Una idea brillante

Ayer salí de mi encierro por dos razones: Una, ya no aguantaba estar sin que me pegara el aire y dos, era la fiesta de despedida de JF, uno de los primeros cuates que hice al llegar aquí. Así que me dirijí raudo y veloz hacia el Sandbar, el pub de los grandes eventos, con el sano propósito de ahogar mis penas en alcohol pasarme un rato agradable con los cuates que no he visto en estas semanas.

En el pub me encontré con Moat, que en otras ocasiones ha aparecido aquí como Moath y RM. Es uno de mis mejores amigos ingleses y que además tiene la peculiaridad de que la fecha límite para entregar su tesis es la misma que la mía. Como quien dice, vamos al parejo.

Estábamos disfrutando de la deliciosa cerveza de trigo llamada Franziskaner, cuando el Moat se puso a platicar:

¿Sabes, Francisco? Esta tesis me está ocasionando un daño cerebral. El otro día venía manejando y me puse a pensar que el auto que iba adelante de mí tenía al menos 10 minutos ahí. Y que el coche que venía detrás de mí tenía al menos 15. Y entonces me dije: Si todos venimos de donde mismo y vamos a donde mismo, ¿No sería ideal hacer un coche enorme? Sí, un coche enorme, largo, con un sólo conductor. Así nos ahorraríamos un montón de coches y sería además muy benéfico para el ambiente. Me puse a decirle esto a Julia, mi novia, que estaba sentada a mi lado. Estaba yo bien emocionado e incluso añadí un detalle adicional: podríamos tener lugares específicos donde la gente se suba y se baje, igual que en una parada de auto… bus. Mi vieja me vio con extrañeza y hasta cierto desprecio y me dijo: Moat, limítate a manejar, a la otra nos venimos al centro en el autobús.

Como decía mi abuelita, mal de muchos consuelo de tontos.

Darth Tradd

Grosvenor Street

Manchester, UK

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