Gordas

Este fin de semana me escapé de campamento con toda la banda de siempre. Las aventuras que pasamos en la huasteca potosina palidecen ante la anécdota que protagonizó el Negro en Puente de Dios, Tamasopo.

Acampamos junto a las vías del tren que preceden a la bajada de Puente de Dios. El dueño del terreno donde nos quedamos (que por cierto tenía un parecido a Charles Manson) nos cobró 70 pesos por tienda, además nos ofreció regaderas a diez y baños a tres. En un momento me quedé platicando con él y se suscitó el siguiente diálogo:

– ¿Se van a quedar varios días? – dijo el del parecido con Manson.
– No, sólo hoy, ¿por qué? – replicó el Negro.
– Ah, es que sí se quedan varios días, les hago un descuento.
– Bueno – dijo el Paco disculpándose – lo siento sólo nos quedamos hoy.
– ¿Y vienen mujeres con ustedes? – preguntó el hombre de la barba.
– No, ninguna – repuso el Negro, sin comprender a dónde iba la plática.
– Puros hombres, entonces.
– Sí, puros hombres…
– ¿Y todos machos… o machomenos? – insistió el hombre.
– Machos todos, aunque algunos parezcan lo contrario – contestó el Paco, pensando en el aspecto de Wakko.
– Ahh, por cierto – cambió de tema el Manson de Tamasopo, mientras bajaba la voz y se acercaba sospechosamente – si se les ofrece, si necesitan, a eso de las diez de la noche vendemos gordas.
– ¿Perdón? – contesto el que esto escribe sin entender nada.
– Sí – continuó el Barbas, bajando más la voz y poniendo cara de tratante de blancas – Gordas…
– ¿Y aquí llegan? – replicó el mal pensado del blogger, poniendo cara de incredulidad.
– Noooo – negó el hombre rotundamente – las hacemos en un comalito… Ah y también hacemos sopecitos. Así que si quieren, nada más lo piden.

Dios mío, creo que he llegado al límite de los malos pensamientos. Pero puedo asegurarles a mis tres lectores que si hubieran visto la cara de ese tipo, hubieran pensado lo mismo. Más adelante colocaré la información de Tamul y las fotos de ese maravilloso lugar.

Darth Tradd
Juriquilla, Qro.
México

5 thoughts on “Gordas

  1. Recordar es volver a vivir. Cuando mis tios llegaban de trabajar en el rancho, mi abuela les daba su “gorda con chile” o su “gorda embarrada de manteca y sal” Mmm, se me sigue haciendo agua la boca.

  2. Así es amigos, ese asunto de las gordas estuvo de risa. Pero les aseguro que si hubieran visto la cara de Charles Manson que tenía el tipo, ustedes también hubieran pedido dos gordas para pasar la noche.

    Por cierto Pablo, tu perfil de blogger está bloqueado. ¿Podrías darme la dirección de tu blog para darme una vuelta?

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