Pissing the night away…

Una vez más, durante una visita a Francia, me ha tocado una parranda de antología. Todo comenzó con la empacada de los aparatos de medición. Como les comentaba el otro día, tuve que traer dos probadores portátiles de tensión. El más grande de ellos pesa 7 kilos sin contar los controladores. Para colmo, tuve que meterlo en una valija metálica que me encontré, pues no me dio tiempo de comprar una adecuada. El microtester apenas cabía, sobre todo porque tiene un montón de mangueras que le cuelgan. El miércoles en la noche estaba desesperado, a punto de meterle navaja a todas las mangueras, cuando una amiga llegó y muy amablemente (y muy eficazmente, también) me enseñó como todo es cuestión de saber acomodar todo en su lugar. Así el microtester cupo en su empaque forzado y me fui a dormir.

El jueves por la mañana pasé a la oficina a recoger el equipo y entonces me di cuenta de cuanto pesaba. Llegué al primer piso arrastrando mi maleta, y me di cuenta que estaba lloviendo y que el taxi que pedí no llegaba. Por fin pude encontrar uno y hui a toda velocidad al aeropuerto. Ahí me encontré con Jack (no Jack Maybrick, Jack Gallagher) y me ayudó con varias cosas de lo más pesado. Pasamos el control de seguridad a pesar de todas las mangueras y cosas raras (conmigo sí se portaron decentemente, Jack Maybrick) y salimos para Lyon. De Lyon tomamos el satobus para Grenoble y a eso de las 4 de la tarde ya estábamos instalados en la guest house del ESRF. Ahí nos reunimos con Mitch y con Alan, quienes estaban trabajando en un experimento previo. Mitch iba a continuar en nuestro experimento y Alan se regresaba a Manchester al día siguiente.

Hay una calle en Grenoble, junto al río, que tiene fama de tener las mejores pizzas en Francia. Acabamos ahí, cenando y brindando por el éxito de nuestros experimentos. Durante la cena, Mitch comentó que un pub inglés estaban planeando una fiesta latina. El pub estaba bastante cerca de la pizzeria, así que llegamos ahí. Alan y Mitch habían estado ahí la noche anterior y el dueño nos recibió muy bien. Hasta nos invitó la primera ronda de tequila, de dudosa calidad por cierto. La mesera primero nos habló en francés, le contestamos en inglés y, finalmente, después de verme detenidamente, me habló en español:
– ¿De dónde eres?
(Chale, no puedo negar la cruz de mi parroquia)
– De México.
– Ahh, yo también.

Y mandamos al diablo los otros idiomas, el resto de la noche ella se dirigía a mí y mis amigos ingleses me miraban con cara de angustia para saber qué me había dicho. Acabamos tomando más tequila, cerveza en cantidades abundantes y yo me la pasé explicándoles lo que decían las canciones de salsa, cumbia y vil pop que estaban poniendo en el pub. Por cierto, el lugar se llenó de mexicanos, colombianos y demás latinoamericanos. Andamos por todos lados, definitivamente.

Para las dos de la mañana, estábamos servidos. Salimos alegremente, cantando y caminando hacia la estación de trenes de Grenoble. Mitch y Jack se subieron a una fuente y un turista que pasó por ahí les tomó una foto, mientras ellos cantaban y saltaban. Cuando llegamos a la estación, todavía tuve el descaro de preguntar:

– ¿Dónde están los taxis?
– No hay taxis, vamos a caminar…
– Ahhhh

Como pudimos caminamos de regreso al ESRF. Entramos muy felices, mostrando nuestras identificaciones en vigilancia (o al menos creo que lo hicimos) y pudimos llegar a nuestros cuartos, ya con media estocada. Estando ya dormido, tuve la necesidad de levantarme para ir al baño. Increíblemente, tuve la destreza de sacar mis huaraches (sí, uso huaraches, no chanclas ni pantuflas. Me gustan mucho, vaya) de la maleta que todavía estaba cerrada, me los puse al revés y fui y regresé sin mayores problemas. Por la mañana, cuando pude abrir los ojos tuve un breve momento de duda: ¿Dónde carajos estoy? Después de recordar dónde estaba y por qué, me bañé y me preparé para ir a la línea.

Mi estado podía definirse como credo, ese feliz momento entre la intoxicación y la desintoxicación etílica. Tiene como valor agregado que uno puede hablar en idiomas que no conoce. Mientras me estaba arreglando, las señoras de la limpieza tocaron a la puerta y sin pensarlo dos veces les contesté:

– Jusqu’à minute, s’il vous plaît.

Luego, cuando salía, me puse a pensar cómo contesté eso, sin dudarlo, sin pensarlo y además me entendieron, siendo una expresión medio mal hecha. Bueno, completamente mal hecha. Ha de ser el aire de Grenoble.

Mientras, continuamos con el experimento. Todavía no puedo meter mis muestras, pero espero para mañana en la tarde o el lunes temprano comenzar con eso. Al menos ya no hay más salidas planeadas al centro de Grenoble. Creo que tuvimos suficiente por esta vez. Definitivamente, que bueno que estoy en Inglaterra. Como dije antes, si hubiera hecho el doctorado en Francia, me la pasaría en el agua.

Darth Tradd

ID11 Beamline

European Synchrotron Radiation Facility

Grenoble, Francia

5 thoughts on “Pissing the night away…

  1. Juste un minute s’il vous plaît. Mas en seco, j’arrive putain, ne me fait pas chier! (ahi voy pt..madre, no me esten ching…)

    Mario

  2. Por alguna razón oscura este comentario de Mario me ha recordado la vez que me fui a Las Vegas como fiesta de graduación, con un par de compañeros cuyo inglés era tan bueno como un burro montado en una bicicleta:
    “Exquiusmi, Miss” dijo uno, en el bar del hotel, “Plis guib tu mi uan tehuacán white…” (Quería un agua mineral…)
    Y otro, frente a la caja para cambiar un billete, se puso un billete en la palma de la mano izquierda y comenzó a hacer un curioso movimiento con el dorso de la mano derecha, consistente en subir y bajar alternativamente dicha mano sobre el billete mientras decía “chop, chop, chop”. (Quería que le partieran el billete, o sea, cambio…)
    Y el que no tuvo madre fue el que me tocó como compañero de habitación, y que se suponía era el que mejor inglés sabía de los cuatro que fuimos:
    “Excuse, miss,” dijo por teléfono, “My TV Set is worthing mothers, please send somebody to repair it”. Lo mejor fue la respuesta: “Sí, enseguida le mando a alguien” en perfecto español con el más puro acento de los barrios bajos del D.F. Nunca he podido olvidar ese “My TV Set is worthing mothers” y lo repito cada vez que se va la señal de cable en mi casa…

  3. Mario, esos son los consejos que necesito para mejorar mi francés. Puedo presumirte que cuando estaba en el aeropuerto de Lyon, pude pedir sin problemas un baguette, un jugo de naranja y hasta entendí que la cajera me pidió 5 centavos para el cambio. Creo que por fin voy mejorando. Ahora nada más falta aprender…

    Jack, eso de worthing mothers has no mother at all. Me lo voy a robar para explicar algunas cosas por acá.

  4. Es muy común que te encuentres con gente que habla espagnol o el idioma que sea con el que estas mentando mothers en un momento dado y curiosamente, la reacción es siempre la misma: primero una mirada desaprobatoria, luego una sonrisita de complicidad y finalmente la pregunta que hace uno “habla espagnol?” (de usted despues de reventarse las mas vulgares palabras). En fin, puede ser una tactica para ligar.

    Mario

    PS. Otrra vez la palabra antispam dandome problemas carajo!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *