Volviendo a la (a)normalidad

Queridos lectores y seguidores de este abandonado blog, todo empezó hace unos dos meses, justo cuando iniciábamos el torneo de básquet. Al terminar una práctica, me di cuenta de que mi reloj había desaparecido. No es que fuera un reloj muy caro, pero era mío y lo acababa de comprar en mi cumpleaños. Pero bueno, lo que importa es que después de ese evento, comenzó una de las etapas más difíciles de mi estancia en el Reino Unido.

Todo pintaba bien, como dije hace un buen rato, todos los resultados de mi investigación contaban la misma historia, la pseudo-plasticidad aparecía en los resultados macroscópicos justo donde la predecían los resultados de difracción de rayos X. Pero quedaba la duda de si eso era cierto, así que corrimos experimentos adicionales en la fuente de radiación sincrotrón en la Francia, utilizando un detector más sensible y una técnica más refinada. Los resultados fueron un auténtico golpe para mi tesis. De un plumazo, desaparecieron un capítulo que casi estaba terminado y un artículo próximo a publicarse. Además, un modelo matemático que explicaba el comportamiento en términos de textura cristalográfica quedó volando. Así que mi jefe y yo nos pusimos a trazar un plan B para explicar los demás resultados. Decidimos correr todavía más experimentos, pero en caso de que nuevamente muestren resultados negativos, hay que seguir con una explicación alternativa.

Paralelamente a esto, me llegó el tiempo de enviar mi reporte semestral a Conacyt. Lo envié a tiempo y sin problemas pero, extrañamente, no me llegó el acuse de recibo. No le di importancia y seguí dándole a mi modelo matemático. Y entonces llegó un correo que no esperaba: El Conacyt me suspendía oficialmente la beca por ser cliente moroso, digo, por no haber enviado mi reporte a tiempo.

Dije yo: bastards… ¡Envié la mugre esa a tiempo, no pueden dejarme sin mi sustento! Y empezó el ir y el ir de los correos. Y digo ir e ir porque nunca me contestaron. Incluso, vergüenza de vergüenzas, mi número de becario apareció en la página web de becas suspendidas. Ante la falta de respuesta, intenté de todo: Desde re-enviar el reporte desde varias direcciones de correo hasta escribirle a los meros jefes. Nada. Después de mucho buscar, encontré que los archivos .pdf que contenían mi reporte no se habían formado correctamente. Me parece, pero no estoy seguro, que eran archivos .ps listos para imprimir en vez de .pdf, pero por alguna razón quedaron con la extensión .pdf. Así que volví a generar los pdf’s y los mandé. La respuesta llegó al día siguiente: Gracias por enviar tu reporte, pero llegó con retraso, así que tardaremos en reanudar tu beca. Después de un rato me mandaron un correo confirmándome el depósito y sermoneándome sobre lo feo que es ser cliente moroso de Reader’s Digest.

Continuando con los asuntos paralelos, resulta que la visa de estudiante que me permite residir en el Reino Unido se vence a fines de enero de 2009. El Reino Unido ha decidido comenzar a utilizar un sistema de visas biométrico que no existía cuando solicité la primera. Creí ilusamente que sería más fácil (y barato) hacer la renovación en México, así que no me preocupé demasiado. Afortunadamente un amigo me avisó que el sistema en México había cambiado y que ahora no sólo estaban implementando la revisión biométrica, también había que esperar hasta 3 semanas para recibir la visa, porque mandaban todo a Nueva York, donde está la oficina de visas británicas para las Américas. Así que con el tiempo encima me moví para sacar cita en la oficina de la Home Office ubicada en Liverpool. Tras estar esperando 10 minutos en la línea telefónica escuchando la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart, alguien me contestó y concerté la cita para el 12 de diciembre. Me puse a preparar documentos y a esperar a que llegara la cita. Mientras tanto, en otro canal:

Las computadoras empezaron a conspirar contra mí. La PowerMac G5, aunque ya algo vetusta después de tres años de estar en la oficina, sigue siendo una de las máquinas más rápidas del grupo. Sus 8 GB de RAM, 1 TB de disco duro, 4 procesadores y una tarjeta de video extremadamente rápida unida a un monitor de pantalla amplia de 30 pulgadas todavía hacen palidecer a computadoras más recientes. La usamos para dos tareas principales: Visualización de datos de tomografía y análisis intensivo de imágenes, como limpieza de las mismas imágenes tomográficas o integración radial de anillos de difracción de rayos X. Por alguna razón, esa máquina quedó bajo mi responsabilidad y en los tres años que tengo en el grupo la he apagado solamente para instalarle las actualizaciones pertinentes. Así que el día que no encendió alcé una ceja. Pensé que sería un asunto de un par de horas, pero al final necesitamos dos semanas para medio traerla de regreso a la vida. No ayudó mucho que varios de los usuarios tuvieran algunos GB de datos vitales no respaldados. Eso tienen las Macs, casi nunca truenan, pero cuando truenan lo hacen con harto estilo.

Y ya que estamos hablando de computadoras, déjeme contarles que mi fiel laptop sufrió de fiebre carbonosa en un momento no especificado, porque la pantalla se mostraba blanca en tres cuartas partes y después de un rato, el cristal líquido escurría por dentro de la misma. La verdad, sentí como si le hubiera pegado a mi coche. En estos días las laptops son más que una herramienta de trabajo. Con ella me comunico a casa via videoconferencia, pongo la música para las fiestas, guardo mis fotos y escribo mis infernales artículos. La pantalla, para colmo, es específica de Hewlett-Packard, con una resolución algo escasa: 1280×800. Nueva cuesta alrededor de 150 libras, por ahí de 3300 pesos mexicanos. Así que ahí estaba mi pobre laptop, echada como perro enfermo, a la espera de la decisión final. Y entonces, mientras caminaba con una amiga por el centro de Manchester, llegó su salvación.

Amiga salvadora: ¿Qué crees? Que a Su se le ha estropeado el ordenador. Parece que fue la motherboard y no tiene solución.

Yo: ¿Ah, sí? Qué mal… Espera, ¿no tenía ella una Pavillion DV200?

AS: Creo que sí, no sé.

Yo: Claro que sí, ya me acordé. Me acuerdo porque era una laptop igual a la mía, pero era el modelo tailandés.

AS: Ahh…

Yo: ¿Tienes su teléfono?

Ya me veía dándole las 150 libras por toda la laptop, haciéndome de los módulos de memoria y el disco duro en el proceso. Pero llegué demasiado tarde como en las telenovelas. Para entonces la querida Su ya había vendido su laptop por 100 libras en la tienda de reparaciones de la esquina. Así que corrí para allá raudo y veloz. En efecto ahí estaba la laptop, con su preciosa pantalla. Nos arreglamos en el precio y en menos de dos horas ya se la habían instalado. Así que la DMS3, que así se llama mi máquina, ha vuelto a las andadas.

Pero faltaba pasar la entrevista de la visa, agendada para el 12 de diciembre. Prometo contar al respecto en esta semana. Gracias a todos los que siguieron atentos al blog en sus momentos de abandono.

Darth Tradd

San Juan del Río, Querétaro

México

6 thoughts on “Volviendo a la (a)normalidad

  1. Querida Grimalkin, anduve medio perdido pero ya regresé. Al rato le cuento más chismes. Qué bueno que le fue bien en la mañana. Bisous!

    Dragonfly, primero que todo una disculpa por no responder a tus anteriores comentarios. Gracias por los ánimos y por seguir al pendiente del blog. ¡Saludos!

  2. No manches! Ahora si que tu vida está como historia trágica de novela, con todo y sus giros inesperados.

    Pues espero que las cosas vayan ahora mucho mejor, y aquí seguimos como siempre pendiente de su blog.

    Saludos!

  3. Mucho me temo que las cosas se pueden poner peor. Sobre todo con las portátiles. Lo cual fue la razón por la cual me compré una netbook. No tendrán mucho poder pero sacan de apuros y son baratas (y eso de que no tienen mucho poder es un decir, corren muy bien).

    En cuanto a las teorías, pues, caray, me voy a ver machista, pero las teorías son como las mujeres. Las buenas no son fieles y las fieles no son buenas. Y la realidad también es una hija de su tiznada mádere.

    Y en cuanto al reloj, bueno, ahora tienes una excusa para llegar tarde a todos lados.

  4. Así es, Juan, este fin de año estuvo muy movido. Pero parece que las cosas ya están tomando su cauce. Espero que nos veamos pronto por Manchester, ¡saludos!

    Compagre, que gusto leerte otra vez por aquí. Y tienes razón, las cosas se pueden poner mucho peor. Al menos ya sobreviví este fin de año, que fue un auténtico desmadre. Te mando un abrazo.

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