Fairy tales

No sé bien de qué forma, pero la semana pasada estaba caminando cerca de Trafalgar Square en Londres junto con una amiga que vino a visitarme desde México. Llegamos a la iglesia llamada St Martin in the Fields, que tiene la particularidad de tener un café situado en la cripta y convenientemente llamado Cafe in the crypt.

Salíamos mi amiga y yo de dicho café cuando nos encontramos con bastantes policías que resguardaban la entrada a la iglesia apoyados con vallas para que la gente no se acercara de más. Desde que bajamos al café notamos que la gente que entraba a la iglesia iba de etiqueta y supusimos que se trataba de un concierto o una misa muy posh como dicen por acá. La cantidad de curiosos seguía creciendo y decidimos quedarnos un rato a ver de qué se trataba (ya saben como es uno de metiche).

Después de unos 5 minutos, desde Whitehall subió una limusina escoltada por varios guaruras, unos en moto, otros en coche y supongo que algunos a pie a los que no les fue bien. La limusina me sorprendió, pues traía el escudo de la familia real.

Royalty! – le grité a mi amiga, sin poder evitar que se me saliera el inglés. Y justo en ese momento pasaron frente a nosotros su alteza real (así le dicen pues) el Príncipe Carlos y su distinguida esposa Camilla Parker-Bowles, duquesa de Cornwall.

En cuanto la gente se dio cuenta de quienes eran comenzaron los aplausos y los vítores. La feliz pareja correspondió con algunas sonrisas y saludos, antes de desaparecer dentro de la iglesia, donde se asistieron a una reunión de The Victoria and George Cross Association.

Hasta aquí la crónica de sociales. En las veces anteriores en que había ido a Londres, no me había tocado ver a nadie famoso y ahora que vi algo de la pompa y circunstancia de la familia real, sólo me impresionó algo: Que la gente les aplaudiera tanto. Uno pensaría que después de que Carlos abandonó a Diana por estar con Camila, la gente le regalaría una buena rechifla, ¿no?

La verdad, yo creo que yo también le hubiera aplaudido a Carlos, de no ser porque estaba ocupado tratando de sacarles una foto. Consideremos el siguiente argumento, como una sinopsis de película barata:

Obligado por su madre a casarse con una mujer que no amaba, el príncipe de Gales sufre amargamente por no poder estar con su primer y verdadero amor. A la muerte de la esposa que le fue impuesta cruelmente por la inflexible reina, el príncipe por fin reúne el valor necesario para enfrentarse a su familia y unir su vida en matrimonio con la única mujer en el mundo para él. La historia de amor por fin se culmina, 30 años después.

¿No es ése el argumento de los dramas románticos? El noble chamaco que se tiene que casar por presiones sociales o familiares con una mujer que no quiere. Sin embargo, al final de la novela el amor triunfa y los dos pueden estar unidos, aunque sea al final de sus vidas. Si Camila fuera un poco más guapa y Diana no hubiera muerto tan trágicamente, todo mundo diría que la vida del príncipe es verdaderamente un cuento de hadas. Pero nos encanta ser así, como la Duquesa de Cornwall es tan poco agraciada, siempre será la bruja del cuento. Y como una persona tan buena, guapa y con tanto garbo como Diana, no pudo haber muerto sin haber sido la víctima de una conspiración, siempre será la figura trágica y angelical. Con mi mejor acento mancuniano: Rubbish! Qué bueno que a la fea del cuento le tocó ganar una.

Y ya, que esto parece la crónica rosa.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

5 thoughts on “Fairy tales

  1. Es que los cuentos ya no son como antes. En el pasado, el príncipe mataba al dragón y se casaba con la princesa. Ahora, el príncipe mata a la princesa y se casa con el dragón. Pero que no se te olvide que es Carlos el que se tiene que despertar todas las mañanas con Camila, así que la bulldog esa debe de ser muy buena en lo que hace. No me quiero ni imaginar qué hace, y sólo me queda rogar porque la Reina Isabel dure por lo menos lo mismo que su madre, porque si Carlos sube al trono y Camila sube con él, le perderé el poco respeto que le tengo a Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda, Canadá y Australia, entre otros países que tienen como cabeza de gobierno a la Corona británica

  2. Vaya! ya se me habia olvidado que existia este bló.

    Interesante en verdad eso de las deformaciones anelasticas y tus cuentos de hadas. Si me ayudas con mi caso te ayudo con la descripcion de tus resultados 😀

  3. Bueno, Quoth, la corona británica ha tenido una gran cantidad de gente rara debajo de ella. No me dirás que la Reina Victoria era pura belleza. Pero bueno, a ver si me toca una coronación mientras siga por acá. Saludos.

    Eso sí, Marianita, ¡Viva México!

    Lo malo del PhD, mi estimado Valdo, es que nos aisla. Por más que quiera ayudarte con tu proyecto, me es imposible, de la misma forma que te es imposible ayudarme con el mío. Ni paper.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *