Cuando pase el temblor

A la gerencia creativa de este blog le complace informar que el temblor que cimbró a media Inglaterra encontró al que esto escribe levantándose del sofá, donde había estado las dos horas anteriores al evento bajando videos de YouTube para el programa de piloto de Entre las piedras. Serie que, si todo sale bien, será algo así como Life on Mars a la mexicana. El protagonista, Víctor Fuentes, sufrirá los efectos de un terremoto en el presente y despertará entre los escombros del terremoto de 1985. Y claro, dejará de ser un policleto federal preventivo a ser un perjudicial en los tiempos inmediatamente posteriores a Durazo. El nombre de Entre las piedras viene de Cuando pase el temblor de Soda Stereo, que se convertirá en el tema principal de la serie que romperá hitos y madres en la telera mexicana.

Pero la gerencia creativa estaba a medio informe del terremoto. Total que estaba justamente jugando con el video de Cuando pase el temblor, cuando me di cuenta que era la una de la mañana. Dije yo: Gerente creativo, ya es bien pinche tarde, a dormir. Me levanté y me sentí mareado por un momento. “Ay, güey,”-pensé-“me hubiera ido a dormir hace una hora, ya hasta mareado me siento.” Luego escuche las ramas del árbol de enfrente del edificio golpear levemente las ventanas de los departamentos de arriba. “¿Un temblor?”-pensé yo. “¿Tembló?”-dijo Mr. Darcy saliendo adormilado de su cuarto.

Pues sí, tembló en el Reino Unido, 5.3 grados en la escala de Richter, justo cuando acababa de bajar el antecitado video. En otras condiciones podría decir muchas sutilezas al respecto, pero como dijo Mafalda, hoy no tengo ganas. El terremoto fue breve (10 s) y causó pocos daños. Ya hice el peritaje en el departamento: “Sale el agua… No veo grietas… Se ve la tele… Todo está bien, no hubo daño estructural.” Esto de ser especialista en caracterización de esfuerzo y daño en materiales tiene sus ventajas.

Ya me voy a dormir, antes de que me vuelva a marear o tiemble de nuevo.

Darth Tradd
Shaky Hulme
Manchester, UK

 

PS: Sí, estuve ausente una semana. Tuve una gripa bastante molesta y, dado que coincidió con mi cumpleaños, me hizo pensar que era un síntoma de inmunodepresión debido a la avanzada edad…

Treinta

– Oiga Usted, ¿y se sentirá muy feo llegar a los treinta?
– Pues menos feo que no llegar.

El primer cumpleaños que pasé en Manchester invité a mis flatmates y a dos o tres amigos más, llegando a juntar sólo 10 personas que fuimos a cenar al Tai Wu. Para el segundo no quise invitar a mucha gente y apenas 5 personas estuvimos en Nando’s comiendo pollo rostizado. Pero en este, mi trigésimo cumpleaños, teníamos que armar el desmadre en grande.

Sin embargo, tenía que ir a un experimento en la Francia entre el miércoles y el sábado, así que quedaba muy poco tiempo para organizar algo. Tuve que solicitar ayuda a Kuvee en la oficina, a Mr. Darcy en el flat y a Nuria en Química para que me ayudaran con la organización. Tengo que decir que realmente se esforzaron e hicieron de éste el mejor cumpleaños que he pasado en el Reino Unido y uno de los mejores de mi vida.

El primer problema fue invitar a la gente. En estos días casi todo se resuelve por el Facebook y así invité a casi todos. Kuvee y Darcy invitaron a los que no tienen cuenta en el sitio este. Nuria me ayudó con la reservación del restaurante (Tai Wu nuevamente) y peleándose con los buenos chinos para conseguir un mejor precio. Al final había 29 personas confirmadas, incluyéndome.

El viernes por la noche acababa de hablar con Nuria para cerrar la cuenta de la gente cuando recibo una llamada. Mi buen amigo Wei me preguntaba que si todavía estábamos ahí. “Sí”, le respondí, “todavía estoy en la Francia.” “¿Qué no era hoy tu fiesta?” “No, Wei. Es mañana.” “Ahhh.” Por algo es mi amigo el Wei.

Tras un viaje con algunos pormenores (primero nos dijeron que ya no había lugares en el avión y al final nos hicieron el upgrade a Bussiness Class) llegé a Hulme a eso de las 5 y media de la tarde. Medio desempaqué, descansé un rato, me preparé y salí con rumbo al restaurante. Por el camino Nuria me habló para darme el último update de la reservación: la había hecho a su nombre, así que era probable que a las personas que preguntaran por mí no les dieran razón. Afortunadamente cuando llegué al Tai Wu, la mayoría de la gente estaba afuera y estábamos listos para iniciar.

Después de algunas cancelaciones de última hora, el número total fue de 24 personas sentados en una mesa larga o, mejor dicho, en varias mesas cortas puestas una al lado de la otra. Tengo que admitirlo: estaba muy feliz de ver a casi todos mis amigos reunidos.

La variedad en la mesa fue de lo más interesante. Una amiga musulmana le explicaba a otra católica que el pato rostizado era sospechoso de no ser halal y mejor no se lo comía, mientras la segunda le decía que afortunadamente era sábado y no tenía que preocuparse de la restricción de vigilia durante la cuaresma. Una estudiante de medicina y un post-doc en procesamiento de imágenes platicaban alegremente sobre las aplicaciones de la tomografía en la ciencia média. Un kurdo iraní y uno iraquí platicaban sobre la situación en el Kurdistán del lado turco. Mientras tanto Kuvee me decía que era mejor que no abriera uno de los regalos que me dio, porque a lo mejor le parecía ofensivo a una de mis amigas (resultó ser una pluma de esas que, al voltearlas, revelan el cuerpo de la chica de curvas peligrosas que aparece enel barril.)

Ah, los regalos. Mis amigos se esforzaron mucho, mucho en verdad. Prepararon un “pergamino” usando un pliego de papel grueso, remojándolo en té y horneándolo. Luego lo doblaron a tamaño esquela y me escribieron felicitaciones en cada cara.  Fue un regalo que realmente me llegó. Los del trabajo me regalaron una licorera de acero inoxidable (sí, me vieron cara de borracho) y le mandaron grabar “Happy 30, Francisco”. También escribieron felicitaciones sobre una tarjeta y la ocurrencia del Profesor Morhi me hizo reír: “You’re now a matured scientist.”

No me espanta tener treinta, al contrario. Me siento muy feliz de haber podido llegar a esta edad. Me satisface mucho que los amigos que he hecho aquí me acompañaran para festejar y que hicieran de este cumpleaños algo verdaderamente memorable. Mi familia, mis amigos en México y algunos de acá que no pudieron ir estuvieron presentes a través del teléfono y el correo electrónico, pero su presencia física en esta celebración la hubieran convertido en la mejor fiesta de cumpleaños de mi, ahora treinteañera, vida.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

…pero tú has dejado el mejor vino para el final.

Éste ha sido un experimento mucho más relajado que los anteriores en los que he estado. Ahora sí que sólo vine a operar la máquina de fatiga y eso es lo que he hecho. La verdad es que es un equipo muy completo y confiable, pero el software que lo controla es horrible. No hay nada peor que un ingeniero escribiendo un manual, normalmente sacamos textos que sirven para explicarnos lo que ya sabemos y para confundir a los demás. Pero bueno, cuestión de probarle un poco, echar a perder un par de muestras y ya.

Además, en esta ocasión los tiempos de escaneo son mucho más largos y eso nos da tiempo de descansar. Tanto así que hace rato James (el doctor con el que vine a este experimento) y yo decidimos salir a cenar a Grenoble, en vez de quedarnos en el restaurante de aquí. Lo malo es que el frío apretaba y nos perdimos un poco por Grenoble. Finalmente encontramos el río y la zona del mismo en donde están todas las pizzerías. Entramos a la que nos pareció mejor y pedimos una pizza, un calzone y una botella de chianti.

El chianti obró maravillas. Comenzamos hablando de la comida rápida, cambiamos a los alimentos orgánicos, luego recordé los huevos de rancho que llegaban a la casa (de gallina contenta, decía mi abuelita) y, de ahí, pasamos al cambio climático y al emocionante tema de cuánto dióxido de carbono liberan los barcos cargueros al usar combustible tan pesado. Para cuando llegamos al café, estábamos resolviendo la crisis energética mundial, hablando de los tokamak, la energía nuclear más convencional y de cómo es urgente encontrar formas alternativas y ecológicas de producir energía.

Salimos y estaba comenzando a helar. “¿Soy yo o hace menos frío?”, le pregunté a James. “No, es el chianti.” “Ah, cierto”.

Con nuestro combustible ecológico impulsándonos, llegamos al sitio de taxis en menos de 10 minutos. Les aseguro que el frío ya no se sentía. Por el camino me fui acordando de la última vez que caminé por el centro de Grenoble en peores condiciones. No pude evitar una sonrisa.

Dios bendiga al vino. Esperen, ya lo hizo. Convirtió 600 litros de agua en vino en Caná, ¿no?

Darth Tradd
ESRF
Grenoble, Francia

PS: Se me olvidaba, el domingo es mi cumpleaños. Cumplo 30 años… Ni modo, se debe sentir más feo no llegar.  Luego les cuento que tal se puso la fiesta.

Stuck

Viene uno de buena gente a ayudar con otro experimento en la Francia y perdemos el vuelo de conexión por culpa de la niebla que envuelve a Amsterdam. Y por sólo 5 minutos.  ¿El próximo vuelo, señorita? Hasta las nueve de la noche, señor. ¡Pero apenas son las dos de la tarde! No se apure, le daremos cupones para que pueda comer y una tarjeta para que se comunique con quien lo esté esperando.

Y tras pasearme por casi todas las tiendas del aeropuerto de Amsterdam, incluyendo a las de lencería fina, decidí que lo mejor era comprar una hora y media de internet inalámbrico y ponerme al corriente con mis correos. Si todo sale bien estaré llegando a eso de la medianoche a Grenoble. Ni modo.

Darth Tradd
Schiphol Airport
Amsterdam, Holanda

No more Mr. Nice Guy 2

Estaba yo platicando alegremente con la Kuvee cuando se aparece un tipo que acaba de incorporarse al grupo, al que llamaremos Lino. Se le hizo bueno plantarse al lado de mí, interrumpiendo la conversación con mi amiga.

– Sí, ¿dime?
– Necesito información.
– Eso suena muy mafioso, ¿me viste cara de soplón?- contesté. También pensé en decirle que marcara al 040.
– Es del EBSD en el  Sirion.
– Ah, deja terminar de hablar con Kuvee y te atiendo.

(10 minutos después me despedí de Kuvee. En ese tiempo, Lino Portuno no hallaba qué hacer.)

– ‘ora sí. ¿Qué pulga te pica?
– Es que ya acomodé la muestra y no sé si le va a pegar a la cámara cuando la acerque.
– ¿La preparaste como te dije? ¿Pulida con sílica coloidal? ¿Le cortaste los lados para que tuviera más espacio?
– No…
God damn it, you twit! Bueno, entonces sí le va a pegar, seguramente.
– ¿Qué hago?
– Opino que le hables a tu asesor, yo la verdad no tengo tanta experiencia en el EBSD (y se está haciendo tarde para ir a ver el partido de Inglaterra.)
– ¿Pero es que qué hago? El EBSD está libre toda la noche y no sé cómo operarlo.
– Lamento decirte que yo tampoco, en particular el Sirion. Con la pena…

En otras condiciones le hubiera ayudado, pero en la forma de pedir está el dar. Además, va y me pregunta que cómo prepara las muestras. Le digo y no lo hace. ¿’tons pa’qué me pregunta?

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK