En mi delirio

He publicado muy poco en marzo y veo con cierto desconcierto que, contando este post, las 3 últimas entradas han salido con una periodicidad semanal. Por razones variadas y más bien tontas he abandonado mi querido blog en este mes, y lo peor es que el mes que viene está lleno de motivos todavía más variados y tontos para seguir por el mismo camino.

Pero no, me rehúso a seguir dejando abandonado este proyecto personal, en especial durante el mes que viene. El próximo mes esta sarta de publicaciones mayormente inconexas cumplirá un año y eso es algo que se tiene que celebrar. Y la mejor manera de celebrar es aumentar el ritmo de publicación, para ver si abril puede romper la marca de visitas mensuales.

Mientras tanto, puedo comunicarle a mi querido público y lectores adicionales que toda la semana he tenido una gripe bastante molesta que me ha dejado con muy pocos deseos de escribir al llegar a casa. Y como ando dañado, en el trabajo tengo que dedicarle tiempo al proyecto y no puedo invertirle al blog. Además los ojos me lloran terriblemente cuando paso demasiado tiempo frente a la pantalla, consecuencia de mi condición de “lágrima debilitada” (MR), según la cual mis lágrimas no lubrican adecuadamente a mis ojos.

Pero ya basta de estar disculpándome a través de los síntomas del resfríado que más bien parecía rotavirus… perdón, ya me portaré bien. Mejor aprovecharé uno de los síntomas para platicar un poco de mis más raros sueños. Una de las pocas ventajas de la fiebre asociada al resfriado, común o de rancio abolengo, es la posibilidad de delirar. Ahh, los delirios que he tenido cuando he sido presa de la fiebre de 39°C me han dado material que me ha servido tanto para espantar como para entretener gente.

Hace mucho años (cuando tenía 16) me enfermé de bronquitis y pasé una semana sin ir a la escuela. En aquellos días era yo un chamaco flaco (porque en algún tiempo fui flaco) y espigado. Pero, más importante aún, era todo un nerd antisocial (en 1995 todavía no se había popularizado el término geek). Sí, mi vida era el estudio y la escuela, ni pensar en parrandas, deportes, cervezas y mujeres. Mi vida estaba dedicada a mantener el promedio más alto del bachillerato.

Gracias a Dios llegó mi bronquitis y con ella, las fiebres de 40 °C. En uno de mis delirios recuerdo haber asistido a mi propio funeral, el cual veía desde una perspectiva extracorpórea (si ven un exceso de palabras domingueras y paréntesis en este post, es que el paracetamol, la miel con limón y el caballito de tequila ya hicieron chuza en mis meninges esquina con mi corteza cerebral). El punto es que cuando escuchaba a mis compañeros de escuela, el consenso general es que estaban en mi funeral por mero compromiso, pero que en realidad no me conocían porque
yo nunca les había permitido acercárseme. Después de ahí, cambié mi forma de ser y comencé la espiral descendente (o tal vez ni siquiera desciende, tal vez es una espiral que se mantiene en el plano y que varía en theta, pero no en r… definitivamente no debí mezclar el tequila con la miel) que me ha llevado a este punto de mi vida. A partir de ahí dejé de ser tan tímido y retraído y empecé a disfrutar más de esta vida. Lo malo es que, de acuerdo a mi último test psicométrico, sigo teniendo tendencias de nerd antisocial. Los malos hábitos siempre son difíciles de erradicar.

Otros de mis delirios más elevados tienen que ver con animales, principalmente con perros. De niño le tenía mucho miedo a los canes, aunque hoy creo que está superado. Lo cierto es que cuando regresa, siempre es un delirio. Me veo no perseguido, sino directamente atacado por los más diversos perros y en más de una ocasión me han mordido en mis sueños. Lo interesante es que también he contraatacado con armas de diversos estilos, que van desde un cinturón hasta un carrito de súper. El peor de todos sin embargo, tuvo que ver con una rata enorme a quien acabe decapitando con mis propias manos. Si alguien tiene una idea de lo que significa el sueño de matar una rata blanca con ojos rojos y tamaño tlacuache a mano limpia y que concluye cuando le separo la cabeza del cuerpo (de manera altamente gráfica, eso tienen mis sueños que son demasiado detallados), que me lo haga saber a la brevedad posible y a vuelta de correo le mandaré un completo kit para matar ratas imaginarias.

Ya veremos que depara el delirio de esta noche. Como ya no estoy tan enfermo, supongo que no será tan extraño. Pero nunca se sabe. Y ustedes, mis queridos amigos, ¿a qué se enfrentan en sus delirios?

Darth Tradd
Opal Gardens
Manchester, UK

5 thoughts on “En mi delirio

  1. Uh, mis delirios.

    Si te contara… Qué cuernos, voy a contarte igual.

    Mis delirios casi siempre son de grandeza. No de que me de creerme que soy miembro de la realeza inglesa, como mis queridos y estimados amigos Lord Feebledick y Lady Loosbloomers, sino a grandeza. Grande. Enorme. Frecuentemente de 40 y hasta 50 metros de altura entre los pies y la cabeza, descendiendo precipitadamente sobre una ciudad con el malsano aunque loable propósito de destruirla mientras la defiendo de monstruos que casi siempre tienen un cierto parecido con mi comida anterior. Así que he combatido a Pizza the Hutt, entre otros, mientras utilizo las torres de la Catedral como espadas. Casi siempre el monstruo termina venciéndome, mientras yo grito algunos mágicos conjuros que me transportan de inmediato al interior de una computadora en la cual navego en internet (cosa que no es fácil, porque la superautopista de la información no es líquida) desde donde reinicop la computadora para que el monstruo se vaya por el drenaje. Si alguien me puede explicar cómo es que reiniciando una computadora los monstruos de 50 a 100 metros de altura son capaces de irse por el drenaje, se lo agradeceré infinitamente. El problema entonces es que el monstruo llega con refuerzos, de manera tal que al ver que la avanzada ha caído, unos extraños objetos pintados de amarillo que se ven como maquinaria Caterpillar pero sin orugas, llega por el cielo, con el propósito de destruir mi planeta hogar. Entonces no me queda más remedio que enviarme a mí mismo por correo electrónico con la esperanza de que alguien descuelgue el teléfono y me deje salir de ahí convertido en un Hombre Eléctrico. Tampoco he sabido cómo demonios puedo enviarme en un email y salir por un teléfono, pero dado que logré entrar a una computadora por un hechizo mágico no creo que sea mucho problema. La cuestión es que una vez convertido yo en hombre eléctrico, con traje de super´héroe y máscara incluídas, me dedico a darle de puñetazos a las máquinas hasta destruirlas, momento en el cual suele caer una lluvia de meteoritos, y al tratar de detenerlos, me doy cuenta de que en realidad es Salsa Tabasco y que pierdo mis poderes a causa de su contacto (oh, bueno, son delirios, ¿qué quieren que haga?). Por fortuna entonces me doy cuenta de que la salsa tabasco en realidad manchó mi túnica, y que en vez de echarle salsita a mi rebanada de pizza la estoy arrojando a la Tierra. A partir de ahí lo que hago es visitar a mis otros compañeros dioses, y para cuando llego con Venus con intención de realizar las actividades propias de nuestros respectivos sexos, me doy cuenta de que a Venus no sólo le faltan los brazos sino que además huele sospechosamente a jabón chiquito de motel. Es por ello que me despierto asustado, mirando a mi alrededor, y efectivamente, me encuentro en un motel de mala muerte. Hay un cadaver en la cama con un cuchillo de untar mantequilla entre la cuarta y quinta costillas, y no hay nadie más en la habitación. Tomo entonces mi abrigo de cuero negro y mi sombrero de ante azul, me dirijo a la puerta y le digo al detective que me acompaña que llame al servicio médico forense, y que quiero hablar con todos los testigos. Entonces, y sólo entonces, se me acerca un monito Rhesus con una taza de chocolate caliente y un churro, mientras yo me siento en mi mecedora a ver ocultarse el sol mientras bebo cerveza helada. Justo en ese momento se me acerca un mesero sospechosamente similar a Michael Jackson pero antes de volverse blanco, presentándome la feroz cuenta de todo lo que he consumido y destruido en el proceso. Entonces pago con mi tarjeta American Excess (no salga sin ella) y todo se vuelve oscuro.

    Para entonces, mi equipo médico personal (léase, mi madre, mi esposa, y mis hermanas) ya debió haber logrado que me bajara la fiebre o en su defecto, ingresarme al hospital…

  2. En primer lugar espero que estes mejorado de tu gripe, mi querido Darth y que estes ya al 100 x 100.

    Yo cuando tengo fiebre suelo soñar que me ahogo en arena y es tan real, que odio la pelicula “Dune”.

    Gracias a Dios tengo la salud de hierro y no me suelo poner enferma a menudo.

    Un abrazo o besarkada como decimos en mi tierra.

  3. Jack, la narración de tus delirios me recordó uno propio donde el sol llegaba a hacérmela de emoción la mañana siguiente a una cruda. Pero jamás me imaginé siendo vencido por salsa tabasco… Tal vez con Valentina, pero nunca con Tabasco. (aunque he de admitir que Tabasco es el estado que está de moda, no?)

    La ventaja es que tienes a todo un hospital a tu servicio con toda tu familia para atenderte. Mis peores delirios los he pasado solapa, tratando de cambiar las sábanas cada que estaban empapadas sin marearme demasiado en el proceso.

    Mi querida cdaae, gracias por tus buenos deseos. Estoy a uno 90% porque todavía sigo ligeramente constipado, pero al menos ya dejé atrás la gripe. Que bueno que seas bastante sana, no me quiero imaginar lo que se siente ahogarse en arena.

    Besarkada!

    (gracias por esa nueva palabra, después me mandas más)

  4. Antes de nada saludarte en mi primera contribucion en esta tu casa.

    Suelo sorprenderme a mi mismo hablando solo en plena calle o en el autobus, o mas que hablando, conversando con alguien, incluso gesticulando de manera airada, o riendome alguna gracia…pero mis delirios verdaderos suelen ser nocturnos.
    Hace ya muchos anyos que me ocurre que cuando he tenido un dia extenuante y estoy por tanto fisica y mentalmente agotado, algo extranyo ocurre. Si caigo dormido de repente, sin un interfaz entre vigilia y suenyo, es como si precisamente quedera atrapado en tierra de nadie. Todo empieza con un zumbido que mana de todas partes, como cuando ocurre un seismo, acto seguido noto una sensacion de ingravidez, mi cuerpo no pesa, y a menudo parece deslizarse horizontalmente por mi cama, entonces es cuando viene el panico, un panico atroz e irracional, una sensacion de indefension absoluta, pretendo moverme pero no puedo, quiero despertar pero no estoy dormido…las veces, pocas, que me he conseguido sobreponer al terror, entonces he notado las voces, como si el zumbido inicial se deshilachara en un murmullo general, como de mujeres hablando a media voz, quiza rezando, cada vez mas cerca de mi oreja hasta que puedo oir pronunciar mi propio nombre…cuando llego a este punto despierto violentamente, luchando por moverme, por tener el dominio de mi cuerpo de nuevo.
    He comentado estas experiencias nocturnas con mucha gente, incluso psiquiatras, algunos amigos mios han tenido experiencias muy similares, pero nadie puede decir con certeza a que se deben…tengo claro que no estan vinculadas al consumo de ninguna substancia psicotropica, y no las puedo asociar con ningun estado especial de animo…

    Recientemente descubri la literatura de Alejandro Jodorowski, y por primera vez comprendi que no hay que resistirse al miedo, ni intentar vencerlo, sino aceptarlo como parte de ti, ni mas ni menos, es solo un estadio en la toma de conciencia con uno mismo. Esa noche pude por primera vez asimilar el miedo y tras escuchar las voces, sonye placidamente con mis seres queridos. Y hasta el momento no ha vuelto a ocurrir.
    Fdo: hay que joderse(no puedo, no se registrarme)

  5. Mi estimado hay que joderse, te agradezco tus atentos saludos, pero sobre todo te agradezco tu comentario. Los comentarios son los que le dan vida a un blog que de otra forma no es más que un soliloquio (ya sabes, por aquello de solo y loco).

    Tus delirios suenan por demás interesantes, sobre todo por el hecho de que ahora te dejas llevar. Pero oye, eso de que escuches rezar a un montón de mujeres en tu oído mientras tú no puedes ni moverte debe ser una experiencia aterradora la primera vez.

    Respecto al comentario, siempre puedes dejarlos anónimos y firmarlos al final como lo hiciste ahora. Pero también puedes escoger la opción other, donde puedes poner tu nombre y una página web que no tiene que ser real. Creo que incluso puedes dejar eso en blanco.

    Un abrazo.

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