¿Y…?

¿Y nunca les ha pasado que entre los cursos aburridos que se tienen que tomar, acaba uno conociendo gente interesante?
¿Y alguna vez les ha ocurrido que entre la gente interesante, puede haber una muchacha muy, pero muy interesante?
¿Y además de eso, la dama (fíjense como va subiendo de categoría) resulta que es por demás amable con uno?
¿Y más aún, les ha pasado que la amistad es buena y que uno se lleva bien y demás, pero llegan las vacaciones y se pierde algo el contacto?
¿Y se han pasado el tiempo desde que regresaron pensando en cómo será el reencuentro, si las cosas mejorarán o empeorarán, como dijo el gangoso?
¿Y precisamente el día en que felizmente se la vuelven a encontrar en los pasillos, ella les saluda con un caluroso abrazo y besos en ambas mejillas, mientras uno no sale de su asombro?
¿Y que justamente ese maldito día en que la vuelve uno a ver a la dama en cuestión resulta que se viene llegando del lunch, que trae uno el aliento a cebolla a todo lo que da y que se viene retirando la vaca a medio masticar de entre los dientes (Michael Caine dixit) dando el abrazo más cebollero de su vida?
¿Y que al final la cara de la chava en cuestión no deje lugar a dudas de que, en efecto, el aliento a cebolla era tóxico?

Me acaba de pasar…

Darth Tradd
Grosvenor Street, Manchester
UK

PS: Un saludo a Manuela DiBiase (no sean mal pensados, así se llama. Verdad del Osito Bimbo), por haber aguantado mi aliento de cañería.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *