City of Ember

Este fin de semana fui a ver City of Ember, película recientemente estrenada por estos rumbos. La premisa es interesante: Un cataclismo no especificado está a punto de destruir a la humanidad. Un grupo de científicos decide que la única esperanza para el futuro es encerrar bajo tierra a un núcleo de personas, dejándoles instrucciones específicas para salir en 200 años, cuando se espera que la tierra sea habitable nuevamente. Estas instrucciones quedan selladas en una caja hermética con un mecanismo automático y sólo el alcalde de la población sabe qué pasó y cuál es la utilidad de la caja. Por supuesto, la caja se pierde cuando uno de los alcaldes se muere antes de tiempo y nadie recuerda que la caja existía. Cuando llega el momento, la caja se abre y nadie lo sabe. Aparentemente, los constructores de la ciudad eran unos fervientes seguidores de la obsolescencia planeada, porque todo se cae a pedazos exactamente a los doscientos años. Los emberianos, emberitas o como se diga, están particularmente preocupados por el vetusto generador hidroeléctrico. Dado que la ciudad está construida bajo tierra, la falla del generador implica la muerte de ésta. Así que corresponde a nuestros jóvenes héroes, chamacos espigados y espabilados, descifrar las instrucciones dejadas por los constructores para que la humanidad vuelva a caminar sobre la superficie.

La película, la verdad, está muy mal lograda. Ignoro si el libro en que está basada es así de malo o es la adaptación la culpable del resultado. Sin embargo, como dije antes, la idea es verdaderamente interesante. ¿Qué se necesitaría para asegurar que una semilla de la humanidad sobreviviera doscientos años bajo tierra, en caso de que alguna catástrofe destruyera el mundo como lo conocemos? Voy a comentar primero sobre algunos puntos que considero particularmente débiles en la película y luego añadiré algunos de mi cosecha.

Primero que todo, la idea de la película es no decirle a la gente que se quedó en la ciudad que el mundo se acabó. De esa forma, los pocos escogidos para sobrevivir no estarán sobrecogidos por la pena. Sin embargo, esto asegura que si se muere el único que sabe la verdad (el alcalde) el asunto ya se fregó. Una opción interesante sería transmitir la información mediante tradición oral. Los niños podrían aprender coplas que les recordaran que hay un mundo afuera que algún día podrán conocer. Es más, ya entrados en gastos podríamos establecer una religión. La iglesia de la superficie terrestre (MR) enseñaría a sus fieles que llegado el momento, el altar mayor se partirá por la mitad y les dirá a todos cómo llegar a la tierra prometida.

Lo anterior me recuerda, ¿quién su sano juicio deja el mensaje impreso en papel? El mensaje debe sobrevivir doscientos años y es fundamental para la supervivencia de la humanidad y seleccionan el peor material posible. Eso sí, lo encierran muy convenientemente en una cajita de acero inoxidable. Ese mensaje debería ser grabado en platino o tal vez una aleación de aluminio. Podría ser anodizado y, para retardar aún más la corrosión, recubierto con plástico. En el peor de los casos, por lo menos pudieron haber enmicado el papel ése para evitar que la niña se lo comiera.

En la película, la gente está muy preocupada porque si el generador truena, la obscuridad se los va a tragar. Sin embargo, una cuestión más importante es la provisión de aire y agua frescos. Aún una ciudad pequeña necesita una cantidad impresionante de aire y agua para subsistir. Si la catástrofe, cualquiera que haya sido, hizo inhabitable la superficie de la tierra, ¿cómo asegurar que el aire y el agua que llegan hasta la caverna no estén contaminados?

Y hablando de electricidad, ¿por qué un generador hidroeléctrico? No hay forma de asegurar que el río subterráneo se mantenga con suficiente agua para seguir abasteciendo la presa. Si la atmósfera ya está hecha un desmadre, ¿qué diferencia puede hacer una planta eléctrica basada en carbón? ¿Qué tal una central nuclear? Podrían hacerse una serie de reactores que se fueran activando a medida que el combustible se fuera gastando. Claro, se necesitaría de cualquier forma suficiente agua para las turbinas y el enfriamiento de los reactores, pero aún así me inclinaría más por una central termoeléctrica o atómica. Hasta el Dr. Strangelove lo recomienda en la película del mismo nombre. El calor residual podría ser distribuido en la ciudad porque bajo tierra hace harto frío. Ahora, como el agua es un cuete y es más importante tener agua para beber que para otra cosa, la energía tendría que ser almacenada. Mi propuesta es comprimir aire, que luego puede ser liberado haciendo girar turbinas auxiliares. Claro, opciones hay muchas pero es vital almacenar toda la energía producida.

