Más desmadres migratorios

Déjenme les platico que mi visa para permanecer en el Reino Unido está cercana a vencerse. Como todavía tengo cosas que arreglar y oficialmente soy un asociado de investigación de aquí hasta finales de julio, me vi en la necesidad de solicitar otra extensión más. Preparé todo en tiempo y forma y la fui a dejar ayer a Staples, el equivalente de un Office Depot por acá, en donde llené la guía de DHL y demás.

Hace rato me dio curiosidad por saber si ya había llegado el envío. Es importante señalar que dicho paquete contenía, aparte de mi pasaporte, mi visa americana, mi visa británica actual, mi título del doctorado y 3 meses 3 de estados de cuenta bancarios. No era un paquete trivial, pues. Entré a la página de DHL y consulté el estado de la entrega usando mi número de guía.

Número de guía no válido, mostró la página.

Ah, chingá, dije yo.  Rápida revisión al número de guía, lo vuelvo a teclear y

Número de guía no válido, insistió la página.

Volví a introducir los números con mucho cuidado y revisándolos una y otra vez.

Número de guía no válido, escupió la página.

Verde. Ni modo, hay que hablarle a DHL. Me contestaron casi inmediatamente y me dijeron que, en efecto, ese número de guía no existía en su sistema y que si yo tenía un comprobante de que lo habían recibido, entonces el problema estaba en que no lo habían recogido del depósito donde lo dejé. Me sugirieron que me pusiera en contacto con los changuitos de Staples y me lancé al centro para arreglar este desmadre.

Llegué al mostrador de DHL en la tienda y estaba un tipo con cara de aburrido. No podría haber tenido más de 20 años. Le expliqué mi situación con calma, pero su respuesta me hizo enojar.

– ¿Qué puedo decirle? Si no está en el sistema de DHL y no está aquí, no sé dónde pueda estar. That’s all I can tell you.

– Chingas a tu madre, pendejito. Don’t you have any records on what parcels are collected everyday? (Sip, la primera parte en español me salió del alma).

– Ehhh, creo que sí.

– Pues ya estuvieras. Quiero ver esos registros.

El changuito se agüitó un poco y se espabiló, regresando con una carpeta de argollas. Se puso a buscar y encontró que había salido un paquete con destino a la oficina de migración pero tenía un número de guía distinto.

Pus a lo mejor es éste.

– ¿Podemos ver el remitente?

– No, no tenemos esos datos…

– Quiero una copia de ese registro. Ahorita voy a hablar a DHL.

Mientras le marcaba a DHL, mi mente no dejaba de dar vueltas.: ¿Y si no es? ¿Y si de mala suerte alguien más mandó cosas a Durham ese día? Si eso pasó, ya valió madre. No voy a poder terminar esta estancia de investigación. Y perdería lo que me iban a pagar. Ni siquiera tendría la posibilidad de demandar a estos changos sin ser residente legal. Chinga’o mi visa gringa. Y mí título. Mi pinche título. Chinguen a su madre.

– DHL, ¿en qué le podemos servir? – me interrumpieron en el celular.

Puse al tanto a la de atención a clientes y le pedí que revisara el nuevo número de guía. Me confirmó que sí existía y que ya estaba entregado. Pero no podía decirme el nombre del remitente porque es información confidencial.

– Mire, no le pido que me diga a nombre de quién se fue. Pero si le digo mi nombre y mi código postal, ¿podría confirmarme que coinciden con los del remitente?

– Andele, eso sí puedo hacerlo.

– Lord Darth Tradd, 2nd Earl of Hulme Manor.

– Sí, eso coincide con los datos del remitente.

– ¡Muchísimas gracias, señorita! Que tenga una excelente tarde.

Cuando colgué, el tipo del mostrador ya había huido a la bodega, pero no hubiera pasado de que le dijera gracias. O a lo mejor le hubiera pintado un dedo, no lo sé.

Cabrones, que mal rato me hicieron pasar.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

La calle de Don Juan Manuel

Para variar, ando arreglando asuntos migratorios. Espero que este trámite de visa sea el último que me toca en el reino de doña Isabel II, pero la verdad es que nunca se sabe. Lo cierto es que todos estos trámites me han tenido muy ocupado y no había encontrado el tiempo ni para abrir el bló. Como no me ha pasado mucho en este mes, les voy a contar sobre cierta obra de teatro en que participé en el día de muertos del año pasado.

Todo comenzó cuando el buen Darcy me contó que la sociedad mexicana estaba planeando presentar una obra de teatro para el festival del día de muertos en Manchester. Darcy fue elegido para escribir el guión y escogió la Leyenda de la calle de don Juan Manuel. Cuando me dijo que al protagonista le tocaba acuchillar gente, me apunté de inmediato. (Tómense un par de minutos para leer la leyenda en el link anterior para que se acuerden de qué trata la leyenda)

Como la esposa de Don Juan Manuel se anotó una chava de Sheffield y como la diabla una amiga de México, la cual era la única con experiencia en esto de la actuación. Para mayores referencias, visiten su página de YouTube. Comenzaron los ensayos como un mes antes del gran debut (y despedida, porque sólo se iba a presentar un día). La verdad es que nos fue bien con los ensayos, pero sufrimos con el asunto de la utilería y la tramoya. Al final decidimos que íbamos a hacer la horca nosotros mismos, usando unos polines viejos y una soga.

Se llegó el día del estreno y Darcy y yo esperamos pacientemente a que llegaran los mozos chalanes cuates prometidos por la sociedad mexicana para ayudar a cargar los polines. Tras casi 20 llamadas y hora y media de espera, nos confirmaron que no podían mandar a nadie porque todo mundo estaba ocupado armando la ofrenda. Cargando casi toda la utilería y disfraces, nos echamos los polines al hombro como nazarenos y caminamos de Hulme a la Students Union de la Universidad, unos buenos 1000 metros. La gente nos veía a través de la niebla y no sabía si reirse o huir. Como pudimos llegamos a la dichosa Students Union y procedimos a agarrar a armar la horca con clavos medio chafas. Media hora antes de la función, el cadalso quedó preparado. La obra comenzó y, fuera de algunos problemas de producción (la mitad del telón dejó de funcionar y tuvimos que pedirle a otro cuate que lo abriera y lo cerrara) creo que no salió tan mal. Van algunas fotos. Disculpen la calidad, pero se hizo lo que se pudo.

El infeliz momento en que el diablo se rie de mí por haberme engañado, mientras mi esposa llora amargamente porque me acabo de escabechar a mi sobrino.

Le reclamo airadamente a mi esposa por haberme estado engañando con mi sobrino según yo. Nótese que todavía llevo el cuchillo en la mano.

Pagando la penitencia al pie de la horca (sí, los polines que se ven al fondo) mientras las ánimas del purgatorio se dedican a molestarme.

La verdad es que me la pasé muy bien. No había actuado desde una pastorela en la secundaria y fue una experiencia diferente. Tratamos de añadirle emoción al asunto y en el rato donde las ánimas me están acosando estuve rezando el ave maría en latín: Ave María, gratia plena. Dominus tecum. Benedicta tú en muliéribus et benedictus fructis ventris tuo, Iesus. Sancta Maria, mater dei. Ora pro nobis peccatoribus nunc et in hora mortis nostrae, Amen. A medida que rezaba, las ánimas gemían más y más fuerte, hasta que cerraba con un grito con la parte final del ora pro nobis. Está mal que yo lo diga, pero quedó padre la obra, sobre todo considerando que el presupuesto alcanzó para comprar un cuchillo de utilería, el maquillaje de las ánimas, 4 metros de tela negra y unos polines de tercera mano embebidos de diesel. Hasta las veladoras fueron prestadas.

Espero que ahora que ya mandé mi solicitud de visa, vuelva a tener tiempo para ponerme al corriente con el blog. Saludos a todos.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK