarle GNU/Linux. Esto me dio la oportunidad de actualizar a la última versión de Kubuntu, algo que no había podido hacer en mi otra máquina porque, como dije antes, no había podido dejarla descansar ni un día.

Tras superar los pequeños detalles como la resolución de la pantalla (algún día escribiré un pequeño how-to al respecto) y la red inalámbrica, tengo una máquina bastante competente, con un escritorio extendido en el monitor que MP me regaló endenantes y  que puede correr MatLab, OpenOffice y Kile simultáneamente sin calentarse (y dejando libre todavía algo de memoria física).

Y dirán ustedes, ¿a qué viene el largo e irrelevante cuento de computadoras? La verdad es que no quiero hablar de otros aspectos. No fue una buena semana en ese aspecto y, sin embargo, tampoco fue una semana perdida. El asunto con Becky no progresó bien y ahora está de regreso en su casa. Los detalles, tal vez, los contaré más adelante. Pero mi regreso a tierras mancunianas no fue tan malo. Fui bien recibido por otros amigos (y amigas, como diría Fox, aunque creo que aquí la precisión es pertinente) y hay otros planes para este verano y para el resto del año. Al final del día, sigo mostrando la mueca que es mi sonrisa y eso creo estoy seguro que es lo más importante.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

En tránsito n

Calmadamente espero que acaben de limpiar el Airbus que estaba programado para salir a las 5:35 y que ahora está retrasado al menos media hora. Después de leer sus amables comentarios en el post anterior, no me queda sino seguirme riendo. La verdad es que todo mundo se me quedaba viendo con una mezcla de preocupación y miedo, por culpa de las ojeras. Añádanle a eso la mueca que tengo por sonrisa y se verá entonces por qué la gente se hacía a un lado cuando nos encontrábamos de frente en la acera.

A punto de efrentar el larguísimo vuelo de regreso (11 horas a Doha y 7 y media más de ahí a Manchester), puedo decir que a pesar del cansancio, estoy muy contento después de este viaje. Conocí Japón, me fue bien en el congreso y comí deliciosamente evitando el sushi, ¿qué más puedo pedir?

Comento de prisa un detalle curioso que me pasó, sin duda por culpa de la cara que traigo. Una vez que pasé el check-in un japonés muy sonriente y vestido de traje me detuvo.

– Konnichiwa!
– Hi!- contesté yo y no hice por detenerme.
– Permítame identificarme, soy el inspector Kabuto- me dijo mientras sacaba su placa, al estilo de Tommy Lee Jones.
– A sus órdenes, inspector.
– Es sólo mi trabajo, ¿puedo revisar su pasaporte y hacerle algunas preguntas?
– Por supuesto.
– ¡México! Interesante, ¿ha venido muchas veces a Japón?
– No, es la primera, vine a un congreso a Kyoto.
– Ahh, Kyoto, hermosa ciudad, ahí tengo una sobrina.
– ¡Me la hubieras presentado, compadre! (esto último en español, arriesgándome un poco, claro. Y claro, es la versión publicable.)
– ¿Perdón? – dijo el inspector.
– Nada, nada. Prosiga.

Y ya, hizo algunas anotaciones en su libreta (creo que ha visto demasiadas películas), tomándose muy en serio su trabajo. Se despidió muy formalmente de mí y me dejó pasar. Creo que sí necesito dormir hibernar por una semana, me vieron cara de malviviente.

Me voy, están comenzando a llamar el vuelo. Creo que no vamos a salir tan retrasados. Ya les contaré en la semana que pasó con Vicky, Becky o alguna otra con nombre similar (¿Buki?).

Darth Tradd
Kansai International Airport
Osaka, Japón.

Un prietito en el arroz (se acabó el veinte)

Acabo de regresar de caminar todo el día por el noroeste de Kyoto. Estoy hecho polvo. Visité 4 templos (Ryoanji, Kikakuji, Ninnaji y Daikotuji) y 1 santuario (Hirano) y creo que caminé como 10 kilómetros en total. Ayer caminé un poco menos, pero sólo pude visitar un templo (Kiyamizudera) y un mausoleo del que no recuerdo el nombre. Al menos puedo decir que valió la pena. Como ya estoy muy cansado y mañana me tengo que enfrentar a mi largo vuelo de regreso a Manchester (¡Sufro!), dejemos que las imágenes hablen (y claro, con algunos pies de foto, como es costumbre)

kiyamizudera

Este es Kiyamizudera, uno de los candidatos finales para las nuevas 7 maravillas del mundo. Un templo impresionante, pero hasta el gorro de gente, como es de esperarse.

kikakuji

Kikakuji, con todavía más gente por razones obvias. En efecto, el templo está recubierto de oro.

ninnaji

La entrada a Ninnaji, el templo que más me gustó de todos. Está bastante lejos (nótese mi cara de cansancio) y para colmo, empezó a llover cuando llegué (típico, ¿verdad?)

Y esta es sólo por si alguien dudaba si de verdad había venido a una conferencia. Al menos me presenté, ¿no?

Me voy, tengo que empacar y preparar todo para el regreso de mañana. Con un poco más de calma, espero contar las aventuras adecuadamente. Saludos a todos.

Darth Tradd
Tokyu Hotel
Kyoto, Japón

Un prietito en el arroz 3 (ya’stuvo)

(Si estuviera haciendo el doctorado en Japón en vez del Reino Unido, éste hubiera sido un título excelente)

Pues sí, ya salí de mi presentación. Me encontré con MP durante el lunch y me dijo que iba a estar por ahí. Llegó un poco tarde, pero le agradezco que haya ido. Tristemente, mi presentación estaba a la misma hora que tres keynote lectures. Esto no es nuevo, pues en los congresos siempre hay sesiones simultáneas (en el MRS del año pasado había como 10 simultáneas, aquí sólo hay 5), pero el asunto es que las keynotes son dadas por personalidades muy reconocidas. Yo compartí tiempo con Kim, uno de los pioneros en la caracterización microestructural de mi material, así que poca gente asistió a mi plática (snif!).

Entre los asistentes se encontraba, sin embargo, FA. FA es un profesor ya mayor que ha escrito varios artículos que son referencia obligada para estudiar mi material. Me impuso verlo ahí y la verdad sudé mucho durante la presentación. Para colmo, me hizo una pregunta, un tanto sencilla y directa y que respondí sin mayores problemas, pero el susto ahí queda.

Cuando salí, me encontré con MP y XW, la asesora de Mulan (Mulan no vino, pero sí todos sus colegas. Algo ha de haber hecho la muchacha). Me dijeron que mi presentación había estado muy bien, muy clara y concisa. No pude evitar decirle a MP:

– ¿En serio? I sweated like hell up there…
– ¿A poco estabas nervioso?
– Pues sí, ahí estaba FA y me vio feo. Además me preguntó.
– Nada, nada, lo hiciste bien. Es normal que te pongas nervioso. Me preocuparía si no lo estuvieras.
– Gracias.

Así que el congreso prácticamente ha terminado para mí. Mañana vengo a un par de presentaciones pero por fin me escapo a hacer turismo. Tengo hasta el sábado a mediodía, así que espero poder alcanzar a ver algo de los templos de Kyoto. Hay uno muy cerca a mi hotel que está padre, pero dicen que el Kinkakuji y el Kiyomizudera no tienen madre. Tanto que ver y tan poco tiempo.

Darth Tradd
Kyoto Kukasaikaikan
Kyoto, Japón

Un prietito en el arroz II (almost showtime)

Mi presentación está programada para las 3 de la tarde y ahora mismo son las 11 de la mañana. Ya me está dando el telele. Como dijo Cecilia en PhD comics, estoy tan nervioso que “hasta las mariposas en mi estómago están vomitando.” Bueno, en realidad no tanto, pero sí estoy algo nervioso. Siempre son las horas antes de la presentación las peores.

Recuerdo un comercial de Nike de hace unos 10 años (o más tal vez) que decía algo así como “cuando corres, la duda no te alcanza; cuando saltas, el miedo queda atrás”. Eso es exactamente lo que me pasa, sé que una vez presentando voy a “calentar” la voz y las palabras saldrán por sí solas. Pero claro, mientras espero siento que todo se me va olvidar, que me van a preguntar cosas que no sabré responder o que mi asesor estará en primera fila mientras mueve la cabeza negativamente.

