Esa sana desconfianza

Cuando recién entré a trabajar en 2004 a la fundidora de aluminio, me asignaron el proyecto de preparar un dispositivo para analizar una cierta pieza con la famosa máquina Quasar. Teníamos los planos en inglés, entregados por el fabricante y Ana, la dibujante de ingeniería, los “tradujo” para poder enviar a maquinar las piezas en México.

Ana me entregó el juego de planos convenientemente acomodados en un expediente. En ese momento tomé la pluma y estaba a punto de enviarlos a cotizar cuando una duda me asaltó. Me di cuenta que estaba firmando en el cuadrito que decía revisó y autorizó. Y pensé: “¿Y si están mal?”

Por no dejar me puse a darles una ojeada. Me di cuenta que a una placa le faltaba el espesor. Bueno, un detalle, ¿no?

Pues no, los detalles se empezaron a multiplicar. Barrenos sin especificación, líneas de centro que no estaban centradas, radios imposibles de aplicar en el espacio mostrado. Cuando terminé la revisión más de 30 errores estaban señalados. Con toda gentileza (porque el ser grosero nunca ha sido mi fuerte) se los señalé a Ana y ella me lo agradeció. Nunca supe si los errores fueron a propósito para probarme (finalmente era mi primera semana) o si fueron involuntarios. Lo cierto es que eso me dio buena fama en esa empresa.

Avance rápido al 2006. Estamos sufriendo con las probetas de tensión que probamos en la máquina de INSA. Después de revisarlas, me doy cuenta del error o, mejor dicho, de los errores. La combinación del sistema de sujeción de la máquina con un radio mal maquinado y un plano mal interpretado hacen que las probetas fallen en la cabeza y no en el centro. No sé por qué me confié esta vez. Cuando me entregaron las muestras supuse que estarían bien maquinadas, le entregué un plano muy claro a los proveedores. También me doy cuenta que la gente de INSA no me advirtió de las dimensiones críticas y del sistema de sujeción, pero lo cierto es que yo tampoco pregunté. La solución al más puro estilo de la urgencia del cuarto para las YA horas fue meterle lima a las piezas que habían sido electroerosionadas. De alguna forma dejé de lado mi sana desconfianza, por una fe casi ciega en que en Inglaterra, como país de primer mundo, las cosas se harían bien y a la primera.

Grave error. En este país, como en todos, hay chambonerías, ahí-se-va-incluido, interpretación esotérica y astral de planos y gente que le encanta hacer mal su trabajo. Mi primer encuentro con los errores de ingeniería ingleses me costó una jornada de 30 horas de trabajo. Al menos pude solucionarlo, pero era evitable. Ya pasó mi período de adaptación (6 meses, fue demasiado largo, demasiado), es hora de comenzar a exigir y hacer que las cosas pasen y se hagan bien y a la primera.

Darth Tradd
ESRF Guest House
Grenoble, Francia

5 thoughts on “Esa sana desconfianza

  1. No hay como viajar… ahora ya sabes que en todos lados se cuecen habas (en algunos lados con salsa de menta, acompañados por cerveza tibia, agua caliente y vino tinto helado…

  2. Cierto, en todos lados se cuecen habas, aunque no las conozcan…. suerte para la proxima , ahora es cuando empiezas a ver que el mundo si esta globalizado jajajaja

  3. Ah, la globalización… desde que los mexicanos comenzaron a regarse por el mundo enterno todo va en franca caída libre… basta ver cómo se puso Alemania nada más nacer mi hermana Holocáustica, o España tras nacer Cataclísmica, o Inglaterra tras nacer Will, o Estados Unidos tras nacer ed… pobre Italia, pobre Sicilia… ahí nací yo… (sí, sé que es un non sequitur, pero no me digan que esperaban algo más coherente de su humilde, atento y seguro servidor…)

  4. Martucha, en efecto hay un complot. Así con “t”, porque sabemos que no es un peje complot, sino un trapa-complot. Disculparán el chiste local mis queridos amigos, eventualmente les contaré de mis trapa-complots y mis trapa-traumas.

    Así es, Jack , lo malo es que me di cuenta a medio experimento y me costó esas 30 horas seguidas de vigilia. Esa manda se la debía al diablo. Y el non-sequitur es excelente al igual que cualquier anacoluto. Le da vida a los comentarios.

    Lalete, si consigues tu estancia, verás que tan globalizado está el asunto por acá. Como bien dijo Jack no hay como viajar para verdaderamente comenzar a aprender.

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