De Dyson a Satie

Hace algunos años, mi papá y yo caminábamos por una tienda-almacén, después de habernos quedado un buen rato viendo los generadores eléctricos a gasolina y prometiendo que la próxima vez compraríamos uno. Decía pues que caminábamos por la tienda y llegamos a la sección de libros, revistas y cedés. Ahí me llamó la atención un libro gordo que mostraba en su portada interesante y pomposo título: La cultura, todo lo que hay que saber.

La verdad es que no pude comprender cómo alguien podría presumir de resumir todo lo que hay que saber sobre la cultura en un libro de 704 páginas. ¿Todo lo que hay que saber? Tal vez su definición de cultura es el problema. O tal vez simplemente el traductor (el autor es alemán) se emocionó y le puso ese título. Lo cierto es que dudo que alguien pueda decir: Sé todo lo que hay que saber

Además, saberlo todo debe ser bastante aburrido. Es muy divertido descubrir algo nuevo, aprender sobre un compositor, un escritor, un científico que nos era desconocido. Es delicioso volcar toda la atención en ese detalle que desconocíamos, con ese placer infantil que da el descubrimiento. Ese placer que generalmente desaparece con los años y cuya desaparición nos hace envejecer. Y no digo que sólo aparezca en actividades culturales, por así llamarles. ¿No es también delicioso aprender nuevas rutas al caminar, por ejemplo? Al carajo con el síndrome del producto terminado, admitamos que siempre nos faltará un mundo por descubrir.

Pero, como siempre, divago. El mes pasado descubrí a dos personajes y sus obras me han impactado. El primero es Freeman Dyson, discípulo del más famoso Richard Feynman (quien a su vez fue discípulo de Manuel Sandoval Vallarta). Tras leer algo de Dyson en la red, me hice de un libro, The scientist as rebel. He disfrutado mucho leyéndolo. Va una cita al azar:

Son necesarios herejes que cuestionen los dogmas… Estoy orgulloso de ser un hereje. El mundo necesita herejes que critiquen las opiniones ortodoxas prevalecientes

Pero Dyson no se limita a los herejes religiosos. De hecho, también se refiere a la necesidad que tiene la ciencia de contar con voces que se opongan al sistema establecido. De hecho, en cuestiones de ciencia y fe, toma una posición media:

La ciencia y la religión son dos ventanas a través de las cuales la gente mira, tratando de entender el gran universo allá afuera, tratando de entender por qué estamos aquí. Las dos ventanas nos dan vistas diferentes, pero miran al mismo universo. Ambas vistas son unilaterales, ninguna es completa. Ambas dejan fuera características esenciales del mundo real. Y ambas son dignas de respeto.

Voy a la mitad del libro y sigo disfrutándolo bastante. Luego les cuento qué más encuentro.

El segundo personaje es Erik Satié. He leído un poco de su vida en la Wikipedia y en otros lados, sin duda un hombre excéntrico y genial. Pero, parafraseando a Durero, su música lo retrata mejor.

La Gimnopedie No. 1 me parece excelente para los días de lluvia aquí en Manchester. Es una melodía simple con aire melancólico, como para sentarse a ver la lluvia detrás de la ventana.

La Gnosienne No. 1 también me gusta mucho. Me hace pensar en tardes de pub, cuando no hay mucho qué contar y sí mucho que beber.

Y por ahora, basta. Creo que este post quedó bastante raro, fragmentado, algo largo y con demasiadas citas. Creo que necesito irme a dormir.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

8 thoughts on “De Dyson a Satie

  1. Eres un romantico mi amigo! no cambies pero recuerdame darte un zape la proxima vez que te vea por casi hacerme vomitar ;¬)

  2. Wha’?! ¿Qué tiene de malo Erik Satié? ¿O fue el texto de Freeman Dyson? El video es más bien malo, cierto, pero dije: Su música lo retrata mejor. Me debes una chela, al menos.

  3. Hasta ayer me avisó el RSS que usted había logrado curar a la mula y me doy cuenta que ha estado más activa que de costumbre. Lo leeré con calma cuando el template sea más benevolente con mis ojos. No sé si quejarme de exceso o falta de contraste, pero la imagen de hasta arriba me lata.

    Besos, desde la encharcada Cd. de México.

  4. Debería azotarme y decir que no es mi día, que a la mitad de mis comentaristas no les gusta los posts y a la otra mitad no le gusta el diseño. Pero no, no me voy a azotar.

    Espero, mi querida Grimalkin, que sus ojos no resientan el contraste (sea alto o bajo) de esta nueva plantilla. Y ya sabe usted de mi predilección por las imágenes extrañas en el header.

    Besos desde la todavía templada Manchester.

  5. Nada de eso, mi querida Cata. La verdad es que no son tan conocidos como otros escritores y compositores. Qué bueno que te gustó la música de Satié, para mí es lo mejor para acompañar la lluvia que acaba de llegar a Manchester.

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