Aprovechando que estoy dejando que pase el tiempo (pues las presentaciones de esta mañana no están tan interesante y, de todos modos, no podría ponerles atención), van unas pildoritas (con permiso de Cata) seleccionadas del congreso.

  • La forma más extraña de referirse a una hora: 3.6 kilosegundos. ¿Quién en su sano juicio utiliza kilosegundos para referirse al tiempo de tratamiento térmico? Sí, lo sé, que el Sistema Internacional y todo, pero aún así se escucha muy raro.
  • Un expositor dijo que su trabajo abría todo un panorama nuevo de investigación en su campo. El moderador le preguntó si podía extenderse un poco más y cuál era el futuro que el veía en ese campo después de su trabajo. El pobre hombre se congeló, dijo “o sea” como 100 veces y no pudo responder. Al final el moderador se disculpó, le dijo que sólo quería saber a qué se refería con eso en su presentación y lo dejó ir. Moraleja: Ten cuidado con lo que dices/escribes, todo puede ser usado en tu contra.
  • Con perdón de todos ustedes, está muy cabrón pagar la dolariza para venir a cabecear a las pláticas. Digo, sí ha habido unas que están aburridísimas, pero no está uno a fuerzas. Total, Kyoto tiene como 60 templos por visitar, geishas que conocer y sake que tomar. Me he encontrado con al menos 2 dormilones y un roncador por plática.
  • Que me disculpen mis compañeros de congreso pero, ¿qué caso tiene decir (y mostrar una diapositiva con) mi plática incluirá introducción, justificación, desarrollo, resultados y conclusiones? ¿No es esa precisamente la idea de toda presentación en un congreso de este tipo? ¿Acaso alguien dirá: mi plática incluirá recetas de cocina, un cuento corto a toda madre y unos códigos para hackear su play station? Sinceramente, eso es poner una diapositiva inútil, que a nadie le importa y que sólo quita tiempo. Al menos un 50% de las pláticas la han incluído.
  • Si el expositor va a leer palabra por palabra lo que puso en su presentación, ¿qué caso tiene su presencia aquí? La presentación es un soporte, pero uno tiene que añadir detalles, explicaciones y similares. Creo que todos podemos leer lo que dice la presentación, así que es mejor explicar qué se observa en esa gráfica o micrografía.

Y ya, ya despepité demasiado. Seguramente que alguien podría hacer una lista más larga y viperina después de sufrir mi presentación. Voy a practicarla por última vez y espero que me vaya bien.

Darth Tradd
Kyoto Kokusaikaikan
Kyoto, Japón

Un prietito en el arroz

Segundo día de la conferencia de titanio. Tal como dice su sitio web, para ir de mi hotel (Tokyu) al centro internacional de convenciones de Kyoto, tengo que tomar el metro. Son 10 minutos de caminata para llegar a la estación Gojo y de ahí otros 20 minutos para que llegue el metro a donde termina la línea Karasuma en la estación Kukasaikaikan.

Viajar en el metro de Kyoto ha sido toda una experiencia. Por principio de cuentas, no es tan caro como se dice. Un viaje sencillo me sale en 280 yenes, unos 1.80 euros, 1.15 libras o unos 25 pesos mexicanos. Sí, para los estándares mexicanos es alto, pero un viaje sencillo en Londres sale en 1.70 libras. Es más, la dejada mínima en los autobuses de Manchester está en 0.70 libras en los de segunda y 1.10 en los de primera y la distancia es mucho más corta.

En fin, la compra de boletos es interesante. Hay que enfrentarse a una máquina automática que está perfectamente señalizada, pero en japonés. Hay un botón que da una breve explicación en inglés. Siguiendo las instrucciones, primero se mete el dinero, luego se selecciona el servicio (metro, autobús o combinado), luego la tarifa (estudiante, tercera edad o boleto normal) y luego la cantidad de boletos. Si alguien entiende porque se mete el dinero primero, que me explique. Me recordó cuando la pantera rosa compra un refresco y primero le dan los hielos, luego el líquido y al final el vaso.

Los vagones, como en todo buen metro que se respete, se llenan impresionantemente. Kyoto es una ciudad grande (con millón y medio de habitantes) y mucha gente se va por el metro para evitar los embotellamientos. A mí me toca recorrer prácticamente toda la línea Karasuma, pues de sus 15 estaciones paso por 10. Pero el trayecto es interesante, mucha gente se me queda viendo dado que, como dice el título del post, soy un prietito en el arroz.

Destaco demasiado entre los japoneses, sólo vean las diferencias: ¿Ojos rasgados? No. ¿Tez clara y un tanto amarilla? Menos. ¿Modos y modales japoneses? Ni de chiste. ¿Talla relativamente menuda y complexión esbelta? Ja.

Así las cosas, con toda la decencia que los caracteriza, muchas japoneses me ven con una mezcla de extrañeza y curiosidad. Yo, como es mi costumbre, contesto con una sonrisa (bueno, con la mueca que hace las veces de mi sonrisa) y he tenido resultados varios. Hay quien responde con otra sonrisa y una leve inclinación de cabeza, quien voltea rápidamente hacia otro lado y quien se me queda viendo todavía más extrañado, supongo que preguntándose ¿Y este güey de qué se ríe?

Me voy, tengo que asistir a otras presentaciones. Afortunadamente, MP ya tuvo tiempo de revisar mi presentación y estuvo de acuerdo. Es más, como todavía no me creo lo que me mandó en su correo (y por supuesto, tengo que presumirlo) pego a continuación lo que me escribió.

Francisco

I have removed the combining the strength of…  from the Masterslide since we are not supposed to have this on anymore. Can you please check your last slide. You need to include acknowledgements to your presentation. You need to mention your scholarship, ID15 and the beam line scientist.

I have problems to see the picture from your channelling contrast on my screen properly. Just make sure that you only say what you actually see on the picture. But it is a very nice and very professional presentation.

M

Sí, lo sé, que presumido soy. Pero todavía no me creo que me haya dicho eso. Sólo espero que a la hora de presentarla me vaya así de bien.

Darth Tradd
Kyoto Kokusaikaikan
Kyoto, Japón.

Kyoto

Tras casi 26 horas de viaje y tras marearme por primera vez un avión (fueron demasiadas horas de viaje y muy pocas de sueño), he llegado a Kyoto. Pasé por migración sin mayores problemas y tengo permiso para quedarme hasta por 90 días (si tuviera el dinero, claro). Cuando pasé por aduana, me volvieron a preguntar a qué venía. Les dije que venía a una conferencia internacional. Que qué tipo de conferencia, quería saber el agente. La conferencia de titanio 2007, le respondí. Me dijo que si titanio de ese titanio mientras señalaba su reloj. Le dije que sí y sin pensarlo le respondí: I’m a materials scientist. Dijo un ‘ohh’ muy sentido y me dejó pasar.  Es la primera vez que me identifico como un materials scientist. Fue extraño, pero juro que lo dije sin pensar. Tal vez, después de todo este tiempo, he dejado de considerarme un ingeniero que hace ciencia de materiales y me veo finalmente como un científico de materiales.

En fin, ya estoy desvariando, seguro es el jet lag. Tomé el tren rápido desde el aeropuerto hacia Kyoto. Me sorprendió ver que las casas nunca se acaban, sólo vi unos cuantos parques y sembradíos, pero poco verde en general. Llegué a la estación y de ahí a la oficina turística para preguntar cómo llegar a mi hotel. 15 minutos de caminata después, me estaba registrando. Tomé un muy merecido baño (les juro que ya no me aguantaba ni yo) y bajé a cenar.

Las opciones eran tres: cocina internacional, cocina japonesa y cocina china. Y sí, hice mal y me fui al restaurante chino. Se veía más animado que el japonés, pero tendré oportunidad de ir más adelante. Me atendieron muy bien y, para ser el restaurante del hotel, no estuvo tan caro.

Un detalle interesante que encontré es que a pesar de que Japón es un país muy avanzado en tecnología, muchas cosas se siguen pagando en efectivo, por ejemplo los boletos para el tren en ventanilla. Es algo curioso, considerando que en muchas otras partes, las tarjetas de crédito son aceptadas hasta en la tiendita de la esquina.

