Freaks

Hace muchos años (cuando estaba en la secundaria o a inicios de la prepa, tal vez 1992) llegaba a la casa normalmente a eso de la 1 de la tarde. Mientras le ayudaba a mi abuelita a hacer la comida (no mucho en realidad, pero la lucha se le hacía. Al menos el agua no se me quema) en la televisión empezaban los programas de la Secretaría de Gobernación, que tenían el elevado propósito de ser “culturales”, lo que sea que eso significara. Muchas veces esos programas sólo eran refritos de documentales de la BBC o algo así, normalmente mostrando la vida salvaje del planeta. Pero a veces se colaban otro tipo de programas, normalmente de TVUNAM o de OnceTV (del Poli).

En particular, recuerdo un programa donde se hablaba de la fascinación que el grueso de la población tiene hacia la gente que nace con alguna condición que los hace diferentes físicamente a lo que el mismo grueso anteriormente citado considera como normal. Gente que carece de extremidades, que padece microcefalia o que es de una talla muy inferior al promedio ha atraído por siglos la atención de la gente que se considera a sí misma “normal”. Hasta hace poco, la exhibición de los llamados “fenómenos” era considerada normal en las ferias, circos y demás. Todavía existe esa exhibición, pero al menos de manera general se acepta que son personas con capacidades diferentes. Más allá del eufemismo, es importante la primera palabra: personas. Como diría la doctrina social cristiana: personas humanas (y tuve que estudiarla por un año).

En 1932, por supuesto, las cosas eran distintas. Los “fenómenos” eran llamados abiertamente freaks en los esteits y eran parte importante de los circos itinerantes. En ese contexto, el director Tod Browning se atrevió a filmar una película que trataba de un triángulo amoroso entre dos “fenómenos” y una persona “normal”. Aún más, Brown decidió utilizar a auténticos microcefálicos, siameses y demás, en vez de utilizar actores comunes con maquillaje. El resultado es una película extraña, interesante y decididamente controversial: Freaks, de la cual aparecían algunos fragmentos en el programa que decía endenantes.

Freaks fue filmada antes de que se estableciera el código Hays en Estados Unidos, así que no tenía tantas limitantes como las producciones posteriores. La historia va más o menos así: Hans, un diminuto cantante, está felizmente comprometido con Frieda, de la misma talla y caballista en el circo itinerante donde se desarrolla toda la acción. Sin embargo, Hans pone sus ojos en Cleopatra (Olga Baclanova), una trapecista de estatura promedio y una interesada de primera línea. Hans acaba de heredar dinero de algún pariente lejano y Cleopatra ve la oportunidad de hacerse del dinero. Lo seduce con malas artes (aunque en relidad él ya andaba todo menso por ella desde el inicio) y consigue casarse con él. Hans cierra los ojos ante la clara evidencia de que Cleopatra está coludida con el hombre fuerte del circo (Hércules) y que todo es un plan para robarlo. Le vale sombrilla la evidencia y se casa.

Durante el banquete de bodas ocurren dos eventos importantes:

  • Cleopatra se pone como placa de trailer y prácticamente suelta todo el plan, pero Hans, necio como todo hombre enamorado, no hace caso. Bien persa y todo, Cleopatra comienza a envenenar a su esposo en la misma fiesta (no perdía el tiempo la Olga). Todavía Cleopatra acaba dándose de besos con el Hércules, pero su marido nada más hace bilis.
  • En la que es posiblemente la escena más memorable de la película, todos los invitados deciden aceptar a Cleopatra como una más de su clan. Llenan un copón enorme y todos beben de él, mientras repiten una y otra vez: “We accept her. We accept her. One of us! One of us! Goobble Gobble! Goobble Gobble!”. Cleopatra siente repulsión hacia todos ellos y les avienta el cáliz mientras los ofende.

Lo que Cleopatra ignora es que el código de los “fenómenos” es muy claro: La felicidad de uno, es la felicidad de todos. El daño hacia uno, es daño hacia todos. Si uno es ofendido, todos son ofendidos. Eventualmente, los amigos de Hans toman acción en contra de Cleo y Hércules, con resultados un tanto predecibles.

“Freaks” fue repudiada por la Metro-Goldwyn-Mayer y acabó siendo exhibida como película de explotación. En el Reino Unido estuvo prohibida como por 30 años, pero eventualmente fue rescatada del anonimato y ahora hasta DVD’s pueden encontrarse. Su director siempre la defendió como una historia de amor, en donde se muestra que los llamados fenómenos son personas con sentimientos nobles y los auténticos monstruos son las personas “normales”.

Yo tenía mucho rato queriendo verla, pues la idea me parecía interesante. Hoy, mientras curiosaba en la wikipedia, acabé en la página de esta película. Y me encontré con que Google Video la tiene en línea pues, aparentemente, pertenece ya al dominio público. La calidad es por demás buena y lo único que necesita son subtítulos, pues a veces el sonido no es tan claro. El enlace para verla está justo aquí.

Al verla después de todos esto años, me sigue quedando la duda de qué era lo que quería mostrar Tod Browning. ¿Es una historia de amor, ubicada en un contexto de crítica hacia la sociedad gringa de 1930? ¿Es una crítica directa y la historia de amor está incrustada en ella? ¿Los “fenómenos” se muestran en una luz benevolente, crítica, de simple exhibición o de igual a igual con los actores “normales”? Saque cada quien sus propias conclusiones.

Darth Tradd
Grosvenor Street
Manchester, UK

4 thoughts on “Freaks

  1. Vaya, esto sí es algo que nunca en mi vida había visto. Y he visto muchas cosas (algunas de las cuales nunca me atreveré a relatar ni aunque me paguen). Lo malo es que no le voy a entender ni pío porque mi inglés es malísimo. Ya veré qué hago.
    Abrazos helados.

  2. Definitivamente, es una película digna de verse y analizarse. Y sí, te creo que hayas visto cosas que no te atreverías a relatar nunca. Mi hermana también estudió medicina y alguna vez se puso a contarme detalles que no me dejaron dormir (porque platicamos muy muy en la noche).

    Por cierto, si necesitas los subtítulos de la película, ya los conseguí por ahí. Luego te los mando, no porque tu inglés sea malo (la verdad no lo sé), sino porque hay partes donde el audio no es muy claro.

    Abrazos ya no tan helados.

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