Angel Meadow

Ultimamente la curiosidad sobre Manchester me ha invadido. ¿Cómo es que llegó a consolidarse esta ciudad con barrios tan distintos? ¿Cómo es posible que no se mataran unos a otros? ¿De dónde vienen tantos nombres raros en los barrios: Rusholme, Victoria Park, Fallowfield, Moss Side, Longsight, Stockport?

Así que me puse a investigar un poco sobre la historia de Manchester y encontré, como en toda buena ciudad, aspectos muy interesantes y desconocidos para la mayoría de la gente. Lo que más me ha llamado la atención hasta el momento es el parque conocido como Angel Meadow.

El lugar donde hoy se ubica Angel Meadow (La Pradera del Angel, en una traducción libre y más bien mala) se conocía como El Nuevo Cementerio (The New Bury Ground) en 1787, cuando fue consagrado como una opción para la gente que no tenía los medios para pagarse un entierro decente. Por supuesto que era un sitio para los desposeídos, amolados, descamisados, los olvidados o la perrada (escojan ustedes el estilo que prefieran). Friedriech Engels estudió algún tiempo en Manchester y tuvo como inspiración las pobres condiciones de los trabajadores mancusianos. La descripción del cementerio es excelente, así que cedo la palabra a Don Friedrich

“En Manchester, el cementerio para los miserables se ubica enfrente del Pueblo Viejo, en las márgenes del río Irk: Es un lugar desolado. Hace unos años se construyó una vía de tren a través de él. De haber sido un cementerio respetable, ¡de qué manera hubiera quejádose la burguesía sobre tal profanidad! Pero era sólo un paupérrimo enterradero, el sitio de descanso de los desposeídos y los superfluos, por lo que nadie se preocupaba por él.

Ni siquiera era considerado necesario el mover los cuerpos parcialmente expuestos al otro lado del cementerio: eran apilados cuando esto ocurría, las pilas eran empujadas hacia tumbas nuevas, de modo tal que el agua escurría del terreno pantanoso, impregnada con materia putrefacta y llenaba el vecindario con los gases más nauseabundos e infatuantes. No puedo describir en mayor detalle la asquerosa brutalidad que acompañaba a este trabajo.”

Qué bueno que Engels no siguió describiendo el asunto. Se dice que cerca de 40,000 personas fueron enterradas en esa gigantesca fosa común, que era cubierta por una serie de losetas (flagstones, en inglés) para ahuyentar a los profanadores de tumbas. Por supuesto que esto no evitó que la gente hurtara cuerpos y huesos para molerlos y venderlos como harina. En unos escalones usados para acceder al parque (y que todavía existen) se decía que se aparecía un ángel, que era el único que cuidaba a los sepultados ahí. En 1816, el cementerio fue cerrado. En 1849, Angus Reach da la siguiente cuenta de cómo era el vecindario:

“La zona más baja, más sucia, más insalubre y más ruin en Manchester es llamada Angel Meadow. Yace cerca de Oldham Road, está llena de cobertizos y es habitada por prostitutas, sus padrotes, ladrones, vagos, malvivientes y los peores estadíos de suciedad y obscuridad.”

Junto a Angel Meadow, se ubicaba la Iglesia de St. Michael. Una vez que el cementerio estuvo cerrado y cubierto completamente por losetas, el parque ganó también el nombre de St. Michael’s Flags. En esos días, la tasa de mortalidad era de un 50% anual, con continuos pleitos sobre el cementerio, peleas de gallos y asesinatos.

Eventualmente, se colocaron columpios y otros juegos infantiles sobre las planchas de cemento, tratando de mejorar el aspecto de la zona. Así la pintó L.S. Lowry, famoso pintor local y también sólo localmente famoso.

st michael's church

A la larga se demolió la Iglesia y el parque cayó en el olvido. Todavía hasta inicios de este siglo, era un nido de malvivientes y heroinómanos. Sin embargo, una asociación de vecinos decidió levantar su parque y lo consiguió. El consejo de la ciudad les dio el dinero suficiente y ellos se pusieron a limpiar y a hacer un parque agradable. El resultado fue una zona verde limpia y llena de veredas para caminar. Los responsables han seguido vigilantes y han evitado que el área decaiga y se vuelva a llenar de drogadictos.

Pero bueno, ya estuvo del recuento histórico y cómico-mágico-musical. Después de leer todo esto, me animé a hacer una visita a Angel Meadow-St. Michael’s Flags. Por supuesto, como buen cobarde, no fui solo. Me llevé a Lalo Cota, que a todo esto es tan zacatón como yo. Llegamos al parque, no muy lejos del centro de Manchester, por ahí de las 2 de la tarde.

Veníamos de caminar por King Street y Deansgate, las calles más agradables de Manchester. Conforme nos acercábamos a Dantzig Street, nos alejábamos del ajetreo del fin de semana mancusiano. Cuando llegamos, todo el ruido había quedado atrás. Entramos y vimos un área muy bien lograda, cubierta de pasto, limpia y con varias veredas. En diversos puntos había pizarrones informativos, con la historia del lugar. Unas tres personas estaban sentadas en bancas dispersas.

A medida que íbamos leyendo la historia (mucho más detallada que lo que puse yo aquí) no podíamos dejar de pensar que estábamos, a pesar de todo, pisando un cementerio. Típicos farsantes, no decíamos nada mientras caminábamos alrededor. Sin embargo, varios eventos sin relación (como que los pájaros no cantaran. Es más, ni siquiera había pájaros!) nos pusieron un poco nerviosos. Al llegar al final del recorrido (en menos de 10 mins, el parque no es muy grande) dimos la vuelta para volver a ver el parque que seguía en silencio.

— Lalo…
— Eu…
— ¿No sientes como que no deberíamos estar aquí?
— Ahhhh…
(el famoso lalazo, algún día tendré que grabarlo para que sea haga famoso)

Y nos fuimos, saliendo por la puerta principal del parque. Al fondo, los escalones semi abandonados del Angel eran limpiados por una suave brisa.

Me estoy volviendo un cobarde o tal vez sólo fue la sugestión. Sin embargo, Angel Meadow tiene ese aire de cementerio y no lo pierde tan fácilmente. Antes de que llamen a Carlos Trejo (bueno, pueden llamarlo si es que le van a mentar su madre) no estoy diciendo que haya sentido energías, malas vibras o que el muerto me haya jalado la pata. Lo cierto es que cuando estuvimos ahí, no pude dejar de pensar en que ése era el sitio de reposo de miles de personas. Y los muertos merecen (e imponen) respeto.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

4 thoughts on “Angel Meadow

  1. No habia leido esta historia y la vdd esta interesante. No sabia que existia ese lugar. Pero si la ciudad ahora es medio tenebrosa en general no me quiero imaginar como era en tiempos de Engels.

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