Superando las fobias

(Para mi querida amiga Grimalkin, que me ha tenido que soportar peores historias.)

Mientras tomaban un delicioso té verde, se le ocurrió decirle:

– ¿Ya se dio cuenta, licenciada, del nombre de este lugar?

Lupicia, inge. ¿Por qué?

– Suena un poco extraño, pero útil, ¿no cree?

– ¿Mmh? – contestó ella, sorbiendo su té.

“Sí, imagínese. Este nombre sería ideal para salvarme de apadrinar a alguien. Porque ha de saber que una de las cosas que no me deja dormir de noche es la posibilidad de que alguien me pida ser padrino de alguien, en particular de una niña. La sola idea de que alguien me pida ser el padrino de su hija me aterra.”

“Pero Lupicia es la solución a ese problema. Si alguien me llega a pedir ser el padrino de una niña inocente se dará el siguiente diálogo:

– Inge, queremos que sea el padrino de la niña -dirán mis hipotéticos no compadres .

– Con una condición – responderé, – quiero ser yo quien decida cómo se va a llamar.

– Ehhh… está bien, compadrito – dirán los hipotéticos no compadres, tratando de agarrarme con eso de compadrito.

– Bien, quiero que el nombre de la niña por nacer sea una suma ponderada de Guadalupe y Alicia.

– ¿Compadrito?

– Sí, sí – contestaré. – Una suma ponderada entre Guadalupe y Alicia. Imaginen que Guadalupe y Alicia son dos distribuciones con forma de campana, digamos una Gaussiana y una Lorentziana. Bueno, desplacémolas un poco para que no tengan el mismo centro. Luego digamos que la parte final, como quien dice la colita positiva de Guadalupe se sobrepone ligeramente con la colita positiva de Alicia. De ahí le aplicamos un corte, mandamos al diablo las colitas negativas y, ¿qué nos queda?

– ¿Qué nos queda, compadrito? – preguntarán con preocupación.

– ¡Lupicia!

– ¿Qué?

– Sí, Lupicia. Un nombre original cuyo origen acabo de explicar y que además será un excelente tema de conversación en fiestas y reuniones. Luego imagínense cuando la niña vaya a buscar trabajo.

– Buenos días, señorita. ¿Su nombre, por favor? – preguntaré el imaginario jefe de mi ahijada por nacer hija de mis hipotéticos no compadres.

– Lupicia. Lupicia Mota, para servirle – contestará ella, llena de confianza, todo un capullo de juventud y femineidad.

– ¿Cómo quiere que le digamos, señorita Mota?

– Picha Mota, sí me hace favor. Así le gusta decirme a mi padrino.

– Compadrito, nos está empezando a asustar…

– Uhh, eso no es nada. ¿Se imaginan cuando el novio de fantasía de mi ahijada por nacer llegue a pedirla, mis queridos hipotéticos no compadres?

– Buenos días, señores. Vengo a pedirles formalmente la mano de Pichita, su hija.

A esta altura estoy seguro que mis  hipotéticos no compadres se rendirán y así podré superar una de mis mayores fobias.”

Ella se limpió los labios, todavía riéndose y terminando de tomar el té.

– Inge, ¿qué tenía su té? El mío era sólo té verde.

– Sepa, lics. A lo mejor peyote. ¿Pero a poco no le gustó la historia de Lupicia?

– Ñe. Le he oído mejores.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

8 thoughts on “Superando las fobias

  1. Excelente, ingeniero. Ya lo sabe. Y muchas gracias por la dedicatoria, por el viaje y por consentirme a pesar de mí.

    Sólo tengo una duda, ¿una de sus mayores fobias es que lo salpiquen en la pila bautismal o que la gente le tenga tirria?

  2. Mi estimado D.Tradd, me sorprende, vaya forma de superar las fobias :-)!! y yo que pense que el peor nombre era Esmaragdo o Mardonio!!! pero como bien decia mi abue “A la cama no te iras sin aprender algo mas!!” Lupicia!, Picha… es usted implacable con sus no compadres!!

    Siempre es un placer leerle….Besos

  3. Mi estimado, te he dicho que si te vas a comprar de esa porquería, al menos sea de calidad para que no debrayes tan gacho!!!!! lo bueno es que te encontraste a la familia mota y no otra que pudiera sonar a albur…

    Que bueno que me avisas para ponerte en mi lista de no compadres jejeje un abrazo…

  4. Déjeme poner mi granito de arena en la conversación para aumentar las fobias: si yo hubiera sido quien se encontraba con tan terrible trance de ponerle nombre a una hipotética criatura, y me hubieran sugerido el nombre de Lupicia, hubiera dicho «Órale, me late. Es mejor tener nombre de té que de galleta.»

  5. Chale Inge!! que manera de librarse, muy sutil, Lupicia jajajaja pobre criatura!

    El detalle estaria en si le hubieran dicho que el nombre valia gorro, y que aun asi serian compadres!

    besos amigooooo!

  6. Realmente, mi querida lics, no le tengo miedo al compadrazgo. No me emociona ser compadre de alguien, la verdad, pero aquí sólo lo usé para poder armar el cuento. Y gracias a usted, lics. Fue un viaje muy padre, ¿verdad? Un beso.

    Exactamente, Juan. La idea es ésa. Qué bueno que te gustó. Un abrazo.

    Querida Dragonfly, estuve ausente por un rato, pero aquí me tiene de vuelta. Le aseguro que existe un lugar llamado así y se dedica a la venta de té. Un beso.

    Lalete, ya sabes que de repente saco mis peyoteos sin consecuencias. Y no te apures, yo apadrino a tus chamacos. Pero ya eres sabedor del tipo de nombres que les voy a poner. Un abrazo.

    Mi estimado Lord Eggs, ¿eso es del chiste de las galletas y la Freska-RA? ¿O cómo era? Un abrazo.

    Querida Mariana, espero te haya gustado tu regalo. Prometo no dejar este sitio tan abandonado. Un beso.

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