Vicky

Tras haber vivido mis primeros 27 años bajo el ala protectora del Seguro Social, la grasa vaso-obturadora de las gorditas de migajas y la cegadora resolana del Anáhuac, tuve la oportunidad de salir a conocer mundo. Desde entonces (abril del 2005) he andado de un lado a otro, gracias a la beca y a la Universidad.

¿Qué puedo decir del mundo que me ha tocado ver hasta ahora? Que no es un lugar para tener hijos. O, dicho de otra forma, no me gustaría traer hijos a este mundo.

No me he amargado, ni deprimido. Eso es lo que creo, tras haber sido testigo de lo poco que he visto. No es una decisión escrita en piedra, acero inoxidable o similares. Es más, tengo la idea, no, la esperanza, de que la eventual dueña de mi beca me haga cambiar de opinión.

Pero mientras ese día llega, me puse a pensar en las múltiples ocasiones en que la he regado con las candidatas que he conocido. Con ese recuento en mente y tratando de darle terapia intensiva a este blog, he decidido comenzar una nueva serie de artículos dedicados, en principio, a mis hijos nonatos: Cómo conocí (y espanté) a tu no-madre. Y para comenzarla, va la historia más reciente.

Hace poco más de un mes, más o menos cuando este blog dejó de ser actualizado, viajé a Newcastle para visitar a los señores Tate. Algunos de mis lectores recordarán que ya los había visitado en dos ocasiones dos. Esta vez me invitaron a jugar cróquet (en el cual no me fue tan mal) y a caminar un rato a lo largo de la Muralla de Adriano, que en su momento marcó el límite boreal del Imperio Remono Romano.

Cuando íbamos los tres pasando las de Caín con tanto subir y bajar colinas (la cuesta del pedo, que diría mi abuelo) me dijeron:

– ¿Te imaginas si Vicky hubiera venido? Iría bien adelante de nosotros, ella está muy muy en forma.

– ¿Vicky? – pregunté.

– Sí, una amiga nuestra. Muy agradable, pero no pudo venir.

– Ah.

– Pero no te apures, la invitamos a cenar. Esta noche la vas a conocer.

El resto del día, a intervalos regulares, se la pasaron hablándome de todas las virtudes de la Vicky. Finalmente regresamos a su casa y mientras ellos preparaban la cena, me fui a bañar. Estaba en el cuarto terminándome de cambiar cuando escuché que alguien llegaba a la casa. Vicky, evidentemente, pensé.

Bajé al recibidor (pues los Tate tienen una casa muy amplia y bien distribuida) y ahí encontré a una muchacha claramente británica, alta, de tez clara, pelo rubio y nariz afilada. Iba muy arreglada y me sonrió muy cortésmente al verme.

Hello, there! – dijo Vicky con un marcado acento norbritánico.

– ¡Francisco, qué bueno que ya bajaste! – intervino nuestra anfitriona – Ella es Vicky Vaporub, nuestra amiga de la que te habíamos hablado.

Hello, Vicky -  respondí con mi inglés evidentemente latinoamericano con un ligero tinte mancuniano – Nice to meet you.

Nice to meet you, too!

Una cosa quedó clara desde el inicio: Si bien Vicky y yo tratamos de ser amables desde el principio, ambos nos sentíamos muy incómodos al haber sido traídos a una pseudo-cita orquestada por los Tate. Mientras ellos le daban los últimos toques a la cena, Vicky y yo tratamos, con relativo éxito, de platicar de temas más interesantes que el clima de la isla. Cuando las últimas verduras estuvieron cocidas, pasamos al comedor.

La ensalada de aguacate (porque eso no era un guacamole) pasó sin mayores consecuencias. Pero al llegar al plato fuerte, los Tate se disculparon: Tenemos que ir a sacar el pollo del horno. Francisco, Vicky, los dejamos para que se conozcan mejor.

Sólo faltó que los señores cerraran un ojo o se rieran como cómplices. Salieron del comedor y Vicky yo nos miramos, entre divertidos e incómodos. Tras unos segundos, los dos nos reímos.

– ¿Qué te dijeron? – preguntó ella.

– Que habían invitado a una amiga muy querida a cenar. ¿Y a ti?

– Que tenían un huésped muy agradable (¡ja!) invitado a cenar y que pensaban que era una buena idea que lo conociera.

Cabe la aclaración de que Vicky es de mi edad y también soltera. Los Tate vieron la posibilidad de resolver dos tristes vidas de una sola cena. Pero ya estábamos ahí y decidimos disfrutar ese rato lo mejor posible.

Would you like to have some more wine, Vicky?

Yes, I shall have some. Cuéntame, ¿dónde vives en Manchester?

La plática fue agradable y su compañía altamente disfrutable. Sin embargo, simplemente no hubo click, chispita, química o como quieran llamarle, entre nosotros. Cuando pasamos a tomar el té, creo que ambos estábamos aliviados de haber sobrevivido la cena. Pero faltaba el remate.

– Vicky va a ir a Manchester en este agosto, – dijo la señora Tate. – Sería buena idea que te llamara, ¿no crees, Francisco?

– Por supuesto – respondí con mi falsa flema querebritánica.

– Sí, -dijo Vicky. -Yo te llamo. Aquí les pido tu teléfono a los Tate, ¿te parece?

– ¡Claro que sí! – exclamó la señora. – Aquí te damos su teléfono, su correo electrónico y demás datos, Vicky.

– Perfecto – respondí.

Después de que Vicky se retiró, la señora Tate parecía muy complacida.

– ¡Qué chica tan agradable! Me dio gusto que la conocieras, Francisco. Estoy seguro que se llevarían muy bien.

– Sí, tiene usted razón, – contesté. No le dije que tenía razón sólo en que ella era agradable.

Cuando venía en el tren de regreso a Manchester, sonreía mientras recordaba esa cena. No sólo porque fue agradable o porque daba material para una buena charla o publicación. De verdad me da gusto haber hecho amistades como los Tate, que se preocupan tanto por mí (y por mi soltería) como para arreglarme citas cuando voy a visitarlos. Caraxos viejitos. Buena la hicieron.

10 thoughts on “Vicky

  1. Son un amor esos señores, de verdad que me da gusto que los hayas conocido, y claro presentado. De repente me he puesto a pensar que las generaciones anteriores a la de nosotros se preocupan porque no estamos siguiendo sus pasos de casarnos jóvenes o cosas así…

    En fin amigo se te fue la virginia, o a lo mejor luego te cae par hacerte una visita de cortesía, aun no termina agosto. En fin si llega septiembre y no te ha hablado, es que saliste bien librado de esa cena; aunque bien por la descripción ofrecida en el relato es del biotipo!!!!!!!! me extraña que no hayas ese click no resultara…

    Saludos amigo, ah y por supuesto a los amables señores Tate…

  2. Estaba leyendo el mensaje anterior donde manifiestas tus dudas acerca de mantener el blog. En lo personal te digo que es una delicia leer tus mensajes, aunque no te conozco personalmente, leo esta página desde hace un año cuando accidentalmente la encontré y prácticamente la he recorrido de arriba a abajo. Tienes una manera muy amena de escribir y aunque supongo que el mantenimiento del mismo te demanda cierto tiempo, espero que reconsideres la decisión y sigas deleitándonos con tus experiencias.

    Al igual que tu, soy mexicana y estoy aqui en Manchester porque mi esposo tiene una beca Marie Curie por un año, así que buscando información sobre esta ciudad encontré tu página y desde entonces soy una fiel seguidora.

    Es increíble como puedes empezar a sentir aprecio no sólo por un compatriota sino por una persona que parece tan familiar día a día a través de este blog. Cuando leo tus mensajes sobre tus experimentos, tu progreso en el doctorado o bien la oferta que te hicieron para el postdoc, me da mucho gusto que te vaya bien.

    Habia pensado en otras ocasiones escribir para hacerte saber mi afición por tu blog, pero había dudado, sin embargo en esta ocasión me parece oportuno comentarlo para que sepas que tienes más seguidores de los que imaginas y que quizá no hayan hecho su aparición a través de mensajes.

