Un prietito en el arroz II (almost showtime)

Mi presentación está programada para las 3 de la tarde y ahora mismo son las 11 de la mañana. Ya me está dando el telele. Como dijo Cecilia en PhD comics, estoy tan nervioso que “hasta las mariposas en mi estómago están vomitando.” Bueno, en realidad no tanto, pero sí estoy algo nervioso. Siempre son las horas antes de la presentación las peores.

Recuerdo un comercial de Nike de hace unos 10 años (o más tal vez) que decía algo así como “cuando corres, la duda no te alcanza; cuando saltas, el miedo queda atrás”. Eso es exactamente lo que me pasa, sé que una vez presentando voy a “calentar” la voz y las palabras saldrán por sí solas. Pero claro, mientras espero siento que todo se me va olvidar, que me van a preguntar cosas que no sabré responder o que mi asesor estará en primera fila mientras mueve la cabeza negativamente.

Aprovechando que estoy dejando que pase el tiempo (pues las presentaciones de esta mañana no están tan interesante y, de todos modos, no podría ponerles atención), van unas pildoritas (con permiso de Cata) seleccionadas del congreso.

  • La forma más extraña de referirse a una hora: 3.6 kilosegundos. ¿Quién en su sano juicio utiliza kilosegundos para referirse al tiempo de tratamiento térmico? Sí, lo sé, que el Sistema Internacional y todo, pero aún así se escucha muy raro.
  • Un expositor dijo que su trabajo abría todo un panorama nuevo de investigación en su campo. El moderador le preguntó si podía extenderse un poco más y cuál era el futuro que el veía en ese campo después de su trabajo. El pobre hombre se congeló, dijo “o sea” como 100 veces y no pudo responder. Al final el moderador se disculpó, le dijo que sólo quería saber a qué se refería con eso en su presentación y lo dejó ir. Moraleja: Ten cuidado con lo que dices/escribes, todo puede ser usado en tu contra.
  • Con perdón de todos ustedes, está muy cabrón pagar la dolariza para venir a cabecear a las pláticas. Digo, sí ha habido unas que están aburridísimas, pero no está uno a fuerzas. Total, Kyoto tiene como 60 templos por visitar, geishas que conocer y sake que tomar. Me he encontrado con al menos 2 dormilones y un roncador por plática.
  • Que me disculpen mis compañeros de congreso pero, ¿qué caso tiene decir (y mostrar una diapositiva con) mi plática incluirá introducción, justificación, desarrollo, resultados y conclusiones? ¿No es esa precisamente la idea de toda presentación en un congreso de este tipo? ¿Acaso alguien dirá: mi plática incluirá recetas de cocina, un cuento corto a toda madre y unos códigos para hackear su play station? Sinceramente, eso es poner una diapositiva inútil, que a nadie le importa y que sólo quita tiempo. Al menos un 50% de las pláticas la han incluído.
  • Si el expositor va a leer palabra por palabra lo que puso en su presentación, ¿qué caso tiene su presencia aquí? La presentación es un soporte, pero uno tiene que añadir detalles, explicaciones y similares. Creo que todos podemos leer lo que dice la presentación, así que es mejor explicar qué se observa en esa gráfica o micrografía.

Y ya, ya despepité demasiado. Seguramente que alguien podría hacer una lista más larga y viperina después de sufrir mi presentación. Voy a practicarla por última vez y espero que me vaya bien.

Darth Tradd
Kyoto Kokusaikaikan
Kyoto, Japón

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