Siguiendo con la electricidad, otro punto muy extraño en la película es el uso de focos comunes en vez de otras opciones más eficientes. ¿Por qué focos? Duran poco y tienen una eficiencia baja. Una mejor opción serían lámparas fluorescentes (que incluso podrían ser preparadas para aportar la importante radiación ultravioleta, luego regreso a eso) o mejor aún, diodos electroluminiscentes, LED’s pa’ los cuates. Los LED’s duran más y son más eficientes que los focos normales, así que son una mejor opción considerando las limitaciones de energía.

Y ya para cerrar con el asunto de la electricidad, aparentemente los emberianos no tienen acceso a fuentes portátiles de luz y tienen que cargar una lámpara con una clavija para enchufarse donde se pueda. Carajo, ¿que a nadie se le puede ocurrir ponerle un dínamo o un alternador a una bici? ¿Qué tal linternas con baterías recargables por inducción? ¿LED’s orgánicos? ¿Velas? ¿Antorchas? ¿Quinqués? ¿Pues a quién carajos metieron allá abajo?

Ah, se me estaba olvidando el asunto de la radiación ultravioleta. En general, todo nos dicen que no hay que asolearse en exceso por aquello del cáncer de piel. Sin embargo, la luz ultravioleta es importante para sintetizar la vitamina D en el organismo. Considerando que los emberitas están encerrados varios metros bajo tierra, sorprende que en la película aparezcan tan sanitos y rozagantes. Deberían estar todos cenizos, llenos de jiotes y hongos por todos lados, considerando que el sol no les pega ni por error. Así que hay que poner unas cuantes lámparas fluorescentes con suficiente radición ultravioleta al lado de los LED, para asegurarse que la gente esté más o menos chapeadita.

Ahora, la comida. Aparentemente, se encerraron con un montón de latas y se dispusieron a consumirlas poco a poco. Criar vacas se antoja difícil al no tener pasto, pero podrían tener peces, consumir hongos, y tal vez hasta pollos o codornices, si se cuenta con granos suficientes para alimentarlos. Algunas plantas serían capaces de sobrevivir con lámparas de luz ultravioleta e infrarroja y entonces tendría sentido tener el invernadero mostrado en la película.

¿Y qué va a pasar cuando salgan? Toda esa gente ha vivido desde siempre bajo la protección de su ciudad, ¿qué van a hacer al enfrentarse al inhóspito mundo? ¿Qué van a comer? En ese caso, proyectos como la Bóveda Global de Semillas serían fundamentales, al estilo de Titán A.E. Si la tierra verdaderamente se ha recuperado del desmadre anterior, conocimientos básicos de agricultura serían vitales, de otra forma las semillas sirven para muy poco.

Y aunque ya sé que me extendí demasiado en éste post, me gustaría mucho saber qué otras ideas tienen mis estimados lectores. ¿Qué propuestas tienen?

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

3 thoughts on “City of Ember

  1. Por alguna extraña razón, la respuesta que tenía preparada se parece tanto a un cuentecillo que escribí hace mucho tiempo, que tengo planeado ampliarlo a manera de novela por etapas para el NaNoWriMo. Mi propuesta, en pocas palabras, es “deja que los elegidos se rasquen con sus propias uñas, siempre y cuando les des una wikipedia con todo el conocimiento del mundo y sus pintorescos alrededores.” Sorprende ver lo bien que terminó mi cuento con una premisa tan vaga como interesante.

    Saludos cordiales.

  2. entonces de que sirve el Internet????????????? jajaja pues la evaluación científica propuesta en el caso de que tengamos que encerrar a una bola de cuates bajo tierra se hace tan difícil que seria mejor mandarlos a la cima del mundo, al fin de todos modos su final esta escrito, cuando salgan al mundo real se morirán… ya que si son precavidos algunos tendrán oficios y otros no, deberán de aprender de todo, desde cocina hasta mecánica, física, medicina, y el que mas aprenda será el que acabe liderando a los demás, los cuales cuando estén fuera de su caja tenderán a morir por que el líder ya no sabe que hacer en el mundo real, total creo que si se avecinara un escenario tal en el que la humanidad estuviera en riesgo, es mejor dejar una capsula de tiempo, chance y llegue algún ET con la capacidad suficiente para leer lo que dejamos ahí…

    Eso digo yo… pero pues también hay que tomar en cuenta otros factores como la magnitud del desastre las condiciones en la que quedaría la tierra, con cuanto animales contarían, que plantas nuevas existirían etc etc…

    Dejemos la ciencia de lado, la película debió ser la continuación de deep impact… jejeje saludos

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