Don Poli

Lo cual me trae a la memoria – terció el gordo atropelladamente – la historia de don Poli. Hipólito Higuera (Don Poli, para los cuates) llegó a vivir a una casa que está cerca de la calle donde viven mis padres (y donde yo vivía en aquellos días) hace unos 10 años. Era la casa de sus padres y se mudó porque su papá murió de tétanos y no quiso dejar sola a su mamá. El caso es que don Poli es mecánico y se puso su taller ahí mismo. Mi papá y él siempre se llevaron bien, principalmente porque mi papá nunca llevó su coche a lo arreglara y él nunca le pidió a mi papá que le imprimera facturas ni nada de eso. El caso es que este señor tuvo una racha de mala suerte impresionante. Todo comenzó cuando se bajó de un camión que todavía estaba en marcha o el camión se arrancó antes de que él bajara o algo así. Lo cierto es que su tobillo se quedó atorado y se fracturó la tibia, o creo que el otro hueso que forma la bolita del tobillo. ¿O fue al revés? Creo que más bien fue el pie que bajó el que se rompió. O ya no sé, pero acabó con yeso en un pie. Y así andaba el pobre, arreglando coches con todo y su pierna mala. Imagínense lo que era para don Poli meterse abajo de un carro para revisar algo, teniendo que arrastrar el yeso. Total, le quitan el yeso cuando consideran que la fractura ya sanó y el señor parece que quedó bien. Pero la casa de su mamá es de las de antes, de las que tienen el baño en un cuartito separado de los cuartos para dormir. Una noche a don Poli se le hace bueno ir al baño y en lo obscuro no ve un monoblock de una camioneta V8 y ¡madres!, que le pega con el pie malo que ya casi sanaba. Y otra vez a traer el yeso por un ratote y a pasar las de Caín agachándose para arreglar los coches. Como de repente no alcanzaba algún tornillo o un seguro, se hizo de mala fama y el negocio no crecía. Se me había pasado contarles que este señor estaba casado y que su esposa, al ver que el negocio iba para abajo, decidió dejarlos, al negocio y a su marido. Así que Don Poli se quedó en su taller venido a menos, con una pierna mala (porque de la fractura versión 2 nunca quedó bien) y además solo. Siendo él un señor de los de antes, de repente se vio sin quien le ayudara con las cosas de la casa. Ya saben: lavar platos y ropa, cocinar y en general atender su hogar. Ante tal situación, lo mejor que se lo ocurrió fue pegar una cartulina en su taller donde escribió, en letras grandes: "Se solicita señora." Le llegaron varias, pero ninguna le convencía. Un día le dijo a mi papá: "Es que yo creo que no estoy tan tirado a la calle, ¿no?" Mi papá le sugirió que en vez de "Se solicita señora" escribiera "Se solicita esposa". Después de un pensarlo un rato, decidieron que lo mejor era que la cartulina dijera: "Se solicita señora de buen ver (y mejor tocar)"

– ¿Y eso qué tiene que ver con lo que estábamos platicando?

El gordo volteó a ver a sus amigos, sin saber qué contestar.

– Bueno, ¿y en qué acabó?
– No sé, hasta ahí llega la historia.
– Pues es una historia muy pinche.
– Sí, ¿verdad?

Darth Tradd
Hulme
Manchester, UK

7 thoughts on “Don Poli

  1. Te cae?! eso no es nacer con estrella, eso es nacer estrellado!! deberia ir a Catemaco, digo, pa q dure la señora no?… salu2!! xoxo 🙂

  2. no manches te he dicho, hasta el cansancio, que ya no fumes de esa madre… que te hace daño.

    Que es eso de contar una historia donde no recuerdas los datos del chisme, y luego pa que no llegues a nada nooo…

    DEfinitivamente esa cosa te esta sorbiendo el seso. 🙂

    Saludos

  3. Esto me recuerda un hermoso poema de Edmundo Santos denominado “Barra”:
    El cruel hostelero,
    sin conocer del hambre
    la terrible garra,
    entregando la escoba
    al pordiosero dijo:
    “¿Quiere usted más?
    Pues barra, barra.”

  4. ¡Salud, querida Grimalkin! Me da gusto que también hay movimiento por su blog. Creo que ese remate que usted sugiere sí hizo falta. Siempre hay espacio para una bebida. Bestos y abrazos de medianoche.

    Mi querida Mariana, el cuento se inspiró en personajes reales, pero le exageré bastante. Sin embargo, lo del pie sí que le pasó y lo del anuncio también. Ahora que lo pienso, todo le pasó, sólo le cambié algunos detalles. Besos y abrazos de medianoche.

    Lalete, lo que pasa es que te tienes que poner al tiro. Dale por lo menos un toque a la acetona o algo así pa’que le entiendas. Un abrazo.

    ¡Gracias, Juan! A pesar de todo no quedó tan mal, ¿verdad? Leí que te compraste un IPhone, ¿qué tal? Luego nos lo presumes. Un abrazo.

    Como diría Zabludovsky en sus años: Buena rima, Quoth, buena rima. Un abrazo.

    ¡Hola, Cristoph! Gracias por el comentario y por seguir al pendiente de este medio abandonado blog. Yo también espero seguir con un mejor ritmo de publicación. Un abrazo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *