Official letter

Hoy me llegó una carta de la Universidad, que dice más o menos así:

Mr. FGP

En algún lugar de Hulme

Manchester

22 de Febrero de 2010

Estimado Mr. GP,

Me complace informarle del siguiente resultado, publicado el 18 de febrero de 2010:

Para el grado de Doctor en Filosofía en Ciencia de Materiales,

Resultado: Aprobado.

Una copia del certificado oficial de la Universidad de Manchester le será presentado en la ceremonia de graduación correspondiente.

Yours sincerely,

La administradora de la oficina de graduados.

Hasta aquí la carta. ‘ora sí, me voy a mandar hacer unas tarjetas de presentación que digan doitor.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

Cocinando

Me encuentro en el bastante tedioso proceso de hacerle correcciones a mi tesis. Escribir es difícil, pero una vez que los asesores regresan las correcciones, hacerlas es bastante tedioso. Sin embargo, como diría un conocido, pus hay qui’acerlo.

Los primeros días intenté hacer dichas correcciones en la oficina, pero la verdad no me pude concentrar. Así que me decidí por regresar a la casa. Y aquí he estado en las pasadas semanas, cambiando gráficas, abundando en la descripción de deformación elástica inhomogénea y linduras similares. He de decir que también he estado comiendo bastante mal, dado que prefería preparar algo rápido o pedir una pizza según que para no perder el tiempo.

Pero hoy que ya estoy por terminar me dieron ganas de cocinar. Así que me puse a buscar en el congelador y encontré unos bisteces de res. En la alacena encontré una bolsa con algunos ejemplares de chile guajillo y otra con algunos más de chile ancho.  Aunque el guajillo es muy rico, el freir cosas en él suele ser muy latoso, así que me decidí por la otra opción. Además, el chile ancho estaba punto de caducarse.

– Veamos, dije yo, podríamos hacer una simple salsa de chile ancho y dejar que los bisteces se marinen ahí. Pero no, vamos a ponernos un poco más creativos. Hagamos todo en el horno y a ver qué tal queda. Los bisteces se descongelaron mientra yo describía un mapa de deformación. Una vez descongelados, les puse sal y pimienta, los acomodé en una bandeja con algo de aceite de oliva y unas rebanadas de cebolla y al horno. Acto seguido, me puse a desvenar los chiles y a ponerlos a cocer con un poco de agua y dos dientes de ajo. Cocidos los chiles, me dispuse a hacer la salsa.

Es importante hacer un paréntesis. Hace tres semanas decidimos que era tiempo de hacer una reunión de mexicanos, cocinar caldo de camarón y además de todo hacerlo en mi sufrido departamento en Hulme. Cómo una cosa llevó a la otra no es relevante para esta historia. Lo cierto es que mi amiga Virics estaba a punto de licuar los pobres camarones cuando le advertí:

– Virics, ten cuidado con esa licuadora. Ponle bien la tapa porque brinca.

– ¿Cómo?

Y claro, acto seguido, medio litro de caldo de camarón voló por la cocina. Lo cierto es que lo que se salvó quedó muy rico, pero el flat quedó apestando a caldo de camarón por una semana hasta que descubrí la raíz del miedo: Un poco de caldo había quedado bajo un frutero y estaba sirviendo como un perfecto aromatizante ambiental, suponiendo que a uno le gustaran ese tipo de aromas.

Me estaba pues acordando de tan desafortunado incidente, mientras echaba los chiles y los ajos a la licuadora y pensaba: ¡Ah que la Virics tan Virics, pues’n! Lo siguiente que recuerdo son unas largas piernas caminando por la calle y un líquido rojo saltando de la licuadora. El tiradero dejado por el caldo de camarón no era nada comparado con el batidero que dejó la salsa por la pared, un vitrolero, el mismo frutero-aromatizante de la vez pasada y mis tenis.

Ni modo, a limpiar. Hasta eso, terminé pronto y hay que admitir que la salsa de chile ancho no apesta igual que el caldo de camarón. Eso sí, es más espectacular y mi cocina parecía escenario de alguna película de Tarantino. Para colmo, creo que la pared tiene sólo media mano de pintura, porque después de pasarle el trapo se despintó en algunos lugares.

Eso me pasa por ponerme a cocinar cuando debería estar trabajando. Ahora estoy esperando a que la salsa suelte el primer hervor en el horno. Espero no haber olvidado ponerle sal.

Ñe. La chava que me distrajo ni siquiera estaba tan bien.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

Fashion trend-setter

Hoy terminé dos capítulos más de la tesis, lo que eleva mi total a 5 de 7, un 71% aproximadamente. Eran como las 4 de la mañana cuando por fin pude terminar. Para cuando me fui a acostar, ya estaba clareando. Dormí hasta eso de las 10 de la mañana y me fui a la oficina para darles la pulida final, imprimirlos y engargolarlos. La verdad es que me ha ayudado trabajar en la casa, de verdad siento que estoy avanzando, aunque sea a horas extrañas. Sin embargo, extraño a mis amigos de la oficina. Afortunadamente me han apoyado mucho y hoy no fue la excepción. Dado que mi asesor se va mañana temprano a la Francia, tenía que entregarle los capítulos hoy por la noche. Mi asesor vive algo lejos de la universidad, así que me di a la tarea de planear mi viaje. Como nunca he ido a su casa, me estuve un buen rato viendo en dónde me iba a bajar del camión.  En esas estabas cuando mi buen amigo PF se apersonó en la oficina y me dijo que él me llevaba, salvándome de la lata de buscar cómo llegar hasta allá. Una vez que entregué los dichosos capítulos, nos regalamos unas pizzas y nos pusimos a ver la tele un rato. El buen PF acababa de llegar de Francia y, al igual que yo, estaba muy cansado, así que jaló cada quién para su casa. Ah, olvidaba decir que PF vive en el mismo edificio que yo, así que prácticamente sólo me arrastre por las escaleras de regreso a mi departamente.

Aquí me esperaba una sorpresa algo extraña. Al recibir un correo de la universidad se me notificaba que mi foto Grieta interactuando con maclas mecánicas en aluminatos de titanio, había sido seleccionada por el equipo de diseño de la escuela de materiales de la Universidad. Ya no me acordaba de esa foto. Resulta que en días pasados hubo un concurso interno donde se nos invitó a alumnos y personal de la escuela de materiales a mandar fotos de nuestro trabajo. Yo mandé una foto de mi material pero se veía muy gris, dado que el microscopio electrónico de barrido muestra imágenes en escala de grises. Así que se me ocurrió cambiarle el mapa de color, mandando al diablo la escala de grises y poniéndole una especie de paleta psicodélica. Les debo la imagen, porque se me quedó en la laptop del trabajo, pero un día de estos la pongo aquí. Total, mi foto quedó más colorida e interesante y así la mandé al concurso.

Pasaron los días, pasó el concurso y no recibí ni un telegrama correo de agradecimiento por haber participado, así que asumí que no había ganado nada. Ni modo, yo ya me hacía con las 50 libras del premio. Así que se imaginarán mi alegría el correo del párrafo anterior. Alegría que se convirtió en extrañeza al acaba de leerlo.

El departamento de textiles desea usar la imagen Grieta interactuando con maclas mecánicas en aluminatos de titanio, como una fuente de inspiración para un rango de diseños textiles. Esta es una gran oportunidad para la Escuela de Materiales para promover el diálogo entre las disciplinas de arte y ciencia y esperamos que le alegre el saber que su imagen será usada de tal manera.

¿Qué chingad…? ¿Mi imagen no fue lo suficientemente interesante como para ganar un premio en la competencia de ciencia de materiales, pero es lo suficientemente artística como para servir de fuente de inspiración a las niñas nice del departamento de textiles?

En efecto, si todo lo demás fracasa en esta tesis, podré decir que mi investigación fue la fuente de inspiración para la temporada otoño-invierno de diseños textiles. Jamás espere que mi investigación encontrara tal aplicación. Así que ya lo saben: Váyanse consiguiendo sus camisas estampadas con maclas mecánicas. Es lo que va a estar in en este invierno.

Darth Tradd, Fashion Designer

Hulme

Manchester, UK

Una idea brillante

Ayer salí de mi encierro por dos razones: Una, ya no aguantaba estar sin que me pegara el aire y dos, era la fiesta de despedida de JF, uno de los primeros cuates que hice al llegar aquí. Así que me dirijí raudo y veloz hacia el Sandbar, el pub de los grandes eventos, con el sano propósito de ahogar mis penas en alcohol pasarme un rato agradable con los cuates que no he visto en estas semanas.

En el pub me encontré con Moat, que en otras ocasiones ha aparecido aquí como Moath y RM. Es uno de mis mejores amigos ingleses y que además tiene la peculiaridad de que la fecha límite para entregar su tesis es la misma que la mía. Como quien dice, vamos al parejo.

Estábamos disfrutando de la deliciosa cerveza de trigo llamada Franziskaner, cuando el Moat se puso a platicar:

¿Sabes, Francisco? Esta tesis me está ocasionando un daño cerebral. El otro día venía manejando y me puse a pensar que el auto que iba adelante de mí tenía al menos 10 minutos ahí. Y que el coche que venía detrás de mí tenía al menos 15. Y entonces me dije: Si todos venimos de donde mismo y vamos a donde mismo, ¿No sería ideal hacer un coche enorme? Sí, un coche enorme, largo, con un sólo conductor. Así nos ahorraríamos un montón de coches y sería además muy benéfico para el ambiente. Me puse a decirle esto a Julia, mi novia, que estaba sentada a mi lado. Estaba yo bien emocionado e incluso añadí un detalle adicional: podríamos tener lugares específicos donde la gente se suba y se baje, igual que en una parada de auto… bus. Mi vieja me vio con extrañeza y hasta cierto desprecio y me dijo: Moat, limítate a manejar, a la otra nos venimos al centro en el autobús.

Como decía mi abuelita, mal de muchos consuelo de tontos.

Darth Tradd

Grosvenor Street

Manchester, UK

El veinticuatro de junio

… el mero día de San Juan, un baile se celebraba en ese pueblo de Ixtlán.

Hoy fue la mera fiesta de mi rancho, San Juan del Río, Querétaro, en la risueña República Mexicana.

Extraño a mi pueblo, la verdad. Creo que sobre todo lo extraño por mi familia y mis amigos, pero no tanto por el pueblo en sí. Porque verán ustedes, mi pueblo es extremadamente conservador y cuidadoso de las buenas costumbres. Claro, con los años esto ha cambiado y ahora se ven cosas que harían que las señoras de la Vela Perpetua de cuando era niño se infartaran. Sin embargo, no deja de ser un pueblito, con una conciencia de clase muy arraigada en sus habitantes.

Sí, en mi pueblo la gente todavía dice cosas como:

  • Mira a esa muchacha con las piernas llenas de estrías, seguro que ya no es señorita. A mí me contó el de la tienda de la esquina que la vieron paseando por ahí atrás de Santo Domingo con ese muchacho hijo de don Abelardo el de los tacos.
  • Quién lo viera, ¿verdad? Se ve buen muchacho, finito, hasta güerito está y ahí anda de mecánico.
  • Mira, es mejor que no te metas con él, es pariente de fulanito, el que trabaja en el despacho de los Aldarycoque.

Y linduras similares. Pinche pueblito.

Sin embargo, como diría el recientmente premiado José Emilio Pacheco:

Alta traición

No amo mi Patria. Su fulgor abstracto

es inasible.

Pero (aunque suene mal) daría la vida

por diez lugares suyos, cierta gente,

puertos, bosques de pinos, fortalezas,

una ciudad deshecha, gris, monstruosa,

varias figuras de su historia,

montañas

(y tres o cuatro ríos).

Sí, eso mero. En mi pueblo todavía uno se entera de los chismes al ir por las enchiladas de Doña Coco los jueves en la noche. Mientras uno espera hambriento la garnacha rebosante de grasa, aspirando el aroma único de la fritanga en brasero de carbón, llega la gente y se pone a platicar. En mi pueblo salir a la farmacia implica detenerme al menos cinco veces para saludar al vecino, al mecánico de la esquina, a la señora de la tienda, a la señora de la otra tienda, al del puesto de periódicos y al bolero. Y la farmacia no está a más de cuadra y media de la casa de mis papás. Claro, en la farmacia me identifican de inmediato:  ¡Qué milagro! ¿Cuándo llegó? ¿Cuántos días va a estar por aquí? ¿Cómo lo trata la vida en Inglaterra? Algún día me puse a pensar en cómo diablos habían averiguado que yo andaba por acá, hasta que me los encontré en las enchiladas de Doña Coco. En mi pueblo los viejitos salen a bailar danzón los jueves en la tarde y las parejas le dan vueltas al Jardín Independencia, famoso por tener un águila de bronce en lo alto de una columna. La expresión local es ir a darle vueltas al águila hasta que se caiga.

Sí, pinche pueblito tan simpático. Tan raro como cualquier pueblo de México. Tiene cosas que estoy más que feliz de dejar atrás. Pero tiene otras por las cuales, como diría Pacheco, daría la vida.

Quinientas cincuenta y siete palabras tiene este post, escrito en 20 minutos. Hoy me pasé todo el día con la tesis y apenas escribí tres mil quinientas. Al menos ya quedó ese capítulo.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

Enclaustrado

Hay varias maneras de mostrarle al mundo que uno se ha puesto serio con la escritura de la tesis. Una de las más socorridas es dejarse crecer la barba y dejar en general que la higiene personal decaiga. Asegún uno se aseará de nuevo cuando entregue la tesis. Es realmente más probable que uno se acostumbre a la mugre y se quede así para siempre. Tal vez es que todavía no me pongo tan serio, pero paso de esta opción. Tan agradable que es afeitarse y bañarse todos los días.

Una manera más limpia y un poco más útil es simplemente no mostrarse al mundo. Considerando que, a pesar de todo, no dejo de ser un geek antisocial, he elegido esta última. Para tal fin, me hecho un par de regalos. El primero de ellos es un teclado Apple ultradelgado,  sí, ése que está hecho de aluminio. Es verdaderamente cómodo para escribir y me permite tener una buena distancia entre mis ojos y las pantallas.

Sí, pantallas, porque el segundo regalo que me hice fue un monitor externo Samsung SyncMasterT190, con una resolución de 1440×900 pixels, un contraste de 20000:1 y 2 milisegundos de velocidad de refresco. Lo mejor es que estaba de descuento en Amazon y salió bastante barato. Ahora sí, puedo tener la figura que estoy explicando en la pantalla de la laptop y el editor de textos (sí, editor de textos. A mi tesis no la va a tocar Microsoft Word) en la pantalla externa. A continuación,  las imágenes de mi mesa de trabajo que en algún tiempo fue la mesa principal del gran salón comedor* de mi tugurio en Hulme.

Escritorio 1

Escritorio 2

Hagan favor de picarle a las imágenes para que lean los comentarios que le puse en Flickr.

Mientras tanto, la tesis sigue engordando. Me gustaría poder decir que ya está casi lista, pero todavía le falta un rato. En los días siguientes planeo seguir encerrado y escribiendo en glorioso inglés académico. Al menos parece que todo tiene sentido. Espero de verdad que así sea.

Darth Tradd

Hulme

Manchester, UK

* Parafraseando a Libertad: No es que el departamento sea grande, pero siempre nos hablamos así para que parezca. El depa de Hulme en el que vivo es bastante pequeño, pero nos pusimos creativos con los nombres. La sala-comedor-cocina está dividida (al menos en nombre) en lugares tan disímiles como el entertainment parlor (la tele), el drawing room (la mitad de la mesa del comedor), el store room (el refri) y the big dining hall (la mesa del comedor completa)

Saving Chapter Five

Lo más seguro es que ya nadie se acuerde pero en enero me puse a contar la triste historia de cómo se perdió el capítulo cinco de la tesis que me tiene peinando canas. Para los que no encuentren el tiempo de darse una vuelta por el vínculo mostrado, va el resumen ejecutivo:

En octubre del año pasado, mi tesis se encontraba en un estado muy avanzado  de putrefacción y faltaba poco para cerrarla. Tenía toda la historia, como diría mi asesor. Comenzamos desde el comportamiento macroscópico y encontramos que existe la posibilidad de twinning* y, más importante aún, reversible twinning, los experimentos con radiación sincrotrón lo confirman y hasta un modelo tenemos que concuerda excelentemente con los resultados experimentales. Pero, precisamente en octubre del año pasado, todo se fue por tierra cuando encontramos que en realidad lo que interpretábamos como twinning era sólo un espejismo causado por el tamaño de grano del material.

(Un paréntesis no tan pequeño para explicar el twinning y por qué me trae de cabeza. Twinning, conocido como maclaje en español (del francés maclage mechanique) es un modo de deformación en el cual los átomos en la red cristalina del material se desplazan de manera que parecen girar sobre un plano, adecuadamente llamado twinning plane. Al fenómeno se le llama twinning porque produce una imagen gemela de la red cristalina. Una mejor descripción es que la red cristalina parece reflejarse en un espejo que, como ustedes se imaginarán es el twinning plane. El twinning es importante por sí mismo, ya que es un mecanismo de deformación plástica y si ocurre antes del punto de fluencia del material puede dar lugar a lo que se conoce como plasticidad temprana. Sinembargo, el fenómeno conocido como reversible twinning es todavía más importante porque eso quiere decir que el material puede ser deformado de una manera que parece ser plástica pero en realidad es reversible. Ya antes les había contado que una deformación plástica reversible es un oxímoron, ya que por definición una deformación plástica no es reversible. Normalmente se usan términos como deformación pseudo-plástica o anelástica.  Un excelente ejemplo de reversible twinning es proporcionado por las aleaciones con memoria de forma. Si alguien ha visto un armazón de lentes que puede ser aplastado para luego regresar a su forma ideal, ya sabrán de qué hablo. Y un twinning reversible está muy bien en aplicaciones como esas pero no en un material que se supone puede ser usado en los álabes de turbina. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes. Y la respuesta es que el material debe ser suficientemente fuerte como para resistir las elevadas temperaturas de operación y un maclaje reversible involucra propiedades mecánicas cambiantes y, muy posiblemente, impredecibles en una pieza que es crítica.)

En palabras de mi querida amiga la lics: Ñe.

Hay dos maneras de salvar el capítulo cinco. Bueno, en realidad hay infinidad de opciones, incluyendo la solución trivial que dirían los matemáticos: AXn + BYn + CZn=0 y en vez de quebrárnosla buscando los coeficientes Xn, Yn y Zn, decimos que todos son iguales a cero y al carajo. En otras palabras, nos cargamos todo el capítulo cinco y todos felices.

Como siempre, divago. Decía yo que hay dos maneras principales de salvar el capítulo 5. La primera involucra cerrarlo con los resultados de octubre, que muestran algo que podría ser twinning. Una mejor descripción es que si entrecerramos los ojos y las vemos de noche y con mucho cariño, esas gráficas podrían ser interpretadas como twinning. Claro, esto no es lo que uno quiere ver en una tesis, así que hay que considerar la opción 2.

La opción dos es realizar más experimentos, con un protocolo más estricto, con detectores más sensibles y un truco relativamente astuto para mejorar la estadística de captura de datos. Y precisamente eso hice hace un par de semanas. Porque el problema es que conseguir tiempo en el ESRF es difícil y fue hasta entonces que conseguí unas pocas horas para probar mi material.

Regresé con unos 20 GB de datos de dicho experimento y me he pasado estos días generando gráfica tras gráfica de lo planos cristalinos, tratando de encontrar alguna tendencia que muestre evidencia de maclas. Y sí, ahí está, es mínima pero claramente ahí está. Más importante aún, hay evidencia de que a nivel microscópico se encuentra el origen de los fenómenos macroscópicos descritos en los otros capítulos. Ahora tengo que ver cuáles de las 112 gráficas que generé en esta semana ilustran mejor el fenómeno y escribir el dichoso capítulo. Va ser un verano muy muy divertido. Lo bueno es que está lloviendo.

Saludos para todos.

ddarT htraD

emluH

KU ,retsehcnaM

Creeping away

Estaba yo alegremente preparando las figuras para uno de los capítulos de la tesis, cuando me encontré con una gráfica que compara las propiedades de creep (fluencia lenta) de mi material con otros materiales, usando un parámetro llamado de Larson-Miller. El artículo original es de mil novecientos setenta y algo, en una obscura revisa de la ASME, a la cual no tiene acceso la Universidad. Por ello, me puse a buscar un artículo similar, que diera la definición de dicho parámetro (que yo desconocía). El asunto es que tengo comentar sobre dicha gráfica, pero no me quedaba claro el parámetro y no quería que mi comentario fuera vago. Aunque hay gente que realmente conoce sobre las entrañas de la búsqueda en la internés, no tengo mayores problemas encontrando lo que necesito, normalmente con la primer búsqueda. Sin embargo, no pude hallar un artículo útil. Después de mucho buscar, encontré uno que tenía un nombre que jamás hubiera buscado: Understanding the Larson-Miller creep parameter. Ñe.

Pero bueno, de lo que quiero hablar hoy, dado que me tardé tanto buscando el artículo ese, es del fenómeno conocido como creep en inglés y fluencia lenta en español. La fluencia lenta es poco conocida fuera de la ciencia e ingeniería de materiales. No es un fenómeno fácilmente observable a simple vista y aunque su concepto no es complejo, es difícil de explicar fuera del contexto de la deformación de materiales. Intentaré no echar mucho rollo y espero que no sea aburrido el cuento.

Se sabe que al aplicarle una fuerza externa a un objeto, éste se deforma. Pensemos en una varilla metálica delgada. Si la torcemos, se deformara pero regresara a su posición original mientras no apliquemos una fuerza excesiva. ¿Qué tan excesiva debe ser esa fuerza? Debe ser suficiente para superar el llamado límite elástico del material. Superado el límite elástico, la varilla quedara torcida. Aparentemente, mientras no superemos el límite elástico, como quien dice mientras la deformación sea puramente elástica, la varilla siempre regresará a su lugar. Eso no es estrictamente cierto. No existe una deformación puramente elástica. Aún si el límite elástico no es superado, a nivel atómico el material se va dañando cada vez que se deforma y este daño es acumulativo. En palabras simples, éste es el concepto de fatiga de materiales.

Volviendo al caso de la varilla, supongamos que le aplicamos una fuerza de modo que se deforme elásticamente. Pero no retiramos la fuerza, la varilla sigue doblado, pero aún dentro de su límite elástico. Dependiendo del material, la varilla puede quedar permanentemente deformada después de cierto tiempo. Algunos materiales son particularmente sensibles a este efecto, como el plomo y el titanio. Las antiguas tuberías pluviales inglesas hoy aparecen “colgadas” porque han cedido poco a poco a su propio peso al paso del tiempo. Esta es el concepto simple de fluencia lenta.

Ahora, la resistencia a la fluencia lenta es una propiedad única de cada material. Sin embargo, no es una propiedad inmutable. La resistencia a la fluencia lenta es mayormente función de tres variables: Tiempo, fuerza aplicada y temperatura. En general, la fluencia lenta del material será mayor a mayor tiempo, fuerza y temperatura. La dependencia a estas tres variables es directa y más o menos logarítmica.

Y a donde quería llegar hace unas 500 palabras es al hecho de que siempre me ha causado extrañeza el escuchar a expertos en teorías de la conspiración decir que es imposible que un fuego de unos 700 grados centígrados haya podido fundir las enormes varillas y montenes de las Torres Gemelas, dado que el acero en general no se funde antes de 1200 grados. Olvidan, o más probablemente, ignoran, estos señores que la fluencia lenta del acero se acelera con sólo unos grados más de temperatura. No es necesario fundir un montén para que éste empiece a ceder  y se desplome. Añádanle a eso el daño directo por el impacto y la enorme fuerza que tuvo que soportar el núcleo de las Torres y es entendible la forma en que cayeron. Es probable que necesiten buscarle por otro lado en sus teorías de la conspiración, pero es seguro que les haría bien hacer una búsqueda en Google por Understanding creep in materials.

Escribir esta tesis me está afectando. Mejor me voy a disfrutar del sol antes de que mi cerebro empiece a fluir lentamente por mis oídos. A’í disculparán ustedes el rollo.

Darth Tradd

Grosvenor Street

Manchester, UK