La revolución me hizo justicia

Ahh, ¡qué buen descanso me tomé! Casi dos semanas sin publicar y todavía podía haber seguido por más tiempo. Tristemente el descanso en mi publicación no fue reflejado en descansar del trabajo. El regresar de Japón incluyó no solamente el recuperarse del gran retraso de horario, sino también el terminar un reporte que tiene algunas semanas de atraso y el ponerse a programar en MatLab para tratar de simular la deformación micromecánica de mi querida aleación.

Pero, como dice el título, la revolución me hizo justicia. Ya no me acuerdo si lo comenté antes, pero mi sufrida laptop ha resentido el uso y abuso que le he dado y tiene rato que no le funciona bien el ventilador. Esto, por supuesto, la hace extremadamente silenciosa, pero también hace que se caliente a niveles preocupantes. Pasando los 94 °C se congela automáticamente por seguridad. Naturalmente, algunas rutinas de MatLab hacen que alcance esa temperatura con relativa facilidad, así que tuve que comprarle una base con ventiladores externos. Debí haberla mandado a reparación hace algún tiempo, pero no había podido pararla ni siquiera por un día.
El asunto es que un buen amigo, un postdoc que me ayudó mucho con mi proyecto, consiguió trabajo y dejó el grupo hace un mes. El estaba usando una laptop que pertenece al grupo y, antes de que alguien más la pidiera, le pedí a MP que me la heredara. Accedió y ahora tengo una Dell Latitude D620, con doble procesador centrino a 1.8 GHz y 2 GB de RAM. Lo único que necesitaba, claro está, era quitarle Windows e instalarle GNU/Linux. Esto me dio la oportunidad de actualizar a la última versión de Kubuntu, algo que no había podido hacer en mi otra máquina porque, como dije antes, no había podido dejarla descansar ni un día.

Tras superar los pequeños detalles como la resolución de la pantalla (algún día escribiré un pequeño how-to al respecto) y la red inalámbrica, tengo una máquina bastante competente, con un escritorio extendido en el monitor que MP me regaló endenantes y  que puede correr MatLab, OpenOffice y Kile simultáneamente sin calentarse (y dejando libre todavía algo de memoria física).

Y dirán ustedes, ¿a qué viene el largo e irrelevante cuento de computadoras? La verdad es que no quiero hablar de otros aspectos. No fue una buena semana en ese aspecto y, sin embargo, tampoco fue una semana perdida. El asunto con Becky no progresó bien y ahora está de regreso en su casa. Los detalles, tal vez, los contaré más adelante. Pero mi regreso a tierras mancunianas no fue tan malo. Fui bien recibido por otros amigos (y amigas, como diría Fox, aunque creo que aquí la precisión es pertinente) y hay otros planes para este verano y para el resto del año. Al final del día, sigo mostrando la mueca que es mi sonrisa y eso creo estoy seguro que es lo más importante.

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

3 thoughts on “La revolución me hizo justicia

  1. Le faltó mencionar un ajuste más, señor: le puso código ASCII y le agarró una muy bienvenida racha de comentarios puestos en su lugar.

    No desanime: ella se lo pierde, usted se lo ahorra.

    Besos

  2. Una menos en la lista, mi estimado compadre. Al fin y al cabo, recuerda que, al igual que con los grandes conquistadores, la lista de mujeres que no pudiste tener palidece en comparación con la lista de mujeres que aún estás por conquistar… Qué bárbaro, qué barbaro, necesito apuntar esa frase, no se me vaya a olvidar… listo.

  3. Cierto, Grimalkin, se me pasó mencionar lo del código ASCII y la racha de comentarios en el lugar preciso. Gracias por el comentario. Un abrazo y sigue disfrutando las vacaciones.

    Compadre, la frase me convenció, tal vez te la robe para algún cuento si es que tengo algo de tiempo en las semanas siguientes. Un abrazo.

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