    Por favor sigue manteniendo vivo “Desde la Inopía”

    Saludos

  3. Juas, a mí han pretendido aparearme (o sea, ponerme pareja) varias veces en diversos lugares. Sólo la primera vez caí y desde entonces me cuido mucho de asistir a esas cenitas.

    Sin embargo, debo comentar que una vez mis tácticas patánicas (de patán) tuvieron un útil efecto secundario inesperado. Resulta ser que olí yo que iban a pretender presentarme a alguien en una fiesta. Yo agarré a un amigo y lo traje de marcaje personal, en discusiones bizantinas de alto nivel, digamos como si los twi’lek y los togruta son especies relacionadas.Cada vez que el anfitrión intentaba introducir en la conversación alguna cosa sobre la niña en cuestión, las tácticas patánicas lograban evitar contactos posteriores, y así hasta terminar la fiesta.

    Unos meses después me enteré que la chica se había agenciado novio, que la chica celaba al novio en grados extremos y non plus ultra vistos, y que el anfitrión de la fiesta no pretendía presentármela a mí sino a mi compañero de fiesta. Que, sin embargo, me agradeció que hubiera impedido contacto con la chica.

    Dicho de otro modo, no hay buena acción que quede impune.

    Saludos cordiales.

  4. Ay, Paco, le quitas a una la esperanza de ser como la Celestina. Bueno, tu y Quoth me quitan la esperanza. :mrgreen: Bueno, nomás Quoth, tú estás muy lejos. Ay, así nunca voy a poder hacer nada 🙁

  5. Desconocía la existencia de un blog suyo, caballero, en inglés. Le ruego sepa usted perdonar el que lo haya levantado de ultratumba pero no pude resistirme a hacer un chiste fácil en la última entrada.

    Por cierto, Cata querida, esta cosa que crees es el tema del blog es en realidad la falta del tema en el blog. Google móvil elimina mucha información. Tu internet inalámbrico aquí ya funciona, además.

    Saludos cordiales.

  6. Así es uno de difícil, Lalete. Si tenía el biotipo, pero simplemente no hubo química. Los Tate te mandan muchos saludos, se acordaron de cómo les ayudamos a limpiar el ático. Un abrazo.

    Mi estimada MG, son mensajes como los tuyos los que me alientan a seguir. Te agradezco tu comentario, las visitas y los ánimos. Mis mejores deseos para que tú y tu esposo sean muy exitosos y sigan disfrutando de ésta, nuestra ciudad adoptiva. Un muy fuerte abrazo.

    Quoth, es que eso de evitar citas forzadas debería ser deporte olímpico. Eso sí, es muy muy divertido andar esquivando a parientes y amigos con buenas intenciones. Y sí, ahí está el abandonado blog en inglés. Si este por poco se muere, el otro tiene posibilidades casi nulas de renacer. Pero nada es imposible. Un abrazo.

    Cata querida, nunca se sabe. Tal vez algún día haya posibilidad de que me presentes una amiga y, como dirían en Four Weddings and a Funeral, ella sea some nice friendly girl,[i] like the look of her, [and] hope the look of me didn’t make her physically sick 😀 Así que hay esperanzas de que le hagas a la Celestina. Un beso.

  7. Mis mensajes no salen???!!! porqueeee!!! 🙁

    Bueno, lo reescribo por tercera vez, en resumen, estas muuuy lejos ni como hacerle el intento por conquistarte!! De veras que no soy celosa ni posesiva ni maniatica!! jajaja

    Oie ya en serio (ehmm mas en serio), no dejes tanto tiempo tu blog, ya ves como somos muchos tus fans! Se te quiere!!

    cuidate mil, muchos kisses!!!!!

  8. No sé qué pasa, Mariana. Creo que de repente el sistema antispam desconoce la IP desde donde escribes. Y gracias por los inmerecidos coqueteos 🙂

    Muchos saludos y besos para ti también.

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