En olor a santidad

Después de estar en la línea 26 horas seguidas, creo que hasta mis córneas huelen mal. Hemos trabajado casi sin parar los últimos 3 días, tratando de sacar tantos datos como sea posible de nuestras queridas muestras. Hasta el momento nos ha ido bien, pero este experimento ha sido un reto muy demandante. Ha habido de todo, emoción y alegría para toda la familia:

  • Mi contraparte en este proyecto del lado de la Universidad de Birmingham es una posdoc (llamémosla Mulan) que hizo su doctorado en este material. Es una muchacha trabajadora y dedicada, pero tal vez un poco obstinada en ocasiones. Por si fuera poco, este experimento no le gustó. Yo le dije: “¡Mulan, estamos trabajando en instalaciones de clase mundial! Deberías estar muy emocionada.” Ella simplemente dijo ¡Bleh!
  • A veces, la querida amiga Mulan es demasiado inquisitva, por no decirlo más feo. En un momento determinado, me di cuenta que me había equivocado y teníamos que parar el ciclo del microtester.

– ¡Mulan, para el microtester!
– ¿Por qué? – respondió mientras se quitaba los audífonos.
– ¡Apágalo, con un carajo, me equivoqué y tienes que detenerlo! ¡Estamos grabando basura!
– Creo que no te entendí, ¿qué es basura?

Para entonces, ya había parado yo mismo el ciclo. Por eso los botones de paro son grandes y rojos. Hay gente que tiene atole en las venas.

  • Nuestro contacto local (la científica responsable de la línea, que nos capacita y luego nos deja jugar con ella. Con la línea, no con ella ella) es mexicana, como había dicho antes. Ha sido agradable poder trabajar con una mexicana aquí en el sincrotrón, en especial los pequeños detalles como poder decir “madrinola”, “chafaldrana”, el “ese”, la “esa que tiene los esos como así” y demás términos técnicos de alta escuela usados por la ingeniería mexicana de élite. Lo malo fue cuando, platicando en inglés para que los otros insulsos (sí, insulsos, no incultos) nos entendieran, dijimos mecsico en vez de México. Uno aprende puras cosas malas aquí. Por cierto, le supo dar el toque mexicano a la cabina experimental. Casi todos los cables de control están amarrados con cinchos (¿zinchos? bueno como se diga) plásticos, pero al menos dos están amarrados con mecate. Lo juro, se ve padre y se siente uno como en casa.
  • A medio camino de los experimentos, nos avisaron que la gente que seguía de nosotros en la línea canceló su sesión. Eso nos dejó con otros tres días adicionales. Mulan se tenía que regresar (después de todo, los franceses sólo le dieron 4 días de visa) así que me tengo que quedar solo hasta el martes. Da miedo ver mi autorización de trabajo: 18 turnos en la línea.
  • Y hay dos cosas que me preocupan al respecto de los 18 turnos:
    • La primera, que regreso a Manchester el martes por la tarde y eso cancela mi supuesta presentación de primer año. A ver cuando la hago finalmente. Pero el problema es que mi vuelo para México sale el viernes, así que tengo escasos dos días para pagar las cuentas, hacer compras de última hora y despedirme de los amigos de acá. Espero que no se me olvide nada en la empacada de la maleta.
    • La segunda y sin duda más apremiante: Sólo traje ropa para 5 días y ahora me voy a quedar 7. Tengo tres opciones: lavar, comprar o, la más divertida, reciclar. Considerando mi actual situación (que le da nombre a este post), la reciclada podría ser peligrosa para la gente a mi alrededor. No quiero que me bajen del avión como a la pobre señora que por andar de expedita la vetaron de American Airlines.

Así las cosas, ayer por la noche se descompusó el microtester. Al estar apretando una muestra, le saltó un resorte a un barreno. ¿Cómo es eso posible? Aparentemente, el barreno en cuestión se trasroscó hace algún tiempo y se les hizo fácil hacer un barreno más grande, roscarlo y meterle un resorte que fungiera como la rosca anterior. Por supuesto, eso sirvió para un rato, pero ahora se salió y es un cuete volver a meterlo. Así que estamos esperando que llegue el técnico para poder meterle mano (al microtester, no al técnico. Creo que este post se pasó de aclaraciones innecesarias), porque la reglamentación de seguridad no nos deja usar nada mayor a unas pinzas de presión, a pesar de que sí tenemos autorización para trabajar con rayos X de 90 KeV.

Pero, a fin de cuentas, estoy contento porque el trabajo va saliendo aceptablemente bien y, sobre todo, cuando lo termine podré ir a descansar un rato a México. Ya estoy contando las horas que faltan para estar por allá.

Darth Tradd

Materials Science Diffraction Beamline

Grenoble, France

5 thoughts on “En olor a santidad

  1. ¡Dos días! Caray, y yo quejándome.

    Cómo no fui físico, me encanta jugar con máquinas, botoncitos, palancas y demás chunches. Luego te pones a jugar con los datos y si se ajustan demasiado bien a la curva en cuestión quiere decir que la regaste. Es de lo más divertido que puedo imaginar.

  2. ¡Ah, nada como las mexicanadas para hacerlo sentir bien a uno!

    En fin. Ya verás cómo por este lado del charco tampoco vas a descansar.

    Y como yo me largo el martes, y Cata el viernes, me temo que no podremos recibirte como mereces (aunque puede ser lo mejor para tí, eso de tratarse a patadas nunca se me ha dado bien…)

  3. Amigo mio:

    18 turnos y 26 horas seguidas???? De que te quejas???? tienes el honor de ser el único negro trabajando en una instalación de 1er mundo!!!!!! jajajaja es broma…

    En fin que bueno que hayas visto mexicanadas de ese tipo allá, lo cual quiere decir que la HI-TEC mexicana está invadiendo el mundo…

    Ya te esperamos las negras y un servilleta por acá…

    Saludos ya solo faltan 4 días (y no es para el TELETON)

  4. Grimalkin, querida amiga, mis preciosos picos de difracción se ajustan bastante mal a una curva pseudo-voigt. ¿Quiere eso decir que no la regué?
    Espero que en dos días pueda acabar de pagar las deudas, regresar libros a la biblioteca, comprar algunos regalos faltantes y empacar. ¿Me quedará tiempo para dormir?

    Jack, supongo que estás en camino (o que ya llegaste) a España. Creo que no dejarás de checar tu correo y los varios feeds, así que espero que alcances a leer este mensaje de ánimo para tu defensa. Una vez que hayas aprobado, podré presentarte un pergamino con tu título impreso en Bovril o Marmite (a elegir).

    Lalo, en efecto, más te vale que vayas preparando una buena fiesta para cuando llegue. No quiero que salgas con tus lalazos de que te pegan agruras o que te visitan otras amistades.

  5. Estoy preparándome para treparme a la aeronave. Lamentablemente esta vez no conseguí un hotel con internet así que dependo de un cibercafé o de un amable español que deje abierta su conexión de wifi. Veremos qué sucede.

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