En mi vigilia

Sé que no lo entenderás. No importa cómo te lo diga o si no lo digo en absoluto. No lo entenderás porque no quieres hacerlo y admito que casi con seguridad yo haría lo mismo. Pero no estoy en tu lugar. En esta historia soy el desgraciado, el malo del cuento, lo sé bien. Puedo vivir con eso. Ya he tenido este papel antes y sobreviví. Con algunas cicatrices, cierto, pero sobreviví.

Tu mensaje me hizo despertar a las cuatro de la mañana. No porque llegara a esa hora, sino porque en él decías que llegarías a las 8. Me convencí a mí mismo de que ese resplandor que veía era el alba inminente, así que me levanté dos horas antes de que saliera el sol. Desde entonces, he paseado inquieto por la sala. Miro entre las persianas temiendo verte en la acera, arrastrando tus maletas.

Sé bien lo que quiero hacer y decir al verte. No estoy tan seguro de que realmente lo haré. Te diré todo lo que no dije en diciembre. Lo único que conseguiré será que me odies aún más, pero no voy a dar marcha atrás. Es muy tarde para eso. Sé bien que después de eso no te quedarás aquí, en el departamento, pero seguirás en la ciudad. No sé qué pasará después.

Pensar todo esto me está alterando. Veo tu silueta en cada persona que camina presurosa a su trabajo. Van al menos tres veces que te veo bajar del autobús. Sólo me tranquiliza la respiración lenta y relajada que escucho salir desde mi cuarto. Sé que sus pechos y sus rizos se mueven con ese mismo ritmo.

Mientras la veo dormir, me percato que no he dejado de decir lo sé. Maldita sea, no sé nada.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

12 thoughts on “En mi vigilia

  1. Lics, creo que nunca la había dejado sin palabras. Gracias por leerme y por decirme las cosas de frente. Un beso enorme.

    Lalete, a ti si te he dejado sin palabras antes, jaja. Pero qué bueno que te gustó el cuento este. Cuídate, un abrazo.

    Valdo, creo que eso es lo mejor que has dicho de mi blog en los últimos 6 meses. Muchas gracias. Te encargaría un tequila, pero después de que no te traje el que me pediste, no puedo pedir mucho, ¿verdad? Un abrazo.

  2. Que fuerte!!!, es un tanto desgarrador, me recuerda algun momento de mi vida (acabo de tener un deja vù.., me gustó!! (snif):-S

    Podría cambiarte ese tequila del comentario anterior por un excelente mezcal que hacen en este estado?, te aseguro que es de lo mejor que he probado (en serio!!, despues me dices como hacertelo llegar)…

    Quisiera escribirte con toda la solemnidad que el acto reviste, pero… no puedo evitar distraerme con lo original de las palabras antispam de este sitio… 🙂

    Te leo…besos

  3. Qué bueno que te gustó el texto, mi querida Dragonfly. Sí, quedó algo fuerte, pero quedé muy satisfecho con él. Y qué bueno que tanto las fotos como las palabrejas anti-spam también te gustaron. Un beso.

    Juan, tengo que admitir que me dio muchísimo gusto ver este cuento en tu lista de post interesantes. Gracias por el comentario y qué bueno que te latió. ¡Saludos!

  4. Por un momento estuve pensando en un final completamente diferente, que hubiera sido igual de apropiado de no ser por el «[…]No porque llegara a esa hora, sino porque en él decías que llegarías a las 8. […]» En ese momento mi final de «¡Maldito mosquito!» se fue al cuerno.

  5. Cierto, mi estimado Lord Eggs, al principio eso parece, ¿verdad? Pero podría ser un mosquito contactándome como en “Su nombre era muerte” ¡Saludos!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *