La vida no es muy seria en sus cosas

Juan Rulfo se expresó así en los fragmentos de una novela inconclusa. La frase siempre me ha gustado y, en virtud de los acontecimientos actuales, la he recordado repentinamente. Estoy garrapateando esto en la libreta que Mulan finalmente me me devolvió (por correo). Voy en el Satobús, viajando entre el aeropuerto Saint-Exúpery y Lyon. Me da flojera sacar la laptop y, de todos modos, no hay internet en el autobús. Así que digamos que luego digitalizamos y subimos este texto que ahora están leyendo.

Pero, como siempre, divago. Decía yo que estoy en camino a Lyon, en medio de una llovizna cerrada, que nada tiene que envidiarle a las de Manchester. Mi francés (¡Hola Cata!) ha pasado de ser inexistente a ser anémico-casi-anoréxico. Al menos pude pedir algo de comer y preguntarle al conductor de este camión si iba a detenerse en la Gare Part Dieu.

Mañana me tengo que presentar a las diez de la mañana en la oficina del Profesor Belmondo (se parece, lo juro) en el INSA de Lyon.  A ver si no me pierdo en el tranvía. Traigo conmigo 20 piezas para hacerles pruebas de fatiga y seguramente al final del día, el fatigado seré yo. El jueves, a las 9, tengo que salir con rumbo a Zurich, vía Ginebra, para rendezvouzarme (Quiobo?!) con el resto del equipo. El resto del equipo tuvo a bien mandarme por delante porque era el único disponible para hacer estas pruebas.

¿Y por qué la vida no es muy seria en sus cosas? Porque en Manchester dejé un mediodía soleado, un apurado almuerzo en el pasto del parque All-Saints y a Becky que, sentada junto a mí, se maravillaba de lo azul del cielo y disfrutaba de ese momento de quietud en medio del ajetreo de Manchester. No hablamos mucho. No hizo falta. Como dice un haikú que recuerdo (disculparán el formato): “En compañía de quien calla disfruto la brisa”.

Y ahora, ocho horas después, estoy sólo en la lluvia, a punto de fatigar piezas en un país mayormente amable pero en el que el idioma me aisla.

En efecto, la vida, maestro Rulfo, no es muy seria en sus cosas.

Darth Tradd
Gare de la Part Dieu
Lyon, Francia

Bula aclaratoria: Post digitalizado literalmente por mis fieles yemas, copia infiel y prácticamente adulterada del original escrito (es un decir) en la fiel libreta de pasta dura.

4 thoughts on “La vida no es muy seria en sus cosas

  1. “copia infiel y prácticamente adulterada del original”

    Toma ya… ¿y qué pasó con los tiempos en que se decía “al margen de un sello que dice…” y “Es copia fiel que concuerda con el original”? Me imagino que se te debieron quedar o en Manchester o en Querétaro…

  2. Jack, lo que pasa es que me tuve que poner a hacer modificaciones al texto original. Pero, ¿a poco no se ve más interesante eso de “copia infiel y adulterada” que “copia actualizada (y posiblemente mejorada) en el proceso de digitalización”?

    Ahora que lo leo, tal vez no.

    Anyway, voy a conocer Lyon. He terminado por el día de hoy. Mañana, al tren.

    ¡Saludos!

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