Back to basics

Tengo muchos años de no usar un lápiz para escribir. Si recuerdo bien, empecé a usar portaminas desde que estaba en quinto o tal vez sexto de primaria. Eso tiene, al menos, veinte años. Los lápices amarillos con gomita roja me desesperaban. Eran sucios, había que estarles sacando punta a cada rato y además la pintura amarilla seguro tenía plomo. Así que comencé a usar portaminas y me aficioné a un modelo en particular, el Rotring Tikki. Tuve al menos 6 de esos portaminas. Muy buenos, ligeros y confiables.

Una de las razones por las que dejé de usar lápiz fue un accidente que tuve en cuarto año. En aquel tiempo, ya era reconocido como un alumno aplicado según el habla de aquellos días. Mis compañeros, hasta eso, me apoyaban bastante, sin hacerme la guerra. Recuerdo que a veces la maestra daba el resultado de alguna operación aritmética y no faltaba el que me codeara y me preguntara: ¿Sí es cierto, Paquito? (Así me decían, pues)

Resulta pues que en una ocasión estábamos contestando un cuestionario, creo que de confusión opción múltiple. De repente me vi rodeado por unos 6 o tal 8 de mis compañeros que, cada que contestaban una pregunta, volteaban a preguntarme: Paquito, ¿la ocho es la a? ¿Qué pusites en la 9? ¿Qué pagina era? ¿Te dicto mis respuestas y me dices si están bien? La maestra no estaba y todos mis cuates me rodeaban como abejas, sin darme un minuto de respiro. Así siguieron, desesperándome, hasta que reventé y les grité: ¡Déjenme en paz! ¡Contesten ustedes solos! O algo así, yo no era tan grosero en esos días.

Mientras gritaba le di un golpe a mi palma izquierda. Un golpe mal dado, con la base del puño. Un puño mal formado, con mis dedos rodeando a mi pulgar y a un lápiz con la punta hacia abajo. La punta del lápiz se me clavó en la mano y todavía hice la burrada de no retirar el puño hacia arriba, sino hacia un lado. Un buen pedazo de grafito y cerámica se me quedó atorado en la mano. Mis amigos recularon un poco, viendo que me había clavado el lápiz e inmediatamente volvieron a la carga. Bastards.

Dos días después (porque no dije nada al llegar a la casa), mi mamá me sacó esa mina de la palma de la mano y cubrió la herida con merthiolate rojo. A mí siempre me gustó el merthiolate rojo, hacia que una raspadura sin chiste se convirtiera en una herida heroica. La herida sanó, pero yo siempre me quedé con un cierto resentimiento hacia los lápices, aunque la culpa haya sido mía.

20 años después, aquí en Manchester me compré un portaminas Staedtler para hacer los cálculos, anotar recados y hacer borradores de pendejadas varias. Y, por supuesto, desapareció de mi escritorio. Nuevamente, bastards.

Hace un mes le estaba pidiendo ayuda al Profesor Morhi y busqué con qué dibujarle un diagrama. El me acercó un lápiz y me dijo cortésmente: Try this. Japanese pencil. Best in the world. Mjhm. Acabé de dibujarle el diagrama y él me explicó perfectamente lo que yo no podía entender en un principio. Al final, me regaló el lápiz y me dijo que me traería más de Japón.

La semana pasada, me trajo una caja de lápices. Matured Mitsu-Bishi 9800, dureza B, para escritura general dice la caja. Maldita sea, tal vez es que tengo mucho de no usar lápices o a lo mejor sí son buenos los condenados, pero es una delicia escribir con ellos. El Profesor todavía fue tan amable como para reglarme un sacapuntas y una goma Tombow. The best pencil must be erased with the best eraser, me dijo.

Volver a usar lápices tiene sus ventajas. Son menos codiciados que los portaminas, el sacarles punta es una buena forma de perder el tiempo y además el olor a madera (en particular estos Mitsu-Bishi) que despiden es agradable, incluso relajante. Ahora sólo tengo que asegurarme que la próxima vez que alguien me desespere con sus burradas, la el lápiz apunte hacia ellos y no hacía mí.

Darth Tradd

Grosvenor Street

Manchester, UK

12 thoughts on “Back to basics

  1. shiale no se si reirme porque estas medio wy por azotar el lapiz contra ti, o si llorar por la forma melancolica de narrar el regalo de tan fina persona, como el profesor Mori…

    En fin amigo mio, yo aprendi que los lapices eran una buena forma de ahorrar, debido a que todo mundo tomaba “prestados” los boligrfos de mi oficina.

    Saludos

  2. Ah, los lápices. Me encantaba usarlos cuando daba clases. Era una delicia llegar con los alumnos, sentarme en la mesa, ponerme a dictar clase y de pronto aventarle un lápiz “Mirado” al cabroncete que no se callaba. También era fabuloso cuando me hacían encabronar y yo rompía un lápiz simplemente apretándolo en el puño. Los callaba que hasta daba gusto verlos. Claro está que ellos no sabían que yo preparaba mis lápices para que se rompieran cuando los apretaba por la mitad e hicieran un chasquido más fuerte de lo normal, porque si no no hubiera sido tan efectivo el asunto.

    Por cierto, caballero (sin acritud), estoy preparando ya el episodio cero. Hay un wiki en lidercorp.org, llamado skwiki (originalidad ante todo) en el cual puede editar su participación. Pero como ese servidor en particular tiene problemas con Perl, por una actualización mal hecha (y eso que usa CentOS), Wakaba no funciona. Trabajo en ello.

  3. Anda, que bonito relato, nostalgia pura diría yo y mi experiencia con los lápices es que los dejé de usar hace poco para que mis compañeros no los agarren de mi escritorio, tengo un portaminas al que le pude poner mi nombre y siempre que lo veo en manos que no son las mías, con mi tono más intrigante digo: ESE ES MIO ¿VERDAD?

  4. la palabra es guajolote jajaja, aaaa esta semana ha sido dura amigo mio, extrañaba tu blog pero no tengo ya mucho tiempo libre, lo cual es bueno (creo)…

    Los traumas de la niñez! a mi me encantan los lápices conté, todo mundo los odia porque son acerados, pero se portan muy bien!!

    Eso de ponerles etiquetitas es padre, aun asi se me pierden!!! q coraje!!!

    salu2 corazon, espero podamos platicar pronto!!

  5. Nada como escribir con un buen lápiz!! la mejor técnica para evitar que se lo vuelen es tenerlo bien mordido lo cual he notado ayuda además a incrementar el nivel de concentración. Jamás usar el borrador incluido, es simplemente de mal gusto ;¬)

    Iba a comentar sobre tu pulcritud a esa edad pero mejor me limitaré a decir que me hiciste recordar mi portaminas favorito: “The Shaker” de Pilot (creo que inicialmente era de otra compañía y la absorbió Pilot pero bueno).

    Disfrute y comparta sus lapices posh ya que aqui solo tengo los que me da la uni con su borrador Impega!! que de seguro es la marca ACME que solo sabe fallar!! le paro pq parece que ya quiero mi propio bló!!!

  6. A mí me gusta mucho escribir y dibujar con lápices pero no puedo hacerlo mucho porque tengo una maldición que me hace que cada vez que tengo que sacarle punta a mi lápiz le rompo la punta en el sacapuntas y así sigo hasta que me quedo cin un cabito nada más 🙁 ={ T_T

  7. Lalete, de todos modos la gente se vuela los lápices, aunque les gustan menos que las plumas y portaminas. Un abrazo.

    Quoth, ya me di una vuelta al wiki, pero apenas salí de una reunión con mis asesores. Al rato trataré de añadir mi colaboración. Un abrazo.

    Mi estimada Domina Venti, qué bueno que te gustó el relato. Curiosamente, nadie se ha interesado en robarme mis lápices. Espero que sigan así. Muchos saludos.

    Mariana, estuve moviéndole un rato a las palabrejas antispam. Qué bueno que te hizo reir la que te tocó. Nunca me gustaron los lápices acerados por alguna razón. Muchos saludos.

    Valdo, a mí nunca me convenció el Shaker. Era padre el sistema, pero prefería los Rotring más ligeros. Me debes unas chelas, por cierto.

    Cata querida, deberías pedirle a Tomoka unos lápices Tombow. Vas a ver qué te van a gustar y espero que sí aguanten al sacapuntas. Muchos saludos.

  8. Si a marcas de lápices nos referimos, yo, personalmente, prefiero los Dixon Ticonderoga, que me costaban como 3 dólares la caja de 12 en el Staples de Smithe y Seymour. Antes de eso eran los Mongol, fabricados por Eberhard Faber y después adquiridos por Sanford, que a continuación procedió a descontinuar la marca. Eso sí, yo ya no uso lápices mecánicos porque las minas se quebran nada más mirarlas. Y a propósito de probar lápices, invito a la concurrencia a probar los TRI-Conderoga, que son en sección triangular y muy cómodos, al menos para mí. Si hubiera en número 1 serían perfectos, pero sólo los hacen en número 2.

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