There is no escape

Primero que todo, gracias a todos por sus felicitaciones de cumpleaños. La verdad es que me alegró mucho el día leerlas. 

Déjenme les cuento que el día de mi cumpleaños salimos a cenar a un cierto antro llamado Joe’s Crab Shack o algo así. La verdad es que cenamos bastante bien y echamos buen relajo. Al terminar la cena, casualmente encontramos una sucursal de Hooters y no dejamos pasar la oportunidad para ir a disfrutar del… especial ambiente en ese lugar. 

Ya alegres decidimos regresar al centro. Tomamos el tranvía e íbamos disfrutando del viaje por las empinadas calles de San Francisco cuando el conductor detuvo el carro en medio de la nada. Bueno, no de la nada, pero en un lugar que no ubicábamos. Amablemente nos invitó a salir y nos dijo que a esa hora hasta ahí llegaba el servicio. Luego nos informó que la calle en cuestión era Powell, pero que estábamos a unos 20 minutos caminando de la estación del mismo nombre, ubicada en Market Street.

Lo anterior no hubiera sido mayor problema, de no ser porque uno de los amigos que vino a este viaje, PF, se hizo trizas la rodilla hace un mes y todavía no camina bien, así que la idea de subir y bajar lomas no le hizo gracia. Sin embargo, no hubo otra opción y caminamos por un buen rato para tratar de regresar a Market Street. Claro, para cuando llegamos al centro, ya nadie tenía ganas de seguirla y nos fuimos a dormir.

Mi presentación estaba programada para hoy a las 2:20 de la tarde. Llegué un poco antes de las 2 y fui a asegurarme que mi sufrida laptop y el monitor se llevaran bien. Y entonces, extrañamente, al abrir mi laptop la tecla esc brincó. Sí, brincó y azotó encima del teclado. No había tiempo para ponerse a acomodarla, así que ahí la guardé entre risas de mis cuates, que había visto la acrobacia que había hecho la tecla en el aire. There is no escape, me dijo PF.

Me fue bien en la presentación, aunque la sesión estuvo algo desangelada. ¿Qué tan desangelada se preguntarán ustedes? Bueno, el moderador no se dignó a ir, así que tuvimos que rifárnoslas nosotros. Bleh. Al menos ya terminó este congreso para mí. Es hora de hacer algo de turismo.

Darth Tradd

Mosser Hotel

San Francisco, CA, USA

7 thoughts on “There is no escape

  1. Que bueno que ya saliste del asunto del congreso! y me alegra que no haya interferido con la festejancia…B-) ahora si puedes dedicarte como es debido, al turismo, esparcimiento, ocio y diversión, o en su defecto a buscarle un buen circo a tu tecla acróbata, :-D!!!…Besos

  2. No cabe duda que le hace a usted falta ser un poco más crápula. Permítame ejemplificar esto parafraseándole:

    Mi presentación estaba programada para este día a las 2:20 de la tarde. Llegué un poco antes de las 2, pues quería asegurarme de que mi sufrida laptop y el proyector hubieran hecho buenas migas. Sucedió, entonces, un hecho que mantuvo entre asombrada y divertida a la concurrencia: saltó mi ese. Sí, mi ese saltó y terminó reposando encima de las teclas F y G, para solaz y diversión de los presentes. Mas el tiempo apremiaba y hube que guardar mi ese con rapidez y prontitud entre las risas del auditorio, que había visto la acrobacia que había hecho la tecla en el aire. There is no escape, me dijo PF.

    Pero claro, yo lo hago con premeditación, alevosía, nocturnidad, ventaja y demás agravantes.

    Saludos cordiales.

  3. jjajaja, nunca he visto una tecla saltarina!!! debe ser todo un suceso!!!

    Ojala te haya ido muy bien con tu presentacion, y que la tecla insurrecta vuelva a su lugar!!

    Un beso!!

  4. Hola, buscando una receta para hacer desayuno británico hallé tu blog y me gusta mucho. Voy de prisa, pero volveré con calma. Visité Londres hace más de seis años y pese a lo restringidas que están las libertades individuales (según algunas notas), creo que es el mejor sitio del planeta.

    Saludos desde la ciudad de México.

  5. Muchas gracias, Krapunka. Fue un cumpleaños distinto, pero muy divertido. Un abrazo.

    Mi querida Dragongly, los días adicionales en San Francisco valieron la pena. Es una ciudad muy interesante, sin duda alguna. Un beso.

    Tienes razón, mi estimado Quoth. A ver qué se me ocurre para la próxima vez. Por cierto, las patitas de la tecla están rotas. Ni modo. Un abrazo.

    Pues fue al menos botana, mi querida Mariana. Ahora hay que conseguir un reemplazo de la tecla. Un beso.

    Creo que es parte de la maldición, Martucha. Nos pasa de todo a la hora del show. Un beso.

    Bienvenido, mi estimado Sonic Reducer. Qué bueno que te ha llamdo la atención este blog. Un abrazo hasta México.

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