En fin, son las 6 y media de la mañana y es hora de salir a encontrar dónde está el centro de convenciones. Ahí espero reunirme con MP y ver qué onda con mi presentación. A ver si tengo oportunidad de contarles un poco más al rato.

Darth Tradd
Tokyu Hotel
Kyoto, Japón

En transito, una vez mas

Y, como de costumbre, sin acentos. Acabo de llegar a Doha, la capital de Qatar. Me recibio con unos impresionantes 35 grados centigrados a las nueve de la noche. El aeropuerto es pequeño, pero agradable. Ademas, como solo estoy de paso, no tuve que pasar por los controles de migracion, lo cual siempre es agradable.

Una de las ventajas de ser prieto del anahuac es que uno se mezcla perfectamente con la gente de por aqui. Es mas, ya van un par de veces que me han dicho “salam alaikum” a lo cual simplemente contesto con una sonrisa. Si en Manchester me confundian, aqui esta peor.

Tengo frente a mi 10 horas mas de vuelo y por lo menos dos de espera aqui en la terminal. Me consuela que el servicio de Qatar Airways es en verdad excelente y el Airbus A330 en el que llegue de Manchester era un avion muy nuevo y con equipo de primera: pantalla personal, video en demanda con mas de 80 peliculas para escoger e incluso minijuegos. Por supuesto, tenia que meter la pata, bueno, el muslo. En una de esas que fui al baño no me quite los audifonos y el plug se hizo pedacitos. Pero en serio, los cables quedaron colgando y la carcasa se rompio en tres partes. Cuando le pedi a la aeromoza que si me podia traer otros audifonos, le mostre el cadaver de los anteriores y no pudo evitar reirse: “pues que les hizo?- me pregunto. “Nada, fue un accidente.” Su sonrisa me hizo reir: “Aqui tiene, cuidelos un poco mas”. Musite un gracias y me fui a sentar.

 Me voy, aqui el internet es gratis, pero esta limitado a periodos de 30 mins. A ver si puedo encontrar algo agrable para cenar.

Darth Tradd
Doha International Airport
Qatar

El día ha llegado

Mañana, finalmente, salgo rumbo a Japón. La semana estuvo relativamente tranquila, básicamente me puse a revisar mi presentación una y otra vez. MP está terminando la suya y ha andado bastante apurado, por lo cual me dijo que revisaríamos mi sufrida presentación una vez en Japón. Finalmente sólo él y yo vamos a esta conferencia, así que voy a traer a mi jefe exigiéndome entrar a tantas pláticas como sea posible.

Estaba yo bastante contento porque el vuelo que había escogido era por KLM, que me da millas frecuentes, y con el viaje a Japón iba a acumular suficientes para ir a algún lugar en Europa. Pero como me tardé en amarrarlo, el vuelo se lleno. MP pagó casi 850 libras por él, pero la opción que me ofrecían (con una conexión con AirFrance) costaba casi 1000. La agente de viajes (muy guapa por cierto, con esa clase británica que ya casi no se ve en las chavas de por aquí) se esforzó bastante y encontró un vuelo vía Doha, en Qatar. El precio: 480 libras. Cuando regresé con MP para que firmara la autorización, se molestó bastante:

– ¡480 libras! ¡Yo pagué 850!
– M, deberías estar contento. Vas a pagar menos por mi vuelo.
– Cierto… No, de todos modos es injusto. ¿Cómo le hiciste para conseguir un vuelo tan barato?
– Bueno, creo que le caí bien a Vicky.
– ¿Vicky?
– Sí, es la agente de viajes en la oficina de la Universidad.
– Ya pues, echa pa’acá la forma. La firmo. Lucky bastard.
(No pude evitar una sonrisa de oreja a oreja)

Lo malo es que el vuelo es más barato pero mucho más largo. Son 7 horas de aquí a Doha y luego otras 10 de ahí a Japón. Salgo mañana a las 10 de la mañana y llego, si todo sale bien, a las 4 de la tarde del domingo hora local de Japón. Ya llevo dos libros, tres películas y dos juegos para la psp, así como mi confiable almohada cervical.

Debo admitir que estoy muy, muy emocionado por este viaje. Espero de verdad que todo salga bien y que no me vaya tan mal en mi presentación.  Ya les contaré.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK