Lesionado

Me queda menos de una semana aquí en México y puedo decir con orgullo que me he dedicado a dos actividades principales:

1. A estar con mi familia a la cual, la verdad, ya extrañaba.
2. A comer todo lo que no se encuentra en Manchester.

La lista se ha ido reduciendo con el paso de los días.

Barbacoa
Pozole
Carnitas
Cecina
Gorditas
Frijoles charros
Salsa de hormiga
Tostadas de ceviche
Tartaletas
Enchiladas
Chilaquiles
Nopales
Tamales
Tacos de tripa, pastor, suaperro

Les aseguro que no quiero saber mi actual nivel de colesterol y triglicéridos en mi sangre. Mi plan era aprovechar esta última semana para acabar de nutrirme como Dios manda. Sin embargo, cuando faltan 7 días para tomar el avión de regreso al Reino Unido, estaba disfrutando de un delicioso sope (picadita como le dicen en Guerrero. Lo juro, no es albur) cuando al morderlo sentí que una de las orillas dio un giro un tanto extraño y se incrustó entre mis dos incisivos centrales inferiores.

Una rápida revisión (usando una servilleta) me mostró que la encía sangraba ligeramente. Nada que no se pueda arreglar con un poco más de salsa y cebolla, pensé. Y así fue, seguí comiendo alegremente los sopes en cuestión. Cuando terminé, sentí claramente un pellejito de frijol entre los incisivos anteriomente citados. El problema es que este pellejito no salía con las típicas maniobras de alta discreción (rápido enjuague con la bebida más cercana, acompañado de un suave masaje desatascante con la lengua). Entonces recordé que los sopecitos estos no tenían frijoles, así que no era un pellejito de frijol lo que me colgaba, sino una tirita de encía.

Afortunadamente ya tenía la cita para mañana con el dentista. A estas horas (medianoche) el pedacito de encía que traigo colgando ha agarrado un extraño color gris. Supongo que habrá que recortarlo y acomodar lo que sea rescatable. Pero mi principal preocupación es, por supuesto, si estaré en condiciones de seguir comiendo mañana. Hay cosas importantes en esta vida.

Darth Tradd
San Juan del Río, Qro.
México

6 thoughts on “Lesionado

  1. Been there, done that.

    Por lo menos no te rompiste una muela que te hubiera impedido seguir comiendo. En mi caso, yo era de la clase de personas que tomaban un cortauñas y cortaban el pedzo de encía en cuestión. Era yo un salvaje…

  2. ¿Ya compraste tus latas de chiles para llevarte a Inglaterra? Los míos se acabaron muy rápido gracias a mis compañeras y no vieras las ansias que tengo de que ya nazcan los chiles en mi invernaderito.

    (PD. Adivina desde dónde estoy escribiendo)

  3. La verdad tuve ganas de cortarme el pedazo de encía, sobre todo cuando se puso más negro que mi tez. Sin embargo, acabé yendo al dentista que lo cortó de manera más profesional.

    Mi querida Cata, aunque no he estado muy en línea últimamente, he seguido con atención tus aventuras en Québec. La verdad es que no me traje muchas cosas de México, he decidido que hay que sufrir para merecer. Además, aquí he aprendido a hacer salsa con chiles hindúes y, aunque está mal que yo lo diga, me queda aceptablemente bien.

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