Me estoy haciendo viejo

hasta en la blogósfera o blogocosa como decía cdaae. Estoy a un par de semanas de cumplir dos años de haber comenzado con Desde la inopia y, a pesar de todo, no me he cansado. Cierto, luego dejo de escribir como por 3 semanas, pero la verdad es que este proyecto me sigue llenando de satisfacciones. He conocido gente, intercambiado puntos de vista y hasta he sido tomado como referencia (mal, por cierto) para las yahoo respuestas. Hoy me di cuenta de que recibí una visita desde una página llamada zonainglesa. Me dedicaron un par de líneas que dicen más o menos así:

Un simpático estudiante mexicano nos relata sus aventuras y desventuras por la capital mancuniana. Vale la pena echarle un vistazo a sus crónicas de su blog. Aquí tienen su enlace:

Ahí está. A pesar de lo que decían mis pruebas psicométricas (que me acusaban de ser un nerd antisocial, con tendencias a aislarme durante el trabajo y actividades variopintas), ahora soy calificado como un simpático estudiante mexicano. Necesito una captura de pantalla de esto, podrían cambiar de opinión al conocerme… Ya en serio, el proyecto de Zona Inglesa se ve interesante, lo seguiremos con atención.

Y bien, como dije anteriormente, la querida Becky puso de pretexto (culpable hasta demostrarse lo contrario) que tenía paperas y que por eso no podía ir al cine y luego al ceilidh. Dado que ya tenía los boletos, me lancé al cine con Lalo Cota (al único que encontré a falta de un par de horas de que empezara la función) y luego fuimos al siempre singular ceilidh realizado cada mes en el Jabbez Clegg.

Hay que estar en el ceilidh para creerlo. Todo mundo va a bailar y el alcohol es limitado, no tanto por falta de, sino porque uno termina mareado sin necesidad de beber. Los pasos son muy sencillos, aunque algo exigentes para mis pobres rodillas (mucho salto pues). Pero lo más divertido del ceilidh es que es prácticamente imposible quedarse sentado. Claro, en el salón no hay ni una silla, pero la realidad es que justo cuando va a comenzar la pieza, todos y todas (Fox dixit) buscan desesperadamente una pareja. En las veces que he ido, ninguna chava me ha rechazado una pieza y todas han cooperado (en el buen sentido, claro).

La música es una combinación entre canciones tradicionales irlandeses y escocesas y el instrumento fundamental (al menos para mí) es el violín. Además, aunque la danza es por parejas, una parte importante del ceilidh es grupal y eso enriquece la experiencia. Como en las catafixias, uno puede mejorar o empeorar su pareja. Afortunadamente, no se queda uno solo.

Así que me olvidé de las paperas y le tupimos a la danza ahí hechos bola, como diría Chava Flores. En pleno desmáuser, de repente me encontré cara a cara con Ludwika Wojtyla, de quien hablé hace un tiempo. En ese tiempo del que no he escrito de ella, nuestra relación ha evolucionado notablemente. Ultimamente ni siquiera me dirije la palabra y me evita clara y abiertamente. Así las cosas me la encontré frente a frente, cara a cara (hoy ando citando a demasiada gente, creo) en pleno baile.

Naturalmente, iba acompañada y creo que dudó un par de segundos (lo que duraban los 4 compases en que estábamos frente a frente) entre saludarme e ignorarme. Acabó por saludarme y sonreírme cada vez que coincidíamos en las vueltas. Cuando terminó el baile estábamos un poco separados. Me buscó con la mirada e hizo una reverencia que yo correspondí. Posteriormente, se aferró del brazo de su acompañante y me sonrió con cara de: “De lo que te perdiste, (por) buey”.

Como un adecuado remate, cuando salimos del ceilidh caía un fino granizo. Entre las paperas y las miradas que matan, el fin de semana fue divertido.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

4 thoughts on “Me estoy haciendo viejo

  1. Sí, en efecto, ella es Ludy. Se consiguió un italiano o algo así. Whatever…

    Bethel, por otro lado, vive muy feliz con su pareja. Luego me enteré de que se había peleado con él esa noche y por eso me dio su teléfono. El pleito se resolvió al día siguiente y cuando me la volví a encontrar me lo presentó como su prometido.

  2. Creo que Jack tiene razón. Estás más salado que un bacalao noruego. El mundo se va a acabar…
    Yo, por fortuna, siempre tengo a alguien a quién abrazar. A Ozzie, que ya es el perro de todas aquí… (Plillip lo extraña mucho, ya me dijo)

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