Kyoto

Tras casi 26 horas de viaje y tras marearme por primera vez un avión (fueron demasiadas horas de viaje y muy pocas de sueño), he llegado a Kyoto. Pasé por migración sin mayores problemas y tengo permiso para quedarme hasta por 90 días (si tuviera el dinero, claro). Cuando pasé por aduana, me volvieron a preguntar a qué venía. Les dije que venía a una conferencia internacional. Que qué tipo de conferencia, quería saber el agente. La conferencia de titanio 2007, le respondí. Me dijo que si titanio de ese titanio mientras señalaba su reloj. Le dije que sí y sin pensarlo le respondí: I’m a materials scientist. Dijo un ‘ohh’ muy sentido y me dejó pasar.  Es la primera vez que me identifico como un materials scientist. Fue extraño, pero juro que lo dije sin pensar. Tal vez, después de todo este tiempo, he dejado de considerarme un ingeniero que hace ciencia de materiales y me veo finalmente como un científico de materiales.

En fin, ya estoy desvariando, seguro es el jet lag. Tomé el tren rápido desde el aeropuerto hacia Kyoto. Me sorprendió ver que las casas nunca se acaban, sólo vi unos cuantos parques y sembradíos, pero poco verde en general. Llegué a la estación y de ahí a la oficina turística para preguntar cómo llegar a mi hotel. 15 minutos de caminata después, me estaba registrando. Tomé un muy merecido baño (les juro que ya no me aguantaba ni yo) y bajé a cenar.

Las opciones eran tres: cocina internacional, cocina japonesa y cocina china. Y sí, hice mal y me fui al restaurante chino. Se veía más animado que el japonés, pero tendré oportunidad de ir más adelante. Me atendieron muy bien y, para ser el restaurante del hotel, no estuvo tan caro.

Un detalle interesante que encontré es que a pesar de que Japón es un país muy avanzado en tecnología, muchas cosas se siguen pagando en efectivo, por ejemplo los boletos para el tren en ventanilla. Es algo curioso, considerando que en muchas otras partes, las tarjetas de crédito son aceptadas hasta en la tiendita de la esquina.

En fin, son las 6 y media de la mañana y es hora de salir a encontrar dónde está el centro de convenciones. Ahí espero reunirme con MP y ver qué onda con mi presentación. A ver si tengo oportunidad de contarles un poco más al rato.

Darth Tradd
Tokyu Hotel
Kyoto, Japón

3 thoughts on “Kyoto

  1. Afortunadamente llegaste sin lesiones ni golpes contusos. No te perdiste ni acabaste en la cárcel. Yo a eso lo llamo un buen viaje. Lo siguiente es terreno conocido, pero, de cualquier forma, mucha suerte.

  2. ¡Konnichiwa!

    ¿Cómo es tu cuarto de hotel? ¿Estilo americano o estilo japonés? ¿Tienes bañera? Porque recuerda que allá primero te das un duchazo y luego te metes a la bañera para relajarte. Hasta venden libros plásticos para leer mientras te relajas. Aunque creo que allá nada más están en japonés. ¿Y ya te invitaron a tomar sake en el karaoke? Es la onda. ¡Oyasumi nasai! (o sea, ¡buenas noches!)

  3. Cierto, amiga Grimalkin, llegué de una pieza y eso ya es ganancia. Ahora todo es cuestión de sacar el retraso de horario y ensayar la presentación hasta que se me olvide (que estoy ensayando, no que olvide la presentación). Te mando un muy fuerte abrazo.

    Cata querida, mi cuarto es estilo americano y el hotel es más bien de negocios: sencillo pero con detalles agradables. Sí, me metí en la tina, no tanto por la tradición japonesa sino porque estaba tan cansado que necesitaba relajarme. Y no, no he ido todavía a un karaoke, no me deja el retraso de horario y además sigo preparando mi presentación. Eso sí, ayer salí a cenar deliciosamente, después de caminar casi dos horas para encontrar un lugar que me agradara y tuviera menú en inglés. ¡Te mando un abrazo y gracias por los consejos!

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