Un prietito en el arroz (se acabó el veinte)

Acabo de regresar de caminar todo el día por el noroeste de Kyoto. Estoy hecho polvo. Visité 4 templos (Ryoanji, Kikakuji, Ninnaji y Daikotuji) y 1 santuario (Hirano) y creo que caminé como 10 kilómetros en total. Ayer caminé un poco menos, pero sólo pude visitar un templo (Kiyamizudera) y un mausoleo del que no recuerdo el nombre. Al menos puedo decir que valió la pena. Como ya estoy muy cansado y mañana me tengo que enfrentar a mi largo vuelo de regreso a Manchester (¡Sufro!), dejemos que las imágenes hablen (y claro, con algunos pies de foto, como es costumbre)

kiyamizudera

Este es Kiyamizudera, uno de los candidatos finales para las nuevas 7 maravillas del mundo. Un templo impresionante, pero hasta el gorro de gente, como es de esperarse.

kikakuji

Kikakuji, con todavía más gente por razones obvias. En efecto, el templo está recubierto de oro.

ninnaji

La entrada a Ninnaji, el templo que más me gustó de todos. Está bastante lejos (nótese mi cara de cansancio) y para colmo, empezó a llover cuando llegué (típico, ¿verdad?)

Y esta es sólo por si alguien dudaba si de verdad había venido a una conferencia. Al menos me presenté, ¿no?

Me voy, tengo que empacar y preparar todo para el regreso de mañana. Con un poco más de calma, espero contar las aventuras adecuadamente. Saludos a todos.

Darth Tradd
Tokyu Hotel
Kyoto, Japón

6 thoughts on “Un prietito en el arroz (se acabó el veinte)

  1. Olvídate de la corbata, Grimalkin: Paco querido, ¡tienes unas ojera tan grandes que parecen dos! c”,) Estás más acabado que mi hermano, que ya es mucho decir, y perdóname que te lo diga pero das miedo. A descansar, niño mío, a descansar 24 horas seguidas por receta médica, que si no cuando te vean Becky y Vicky van a salir corriendo. ^_^

    Por cierto, Jack me dice que si en la conferencia hablaban de metales en bruto o si también hablaban de la manufactura y aplicaciones de tubos. Ay, siento que me voy a condenar. 😀

  2. Tras haber caído en coma por un rato (porque decir que dormí profundamente es decir poco) regreso y ahora sí explico la broma. Yo pregunté si entre tanto titanium se hablaba de probar los tubos o nada más probar los materiales que se usan para fabricarlos. Viendo tu cara, compadre, creo que definitivamente se probaban los tubos. Debió de haberse movido mucho el abanico por aquellas tierras, qué barbaridad… Y ahora me voy a caer en coma otra vez que buena falta me hace. Titanium, digo, saludos…

  3. Mientras espero abordar el avión y aprovechando que el aeropuerto de Kansai ofrece internet gratuito, trataré de responder a sus amables comentarios.

    Grimalkin querida, en efecto, me puse la corbata. ¿Tan mal me veo? Y la publicidad del templo dice que está recubierto de oro. La vista es impresionante, pero es difícil detenerse a disfrutarla, pues la cantidad de gente es increíble.

    La mala vida que me di en Kyoto, Cata querida, es la culpable de mis ojeras (que bueno, deben ser dos, ¿no?. Una por cada ojo. Lo sé, mal chiste) Pero bueno, el asunto es que tienes que sumarle el jet lag y el hecho de que las sesiones en el congreso empezaban 8:30 y me tomaba un poco más de media hora llegar al centro de convenciones. Trataré de seguir tu consejo médico y dormir un poco.

    Jack, compadre, juro que no fui a ningún lugar dónde se probaran tubos durante mi estancia en Kyoto, a pesar de lo que diga mi cara. Aunque, he de admitir, la verdadera razón de que caminara tanto el jueves es porque estaba buscando un tugurio de esos 😀

    ¡Saludos a todos!

  4. No, señor, no me malinterprete. Parece niño de secundaria pero nada más (Ja. Perdón, no me pude aguantar). Me sorprendí porque usted juró y recontrajuró que no se la pondría a menos que fuera caso de vida o muerte y si hubo tal, nos ha escatimado mucha información.

    Saludos

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *